sábado, 31 de diciembre de 2016

Otra rosa en el altar de la Fortuna


— Phoebe es claramente marxista. En varios capítulos habla sobre la lucha de clases y sobre el rol que jugará ella en la revolución, revolución que será violenta, se cacha porque amenaza muchas veces a los otros chiquillos de Friends. Es letrista, que es una forma fifí de decir que es poeta, y todas sus canciones tratan de elementos bajos de la sociedad, como animales, desgarros, suicidios, porque ella vivió en la calle, viene de abajo, güeón, no como el resto, que en el peor de los casos partió de la mitad. Por eso Phoebe es mi personaje favorito de Friends, claramente es un punk — Me dijo la promotora vestida de viejito pascuero.
— Se nota que la pensaste. Yo viví en la calle un tiempo y no me las doy de escritor — mentí—. Además, el mejor personaje de Friends es Chandler. Cualquiera te dirá que destaca por ser el más chistoso. Error. Chandler es el más depresivo, de hecho no ríe casi nunca, pero sí hace reír al resto. Esa contradicción está en la base del personaje, es una especie de demiurgo de la comedia. El bufón del tarot. Fuma, pero no fuma. Tiene un papá que es mujer. Se casa con la mandona. Sí, parte desde arriba, gana mucha plata trabajando de transpondster, pero está chato de eso, está harto de la estabilidad y se sale del camino y se vuelve una especie de escritor fracasado, pero perfecto, de esos que parten después de los 40, tan robusto como los Andes, lo que es casi una reescritura de la vida de Raymond Chandler. Güeá obvia: se trata del único personaje humano, por ende, mi favorito— le respondí.
Como nota de vanidad, puedo decir que la dejé impresionada de buena manera. Todo partió porque me pilló robando un queso, acción que ya es tradicional entre los supermercados y yo. Me increpó no muy convencida, una cosa llevó a la otra y terminé diciéndole que me parecía re travesti que las promotoras se vistieran como viejito pascuero, pues era como vestirse de hombre, pero le dije que era más curioso que uno las encontrara sexys, así, disfrazadas de hombre, pues ellas eran re travestis, y uno, un homosexual en potencia, todos los hombres, porque nadie se ha detenido antes a pensar que te está calentando una mina vestida de hombre, y no de cualquier hombre, sino que de Santa Claus, San Nicolás, Papa Noel, el de los muchos nombres, El Viejo Pascuero, por la mierda, el mago más poderoso de occidente, la barba más frondosa desde Odín, todo sobre la panza de un borracho, que maneja animales igualmente borrachos, nariz roja y todo, un hombrón, vieja escuela, un galló, lunfardo y coa desde que despierta hasta que se acuesta, no deberíamos calentarnos, le decía, si nos jactamos de la heterosexualidad, le decía, pero yo no me jacto de eso, le dije, pero sí de otras cosas, comenté, y de qué cosas, me preguntó, de lo que siento por ti, estuve a punto de decirle, pero me detuve y me la jugué de la peor manera, salvaje y directo como un hachazo, le dije que ella, sin duda alguna, se vería más linda sin nada de ropa; fue un balde de agua hirviendo. Oh, sorpresa, no se ofendió y quedamos de vernos en Año nuevo, después de las 00:00, ya borrachos.
Amigos, todo indica que esto es un milagro de navidad. La volveré a ver, ojalá desnuda. Si no logro remojar los cochayuyos de mis costas, que de mí se diga la peor bazofia, porque mi paso por este mundo será un desperdicio de aire, si no logro gritar POESÍA entre sus piernas. Pretendo perder de nuevo mi virginidad. Otra rosa en el altar de la Fortuna.

martes, 20 de diciembre de 2016

El jote, el buitre y el cóndor


Personalmente, no podría identificar las diferencias entre un jote, un buitre y un cóndor, pero estoy claro que los tres corresponden esencialmente al mismo pájaro. Su familia, hermosa etimología, son los catártidos (cathartidae), nombre que se ganaron porque despojan y purifican el suelo de cadáveres (hermosa metáfora). También son animales siniestros y tremendamente mal educados; lo que es un acierto, pues se requiere pecar de obsceno si se desea practicar la necrofagia. En Chile al menos, estas tres aves representan las etapas de una derrota amorosa.

