lunes, 4 de abril de 2016

Contra los mandalas


Un etólogo me contó que algunos animales domésticos llevan en su ADN la función para la que fueron criados. Luego de años de cruza selectiva, perros de caza, caballos de tiros y bueyes transformaron su instinto en función del trabajo. Es un daño irreparable. Si no trabajan, se estresan. Entonces, si uno tiene, por ejemplo, un pastor ovejero, debe sacarlo a correr como si persiguiera ovejas, de otra manera el pobre terminaría neurótico.

Pasa lo mismo con algunas personas. Es muy posible que en su sangre lleven generaciones de oficinistas afanados, glosadores, escribas procesales o trabajadores en serie. De otra manera no me explico cómo puede ser que se relajen pintando mandalas. Además, no se esconde ningún arte tras esa actividad. Si no hay herejía o faltas de respeto, tampoco hay arte. Es más: si hay relajo o disfrute NO HAY ARTE. Lo que le pasa a esta gente es que su cuerpo les exige estar sentados haciendo algo repetitivo. A mí me relaja caminar, ver el fuego y emborracharme, lo que les dice más de mis antepasados que de mí mismo. Gracias, malditos flojos. A ustedes les hablo, antepasados sin rostro. Hoy pago sus pecados, vivo en una novela naturalista. Ya ven, siempre encuentro excusas para hablar de mí mismo. Parezco mina rica, de esas que pintan mandalas. 

4 comentarios:

  1. ¿no es escribir, en realidad, pintar mandalas? nosotros lo hacemos en la confianza de que aquellas letras una al lado de otras, dibujitos con cabecitas y puntitos encima de palitos y trazos horizontales, verticales y curvos, tienen un sentido místico que nos explican. Cuando levantamos la cabeza orgullosos advertimos que hay quien nos mira horrorizado o burletero al vernos tan concentrados en dibujar esas mamarrachadas.

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    1. Sucede que esas personas entienden la letra como puro significante, Riforfo, se burlan porque no pueden acceder al significado. No saben de lo que se pierden. No se pierden de nada.

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  2. Hola Sémola, desde que leí una historia que (asumo era tuya) publicaste en una página de bicicletas que comencé a seguir lo que escribes. Al principio no sabía que tenías un blog así que, por esa cuestioncita llamada celular, empecé a leer las cosas que compartías en tu perfil de fb, ya después caché que por acá tenías mucho más contenido así que me cambié. Pucha, igual no sé por qué estoy escribiendo tanto, de todas maneras no quería aparecer así no más patudamente comentando la entrada sin siquiera presentarme :-). Ya, ahora sí, bueno... creo que nunca he comprendido a esas personas que gozan al comprar en la calle un librito corcheteado a la rápida por quien sabe cuanto niño tailandés, gente culiá que se jura una mezcla entre Picasso/Ghandi subiendo "sus" mandalas recién pintadas a Instagram. No entiendo, no entiendo, si entiendo. Entiendo que quieran llenar sus vidas vacías con actos pueriles como pintar patrones repetitivos hechos por un computador, pero no entiendo que se jacten de esas weaitas cuando en realidad no hicieron NI UNA WEÁ! y ahora, pa cerrar esto, las mandalas son bacanes, bonitas, siempre bonitas, sobretodo si eres tú quien la dibuja, como que el corazoncito se te prende cuando miras una mandala hecha por ti (repito hecha, porque no es lo mismo que pintar una weá de un libro). El arte detrás de una mandala pulenta que creaste tú se siente tan bien como escribir algo y que la gente te lea por gusto, tan bonito como agarrar una guitarra y crear una melodía, como cuando tirai una talla espontánea y todos se ríen; pero pintar mandalas del secret garden es como sonarte con un papel con moquitos ajenos (sutil), como heredar la ropa de tus hemanos mayores o como tener una banda tributo en español jajajajajaja bueno, eso... chau

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    1. En todo caso, tienes toda la razón, la creación del mandala es un proceso dizque artístico, su pintura, quizás, algo más artesanal. Hay quienes incluso consideran mandalas los vitrales de las catedrales europeas, y nadie se atrevería a objetarlos en tanto arte. No te disculpes por escribir mucho, compañera, acá estaré yo para leerte (básicamente porque soy un cesante, je je je).
      Un abrazo!

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