miércoles, 9 de marzo de 2016

Integridad artística, beibi.

Fui a bailar el otro día. En cierto momento sonó una canción de The Black Keys y yo les dije a mis amigos que no bailaría esa güeá, que equivalía a bailar un comercial de Falabella. Entonces el Tito me dijo que no era una excusa, porque hasta Los Jaivas habían prestado una canción para un comercial. Independientemente de cualquier argumento mercantilista, le respondí que jamás bailaría una canción de los Jaivas. Cómo. De qué manera. No entiendo. Sería como bailar el Himno Nacional o Pink Floyd o La Marcha Imperial. Terminó la canción de The Black Keys y me arrepentí enseguida. Realmente era un buen tema. Comenzó ese clásico hit de Suede. Cuando me puse a bailar, el Baraja me dice “ah claro, no bailai una canción de Falabella pero sí una de Cachureos”. Intervino Zapatito Nuevo para decir “llegará el día en que todos los buenos artistas habrán colaborado para alguna marca o comercial de TV, no se quejen de güeás”. Le dije que el Tito y yo jamás trabajaríamos para una marca. Integridad artística, beibi. Respondió: “por eso dije <<buenos artistas>>”. Jaque mate.

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