miércoles, 27 de julio de 2016

Infame y repugnante canalla

Conocí a un tipo que dijo ser Allendista y Pinochetista a la vez. Le dije “qué buena estrategia para no quedar mal con nadie”. Pero no recibió mi halago. Me dijo que yo era de esas personas que veían el vaso medio lleno, un perfecto cobarde. “Piensa un poquito. La toma de mi postura busca exactamente lo contrario: quedar mal con todos”.

Crack, quiebre. Recordé esa entrevista de Fabián Casas en donde dice que los escritores de derecha, solo porque no les importaba nada, escribían más revolucionariamente que los de izquierda, siempre tan pedagógicos. Después me acordé de Gumucio quien, fiel al mandamiento de “es mejor pedir disculpas que pedir permiso”, por lo menos una vez al año tiene que disculparse por sus palabras. Después me acordé cuando Oscar Hahn contó que Parra una vez le dijo “te envidio porque a mí nunca me han censurado nada”…

Me deleito cuando veo a un sujeto enfrentar al mundo. No me importan sus motivos, porque intuyo que lo buscado, finalmente, es desgarrarse por su choque contra los demás, autoaniquilarse como ser social e intelectual. No escapar del mundanal ruido, sino exigirlo. Como Parra, podría sentir envidia, dado mi carácter cobarde y nada conflictivo, pero luego pienso que mi forma de transgredir se articula con cuestiones más básicas que la opinión popular: mientras el rebelde del colegio consigue esa aura épica que, me temo, lo erige como protagonista, el verdaderamente marginal tiene que ser el estudiante más feo, el más hediondo, el lento. Salió de la máquina sin romper nada, pero volverá causando estragos. Están tomando vuelo (puede que esto les consuma la vida entera, pero es otro tema). Espero terminar siendo como aquel despojo que describe Céline en el barco rumbo a África:

<<Desempeñaba el papel del indispensable “infame y repugnante canalla”, vergüenza del género humano, señalado por todos lados a lo largo de los siglos, del que todo el mundo ha oído hablar,  igual que del Diablo y de Dios, pero que siempre es tan distinto, tan huidizo, en la tierra y en la vida, inaprensible, en resumidas cuentas>>.

4 comentarios:

  1. Perfectamente de acuerdo con todo... es lo peor que le pueden decir a uno que ha escrito una reflexión como esta. Como dice la cita de Parra, ¿qué me pasa que por más que me empeño todos celebran mis atrocidades? Creo que es un estado del ser en sociedad, (vulgarmente se dice, unos nacen con estrella y otros estrellados), Cuando a uno le toca ser rebelde, hasta sonreír les parece agresivo a los demás. Cuando a uno le toca ser integrado, ya puede mearse encima del público que le reirán la gracia, o se enfadarán, y te dirán que has sido malo, pensando en realidad que te has excedido un poquito en la broma.

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    1. Dices, entonces, que es algo de estrella? No lo había visto así y puede que sea verdad. Por más punk que intente ser, termino siendo jazz, a lo más. De cualquier manera, me parece una buena forma de sufrir el día a día.
      Un abrazo, Riforfo.

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  2. Si Parra dice que nunca le han censurado nada es porque este país historicamente ha sido snob, les venden algo que ya este certificado y aprobado por los intelectuales europeos y pasa inmediatamente a la categoria de sofisticado y por ende intocable, o sea religioso o sea a la corta o a la larga una mierda, el mejor ejemplo "los artefactos de Parra", una mezcla entre arte posmoderno y estupideces pseudo ironicas, como lo es gran parte de la estetica posmodernista, en cuanto a tu socio Pinochetista-Allendista, debe ser amigo con Lavín el Bacheletista- alianzista, solo un pobre cabro con mucha necesidad de atención, mejor que aprenda tocar el charango con la tula si quiere recien comenzar a creerse rupturista.

    Se despide Narigonoso.

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    1. Jjajajaja. El límite entre lo tonto y lo genial es difuso a veces. O siempre.

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