sábado, 17 de diciembre de 2016

Blondi, primera parte.

Primera cerveza:

—Pucha, a mí no me gusta mucho Javiera Mena porque la confundía con Camila Moreno y, cuando la gente hablaba de una, yo pensaba que era la otra; me tocó hacer el ridículo cuando apareció en el festival de Viña, porque estaba esperando que sonara un tema que no es de ella, que es de la Camila Moreno, y les pregunté a los cabros qué onda con el tema este y, loco, me hicieron mierda, me hicieron mierda. Acá te pueden perdonar lo que sea, incluso ser feo, pero nadie nunca te perdonará equivocarte de cantante, eso no se perdona, Tito, en serio, ni que hubiese dicho algo facho, es como cuando le dije a una mina que la Drácula de Cópola era una mierda porque…
—Sémola, vamos a ir DESPUÉS DEL RECITAL, DESPUÉS DEL RECITAL. Nadie te pedirá que nombres los temas o que los cantes, nadie güeón, y nadie te conoce, así que tranqui.
—Pero es que además estoy súper sobrio y me fastidia entrar a las discos sobrio, porque me las doy de antropólogo y analizo (o hago como que analizo) el comportamiento de las personas, así como si yo fuera muy distinto, pero soy igual que todos ellos, Tito, incluso peor, una escala más abajo, porque al mismo tiempo soy re caliente, al principio era como un premio, esto de la calentura, pero ahora me pajeo cada vez más, de hecho el sábado, mientras veía el Chavo del 8...
—Eso se quita tomando.
— ¿Lo caliente? ¿El Chavo del 8?
—Lo sobrio, por la chucha.

Segunda cerveza:

—Sémola, la flaca de negro que está bailando atrás de nosotros te está mirando. Aplica. Haz tu magia.
—Puta, es que no me agarro a mujeres que sean más altas que yo. Ni siquiera lo intento.
—Ojo, que si un humano es bajo que tú, ya cuenta como enano. Con ese criterio de mierda segregaste al 80% de todas las mujeres, no solo de la Blondi, sino DEL PLANETA. Y considera que es muy probable que el 20% restante sean lesbianas.
—Me gustan los enanos, son seres bien nobles. Y las lesbianas. Yo también soy lesbiana un poco.
— ¿Por qué no te gustan las altas?
—No he dicho que no me gusten. Lo que pasa es que soy precavido, porque mayor tamaño implica más peso y, en caso de sexo, no tendré la fuerza para tomarla en brazos o algo por el estilo.
— ¿Hacís eso con regularidad?
— ¿Qué cosa? ¿Culiar?
— No, tomar en brazos, levantar mujeres al culiar.
— No, creo que nunca lo he hecho.
— ¿Y por qué entonces lo dijiste como limitante?
— No sé. Además, si alguien me ve con una mina muy alta, estoy a una foto de ser un meme. A una foto, Tito, y soy muy tímido para eso. Luego todos dirán “mandarse un Sémola” o “hacer un Sémola”.
— Puta, no todos pueden alcanzar la inmortalidad con su arte. La gente como tú está destinada a ser un meme. Deberías aceptarlo con la frente en alto.

Tercera cerveza:

—Tito, este tema es excelente, pero es mejor la versión de Nick Cave.
—Güeón, son las Supernovas.
—Sí, son súper buenas. ¿Tú cachai si el Dj acepta recomendaciones? Un tema de Nick Cave, es todo lo que pido. Uno corto. Que lo elija él.
—Sí, los Dj son personas abiertas al diálogo, sobre todo el de la Blondi. Anda a preguntarle altiro para que lo programe.

Cuarta y quinta cerveza, encaramado ahí, donde ponen la música:

—Jefe, a  qué hora la canción de Nick Cave.
—Bájate, no podís estar acá.
— ¿Cómo?
—Bájate, bájate.

Sexta cerveza:

—Pondrá Nick Cave más ratito, te lo apuesto. Oye, ¿aún me mira la flaca de negro?
—No. Falsa alarma. Es lesbiana.
— ¿Cómo supiste? ¿Se pescó a otra mina?
—No, es mi radar de gays, que es infalible. No ha fallado nunca. Es un don.
—No es un don, es estadística y raja, Tito. Conocí a un tipo que decía que podía adivinar cuando una mina estaba embrazada. Era súper trucha, porque sólo había dos posibilidades “sí” y “no”. Entonces no hay adivinación, es cuea. No como mi don.
— ¿Cuál don? ¿El de los conchetumares? Es una mierda.
—No: ser conchetumare no es una categoría ordenada polarmente contra otro término binario. Es una gradiente. Te explico, en esencia, todos somos conchetumares, entonces, mi don consiste en que puedo adivinar en qué nivel de…

Mientras exponía, el Tito se escabulló. No me di cuenta y seguí hablando. Él hizo su paso coqueto. El “Personal Jesus”, le dice a su paso coqueto, que curiosamente es igual a mi paso coqueto, que suelo denominar el “Personal Jesus” y que inventé antes que él. Le funcionó el “Personal Jesus”, se acercó impúdicamente a la mina, explicitando sus intenciones claramente sexuales. La flaquita de negro, bien linda, quien en verdad no era lesbiana, porque se agarró a mi amigo, le comió hasta los bigotes. Más tarde, el Tito confesó que había mentido sobre su veredicto, todo para conseguir una chance, aunque posiblemente dijo que había mentido para mantener la ilusión de su don. Pero mi discurso no se perdió en el vacío. No tuve tiempo de indignarme por la jugarreta del Tito, canalla entre canallas. La explicación de mi teoría llegó a oídos de una mina que bailaba cerca de nosotros. Era igual al vocalista de Journey, pero en mujer, con tetas y eso. Era como la hija del vocalista de Journey. ¿Querís una piscola? preguntó. Acepté: era más baja que yo.

1 comentario:

  1. Prefiero a Camila. Pero, joder, suena igual que un montón de otras, como Carla Morrison, Natalia Lafourcade, Ximena Sarinana...

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