jueves, 18 de febrero de 2016

Etimologías de Sémola #1 (no habrá 2)

Se puede conocer todo el mundo a través de un par de ojos. El todo por la parte. El universo concentrado en la punta de tus dedos. Una palabra final que involucra a toda la creación: CONCHETUMARE.
Caminando hacia la cordillera se le pronuncia ConchAtumaDre. Arcaísmo que destaca las vocales iniciales de nuestra joya. La Concha y la Madre, sustantivos titánicos, siguen siendo entidades aún con personalidad. Pero le sobran sonidos... Es como decir hueVón o empanaDa. El Conchatumadre es la soberbia de los conservadores. Es el bigote, el monóculo y el bastón. Es la élite anquilosada en su endogámico lecho de riquezas. La inercia del arte académico. Vuestra soberbia os hundirá.
Volando hacia el sur se le reduce a su mínima expresión: CTM. Ceteeme. Cometa veloz, cuya velocidad es símbolo de la era reducida y minimalista en la que vivimos (o morimos). El CTM es el arte más vanguardista aplicado a nuestro garabato. Es la podredumbre intelectual de los pueblos. Su decadencia en pro del consumismo y la instrumentalización. Evitar el CTM es chocar contra el pensamiento. Vuestra idiotez os perderá.
Directo desde el infierno viene la depuración exacta. Elixir decantado durante años de historia y lengua. Sabor mental que deleita solo a aquellos que se atreven a cruzar el portal como se debe. CONCHETUMARE, gritan los pueblos, cantan los viejos, murmuran los hijos. Sonidos violentos que turban las cejas y agrandan al más pequeño corazón. El Conchetumare no es el futuro, pero sí el camino. ¿Acaso no amainaremos? me preguntáis. Y os respondo: sí, el ocaso llegará, pero moriremos bailando como los Conchetumares que somos. 
Ven y muere conmigo, hermana, hermano.

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