martes, 6 de septiembre de 2016

Sobre los desastres naturales

Puede ser un gusto trivial, pero saber qué tipo de desastre natural prefieres dice mucho de ti mismo.


Quienes prefieren los movimientos telúricos suelen ser unos borrachos atroces. Sobrios, son ese tipo de personas a quienes les confiarías tus ojos, pero cuando beben se convierten en verdaderos monstruos. Lo tienen que hacer obligadamente cada cierto tiempo, emborracharse, esto los mantendrá estables. Además, pecan de lujuriosos, lo que siempre es bienvenido.

Los que prefieren las tormentas eléctricas son unos malditos poetas (ojo, no “poetas malditos”). Ven continuidad donde el resto ve fragmentos y se jactan de brillar por el desplante de acciones sutiles, pero aniquilantes. Tienen la mala costumbre de mirarle el poto a todo lo que se cruce. Es una costumbre desprovista de libido, es más una mirada experimental.

Esos amantes de los aluviones son personas conflictivas y encantadoras, tipos que te convencen de saltar del puente. También tienen predilección por drogas duras, por las caras. Las consumen frecuentemente de manera sistemática solo para probarse a sí mismos que no son adictos y que pueden dejarlo en cualquier momento ¿Pero eres adicto?, les preguntas ¿Quién no lo es?, te responden.

Las personas que aman las erupciones volcánicas son casi todas mujeres. Son ese tipo de minas que piensan respuestas espléndidas y joyas de sabiduría que dejarían encandilado a cualquier intelectual, pero en el momento en que deben decirlas, recurren a la violencia, provocando daños irreparables en su interlocutor. Daños físicos. La culpa sigue después.

Están los que prefieren los maremotos. Son sujetos callados hasta que escuchan la  canción que les gusta. No bailan bien, pero se mueven como nadie. No cantan bien, pero cuando lo hacen se desgarran más que el mejor intérprete. Su ideología política siempre es extrema y pecan de intransigentes, aunque intenten demostrar lo contrario.

Son todas mujeres las de esta categoría. Rarísimas. Yo no he conocido a ninguna: hay chicas que prefieren los meteoritos devastadores. Tengo entendido que no están seguras de su decisión hasta que conocen a otra que también la comparte, así que suelen mantenerla en secreto. Sobre sus características se sabe poco, porque fingen ser cualquier otro tipo de desastre natural.

Los que gustan de los incendios escuchan música punk, pero son más bien tranquilos. De ese tipo de personas que son una mierda escuchando y hablando, pero cuando les toca observar, destacan. Respiran lentamente aunque estén agitados y tienen la mala costumbre, nocturna, de leer versos sueltos de poemas por internet. Leen mi blog, entre otros.

Las inundaciones, ya sea por crecidas de ríos o por temporales, recaen en un tipo de persona que destaca por su contradicción. Son tremendamente bondadosos, por ejemplo, pero en la cama suelen ser crueles y egoístas. Además, son ese tipo de personas que en la ducha abren primero el agua fría y después el agua caliente. Unos desquiciados mal nacidos, locos de mierda que no merecen vivir.


Mi desastre natural favorito son los tornados. Nunca he visto uno. Acá en Chile son muy poco frecuentes. Cuando niño esperaba que hubiese tormenta, cerraba los ojos e imaginaba que yo era el puto tornado, matando y destruyendo solo porque está en mi naturaleza, sin pedir permiso ni disculpas, a la mierda. Ahora no soy niño y hace años que no hay tormentas. Solo puedo mirar al pasado e imaginar que era feliz, aunque realmente nunca lo fui. Es lo que hacemos los tornados, ponernos tristes y re-tornar sobre lo mismo hasta parecer guitarra con una cuerda.

2 comentarios:

  1. No sé, no encajo en ninguna de esas categorías. Me pasa siempre. Mi catástrofe natural preferida es la puesta de sol. Siempre tengo la certeza de que es la última vez que lo veré. Le escribo poemas de agónica despedida que rompo por la mañana, cuando amanece, avergonzado de mi cobardía.

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  2. Terremotos. Telúricos y de los que llevan granadina.

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