domingo, 9 de abril de 2017

Vocación ecuménica

Al principio era católico. Iba a misa e hice la catequesis. No aprendí nada. Seguí siendo católico, pero después de ver Jesús de Nazaret comencé a creer en Dios (confundí a Jesús con Dios). Empecé la confirmación, pero me aburrió pronto. No estaba dispuesto a sacrificar mis sábados. En esos tiempos prefería gastar mis fines de semana dibujando animales inventados mientras veía tele. Dejé de asistir a misa. Después dejé de ser católico y me volví testigo de Jehová. Lo hice porque me gustaba una compañera que era testigo de Jehová. Fui al Salón por cinco meses, acompañándola. Nunca pasó nada entre nosotros. Después me volví evangélico. Lo hice para andar con terno. Me salí cuando supe que sólo se podían vestir camisas de un sólo color. Y que ese color no podía ser ni negro ni rojo ni burdeo. Eso no es vida, me dije. Pensé en volverme mormón, pero terminé siendo anarquista. Lo hice porque tenía una compañera que era anarquista. A ella sí le agarré un pecho, pero fue sin querer. Dejé de creer en Dios tiempo después y también dejé de ser anarquista cuando noté que había que leer mucho. Después descubrí que en realidad era ateo. Dejé de serlo cuando supe que no era una religión. Entonces volví a ser católico. Me acomodaba, era cosa de disculparse y yo soy buenísimo disculpándome. Soy capaz de disculparme 14 veces por minuto. En mi caso, es lo más cercano a un don. No volví más a misa, pero siendo católico le conté alguna de mis aventuras al cura. El cura se espantó. Yo me espanté. Hoy, aunque mi abuela sostenga orgullosa que somos cristianos viejos, confieso que soy satanista. Creo en Dios, pero tenemos diferencias de opinión. Desacuerdos tensos. La mayoría tiene que ver con su sentido del humor. Debe ser porque es mormón.

2 comentarios:

  1. A mí me habían dicho que era testigo de Jehová. Y me habían convencido; si hay testigos, no es cuestión de desconfiar. Pero con un currículum así, tendré que volver a cambiar de idea. Lo que sí que no es es cristiano. Se borró cuando le desmontaron el mecano Tolemáico aquel que tanto le costó encajar.

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    1. Yo daba por hecho de que todos los peninsulares eran cristianos. Incluso los anarquistas, esos son los más fanáticos de todos.

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