Todo parte con el joteo, zarabanda coquetona con intenciones transpiratorias. Extiendes las alas y buscas lucir por sobre los demás. Acá vengo yo, conchetumares. El apellido con más consonantes. El caballo con más droga. El Han Solo de de San Diego. El éxito dependerá de qué tan buenos somos en fingir que somos naturales. A mí me sale estupendo y aun así conozco gente totalmente superior, esos que nacieron para cortejar.

Luego vine el buitreo. O witreo. O güitreo. Es una metáfora: cómo damos a conocer nuestro real yo, de la forma menos delicada, mostrando las entrañas, el colmo de la vulgaridad. Exorcizar eso que nos hace especiales. Vomitar los detalles más lustrosos y recónditos. En mi caso son cuestiones triviales. Se acaba la ilusión, vuelvo a ser un tipo normal, el más normal. Así preparo el terreno para la tercera etapa.

El condoro: crasus error. Todos caeremos. Por ejemplo, suelo decir cosas como “si me dejas, dejaré de cagar” o “te amo tanto que olvidé traer condones” o “soy capaz de matar a mi familia con tal de verte sonreír” o “dame una quinta oportunidad” o “pensé que estaríamos juntos hasta el martes que viene” o “te juro que fue mi primer beso” o “te regalo un libro si aceptas” o “yo inventé el amor” o “a mí también me gusta tu hermana” o “sé que soy culiao, pero también soy mentiroso” o “no sabía que estábamos juntos” o “ya tenía nombres para nuestros hijos” o “el sexo oral no cuenta como infidelidad” o “perdón, no dormí muy bien anoche, pero dale” o “te juro que es primera vez que me pasa” o “no caché que era tu nariz” o no puedo, estoy con la regla o me gustas porque no eres simétrica” o perdón, me acordé de un chiste del Chavo. Etc.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Blondi, primera parte.

Primera cerveza:

—Pucha, a mí no me gusta mucho Javiera Mena porque la confundía con Camila Moreno y, cuando la gente hablaba de una, yo pensaba que era la otra; me tocó hacer el ridículo cuando apareció en el festival de Viña, porque estaba esperando que sonara un tema que no es de ella, que es de la Camila Moreno, y les pregunté a los cabros qué onda con el tema este y, loco, me hicieron mierda, me hicieron mierda. Acá te pueden perdonar lo que sea, incluso ser feo, pero nadie nunca te perdonará equivocarte de cantante, eso no se perdona, Tito, en serio, ni que hubiese dicho algo facho, es como cuando le dije a una mina que la Drácula de Cópola era una mierda porque…
—Sémola, vamos a ir DESPUÉS DEL RECITAL, DESPUÉS DEL RECITAL. Nadie te pedirá que nombres los temas o que los cantes, nadie güeón, y nadie te conoce, así que tranqui.
—Pero es que además estoy súper sobrio y me fastidia entrar a las discos sobrio, porque me las doy de antropólogo y analizo (o hago como que analizo) el comportamiento de las personas, así como si yo fuera muy distinto, pero soy igual que todos ellos, Tito, incluso peor, una escala más abajo, porque al mismo tiempo soy re caliente, al principio era como un premio, esto de la calentura, pero ahora me pajeo cada vez más, de hecho el sábado, mientras veía el Chavo del 8...
—Eso se quita tomando.
— ¿Lo caliente? ¿El Chavo del 8?
—Lo sobrio, por la chucha.

Segunda cerveza:

—Sémola, la flaca de negro que está bailando atrás de nosotros te está mirando. Aplica. Haz tu magia.
—Puta, es que no me agarro a mujeres que sean más altas que yo. Ni siquiera lo intento.
—Ojo, que si un humano es bajo que tú, ya cuenta como enano. Con ese criterio de mierda segregaste al 80% de todas las mujeres, no solo de la Blondi, sino DEL PLANETA. Y considera que es muy probable que el 20% restante sean lesbianas.
—Me gustan los enanos, son seres bien nobles. Y las lesbianas. Yo también soy lesbiana un poco.
— ¿Por qué no te gustan las altas?
—No he dicho que no me gusten. Lo que pasa es que soy precavido, porque mayor tamaño implica más peso y, en caso de sexo, no tendré la fuerza para tomarla en brazos o algo por el estilo.
— ¿Hacís eso con regularidad?
— ¿Qué cosa? ¿Culiar?
— No, tomar en brazos, levantar mujeres al culiar.
— No, creo que nunca lo he hecho.
— ¿Y por qué entonces lo dijiste como limitante?
— No sé. Además, si alguien me ve con una mina muy alta, estoy a una foto de ser un meme. A una foto, Tito, y soy muy tímido para eso. Luego todos dirán “mandarse un Sémola” o “hacer un Sémola”.
— Puta, no todos pueden alcanzar la inmortalidad con su arte. La gente como tú está destinada a ser un meme. Deberías aceptarlo con la frente en alto.

