lunes, 24 de abril de 2017

Temblor grado 6.9

Les contaré lo que me pasó hoy durante el sismo. Cerca de las 18:30 iba camino a la casa de mi mamá, en mi bicicleta, mi gran bicicleta, que es de color negro brillante con un cuadro de acero sin marca visible, sin cambios y sin suerte; es así porque está hecha con las partes de otras bicicletas que no lograron llegar hasta el final, es un híbrido de todos los espermatozoides deformes y flojos que murieron lejos de su meta: mi bicicleta es su revancha, una bestia nacida de sus cadáveres, mi fiel Guachalomo, capaz de soportar las más absurdas piruetas del ciclista torpe e irresponsable que me tocó ser. Máquina de rabia. Juguete de Satanás. El terror de los semáforos. Black Guachalomo. Quedará en la historia ese día en que no alcanzaste a frenar y reventamos el vidrio trasero de una camioneta que manejaba un pituco. Huimos sin sacudirnos las esquirlas, mientras el rubio nos intentaba atropellar, pero no lo logró, porque imprudentemente nos pasamos un rojo y nos metimos en el sentido contrario de una calle, “hasta nunca, roto”, le grité y el resto del día pasamos moviéndonos paranoicamente por Santiago, huyendo de todo hacia no sé dónde. Mi Black Guachalomo, al principio te odiaba porque me obligabas a hacer ejercicio y porque te pinchabas dos veces por semana y porque crujías como casa embrujada, sigues haciendo todo esto y estoy seguro de que, en fondo, te sigo odiando, maldita bicicleta de mierda, pero juntos odiamos con todo nuestro ímpetu al transporte público, sentimiento que nos une y nos da fuerzas, sentimiento que nos vuelve huracán en este gran vertedero llamado Santiago.

3 comentarios:

  1. Pienso en mi bicicleta agonizando de aburrimiento en mi habitación. ¡Loa a las bicicletas! (Flann O'briann tiene un curioso libro, El tercer policía, donde un policía está convencido de que las bicicletas son un poco humanos y los humanos que usan mucho las bicicletas un poco bicicletas)

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    1. Leí la reseña de Wikipedia y se lee prometedor!!!

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  2. 6.9 richter, mientras el mundo se cae a pedazos en otras latitudes con algo similar solo nos miramos las caras para esperar que pase y seguir con nuestras patéticas vidas. Bueno, no tan patéticas.
    6,9 es casi 7, la nota perfecta.

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