martes, 9 de febrero de 2016

Zombis Sexuales

Estaba bien borrachito ahí en Plaza Italia, cuando mi amigo el Tito Baraja exclama: “¡Mira, Zombis Sexuales!”. Antes de voltear y ver a los Zombis Sexuales, un fuego furioso recorrió mis venas. El día había llegado. Toda mi vida preparándome para resistir una invasión de Zombis Sexuales me había dado la templanza y la entereza para no perder la calma. Calma que mantenía a raya este nuevo poder que emergía de mis huesos. Zombis que te convierten teniendo sexo. Eso sí que es el fin del mundo, el resto de las catástrofes son paseos por la playa en comparación con los Zombis Sexuales. Desde ahora yo sería el Rey, vuestro nuevo mesías. Me volteo y solo veo a mi amiga Zapatito Nuevo besándose con una muchacha. Nada de Zombis Sexuales. Digo “Tito, culia’o, no hay Zombis Sexuales, no me mientas, no juegues con mis sentimientos”. Me responde “no, agüeonao, SON BISEXUALES”. Pero el agüeonao es él, que era el único que no sabía que la Zapato Nuevo chutea para todos lados. Es como un futbolista con epilepsia.

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