jueves, 23 de febrero de 2017

Sobre el vacío y la nueva teología

Sobre el impacto del último descubrimiento astronómico, el escritor Francisco Ortega escribió un estado:

«"Oye, pero si no han encontrado vida, no inventemos. Son planetas girando alrededor de una estrella. Sólo eso" / ¿SÓLO ESO CTM? /// Por Rao que son fomes, perdieron la capacidad de soñar, de imaginar, de aventurar, de querer descubrir… Parece que les faltó Mampato y Julio Verne en sus infancias. Que pena” ».

Más de 300 likes. 25 veces compartido. En los comentarios se apoya la misma idea, esa de adjudicarle una enfermiza carencia de imaginación a quien no se emocione con el descubrimiento; misma suerte corre aquel que no vincule el nuevo sistema con la comprobación de vida en otros planetas. Claro queda que imaginar algo remotamente contrario ni siquiera es imaginar, es sólo el tartamudeo de un obtuso.


Y acá vengo yo: pensar que hay vida fuera de la Tierra es un ejercicio estadístico basado en la inmensidad del universo. Por lo tanto, imaginar que hay vida en otros planetas no requiere mucho esfuerzo. Es re fácil, considerando las probabilidades y lo recurrente del tema en la ciencia ficción. Pero tener la soberbia de pensar que estamos absolutamente solos en esta noche sin forma, a pesar de las millones de galaxias y de los miles de millones de plantes es, a mi juicio, un acto imaginativo mucho más tremendo y notablemente más vandálico. Por un asunto estético me inclino por esta teoría absurda y antropocéntrica, más bella y triste que la otra. Pensar la soledad eterna también es soñar (aunque una pesadilla) y también es viajar (aunque sin rumbo).

martes, 7 de febrero de 2017

Diez disparos al suicida

A continuación, una lista de mis 10 géneros literarios favoritos.

Mi primer género literario favorito son las contraportadas. Jugadas y breves, es el antecedente del blog y sus entradas.

Mi segundo género literario favorito son las precisiones técnicas durante el culeo. Más despacio. Dale, así. No todavía. Con la lengua. Es la primera brújula de la humanidad.

Mi tercer género literario favorito son las notas al pie. Es como cuando un alguien del público dice algo mortalmente interesante durante una obra de teatro. Lo escuchas, lo celebras y vuelves a la obra.

Mi cuarto género literario favorito son las conversaciones imaginarias que nunca tuviste. Esperanza: quizás en algún universo paralelo yo no soy un perdedor.

Mi quinto género literario favorito son esas canciones que inventas mientras haces alguna labor aburrida. “Con mis lágrimas este vaso lavaré, lavaré”. Aún nos queda esclavitud en las venas.

MI sexto género literario favorito son los comentarios de los usuarios en los videos porno. Nada más sincero que alguien buscando camaradería. Nada de tabúes, sólo obscenidad.

Mi séptimo género literario favorito son las mentiras que le dices a tu madre para tener más permiso. Aun no termino la disertación, mamá, me demoraré otro par de años en volver a la U.

Mi octavo género literario favorito son las faltas de ortografía y solecismos en las cartas de los suicidas. Porque al final, la formalidad es para burguesitos. Lo único que importa es la sangre.

Mi noveno género literario favorito son las etiquetas de los vinos. Nunca se había escrito tanto sobre una fruta. Leer luego de beber; cuenta como letanía.


Mi décimo género literario favorito son las palabras que salen cuando cantas una canción en inglés, pero sin conocer ese idioma. Lo importante es el significante. Lo único que importa es la sangre.