Tercera cerveza:

—Tito, este tema es excelente, pero es mejor la versión de Nick Cave.
—Güeón, son las Supernovas.
—Sí, son súper buenas. ¿Tú cachai si el Dj acepta recomendaciones? Un tema de Nick Cave, es todo lo que pido. Uno corto. Que lo elija él.
—Sí, los Dj son personas abiertas al diálogo, sobre todo el de la Blondi. Anda a preguntarle altiro para que lo programe.

Cuarta y quinta cerveza, encaramado ahí, donde ponen la música:

—Jefe, a  qué hora la canción de Nick Cave.
—Bájate, no podís estar acá.
— ¿Cómo?
—Bájate, bájate.

Sexta cerveza:

—Pondrá Nick Cave más ratito, te lo apuesto. Oye, ¿aún me mira la flaca de negro?
—No. Falsa alarma. Es lesbiana.
— ¿Cómo supiste? ¿Se pescó a otra mina?
—No, es mi radar de gays, que es infalible. No ha fallado nunca. Es un don.
—No es un don, es estadística y raja, Tito. Conocí a un tipo que decía que podía adivinar cuando una mina estaba embrazada. Era súper trucha, porque sólo había dos posibilidades “sí” y “no”. Entonces no hay adivinación, es cuea. No como mi don.
— ¿Cuál don? ¿El de los conchetumares? Es una mierda.
—No: ser conchetumare no es una categoría ordenada polarmente contra otro término binario. Es una gradiente. Te explico, en esencia, todos somos conchetumares, entonces, mi don consiste en que puedo adivinar en qué nivel de…

Mientras exponía, el Tito se escabulló. No me di cuenta y seguí hablando. Él hizo su paso coqueto. El “Personal Jesus”, le dice a su paso coqueto, que curiosamente es igual a mi paso coqueto, que suelo denominar el “Personal Jesus” y que inventé antes que él. Le funcionó el “Personal Jesus”, se acercó impúdicamente a la mina, explicitando sus intenciones claramente sexuales. La flaquita de negro, bien linda, quien en verdad no era lesbiana, porque se agarró a mi amigo, le comió hasta los bigotes. Más tarde, el Tito confesó que había mentido sobre su veredicto, todo para conseguir una chance, aunque posiblemente dijo que había mentido para mantener la ilusión de su don. Pero mi discurso no se perdió en el vacío. No tuve tiempo de indignarme por la jugarreta del Tito, canalla entre canallas. La explicación de mi teoría llegó a oídos de una mina que bailaba cerca de nosotros. Era igual al vocalista de Journey, pero en mujer, con tetas y eso. Era como la hija del vocalista de Journey. ¿Querís una piscola? preguntó. Acepté: era más baja que yo.

viernes, 9 de diciembre de 2016

DILUVIO


Amigos, siempre se ha dicho que los santiaguinos somos unos exagerados. Eso es completamente falso. Lo que es verdadero, es la gravedad de la lluvia que está ocurriendo en estos momentos sobre nuestras cabezas. Qué horror. En la mañana salí y fue como estar en Stalingrado, plena segunda guerra mundial, incluso peor. Había tanto frío que mi corazón se detuvo un par de veces antes de que alcanzara la calle y no descarto haber visto rastros de nieve en el camino. Pero faltaba lo más terrible, porque a eso de las 10 se rajó el cielo lloviendo y no ha parado y, SEAMOS SINCEROS, tiene toda la pinta de QUE NO PARARÁ JAMÁS. ¿Qué es esto? ¿Un tifón? ¿Un tornado? ¿Otra vez Diluvio universal? Tiene toda la pinta de ser un tornado. O varios. Hay tanta lluvia que incluso llegué con la ropita mojada y con los zapatos embarrados. Quizás estás sean las últimas palabras del buen Sémola y aprovecharé ese impulso, ese último hálito de vida, para confesarles: Me arrepiento de haber tirado mi vida por la borda. Si volviera a nacer, que por favor sea en la opulencia. Ya me cansé de ser pobre.