miércoles, 24 de febrero de 2016

Júbilo torrente, avalancha de alegrías.

Por fin cosecho los primeros frutos de este humilde blog: una persona me acaba de mandar fotografías indecentes en donde se muestra desnuda. Estoy conmocionado de júbilo. Rebosante de alegría. Agregó un mensaje en donde ofrece chupaciones del tipo sexual. Yo le di las gracias y le expliqué que no me gustan los hombres, pero que aprecio muchísimo la intención de cortejarme mediante las fotos de su pene.

Mi primer logro está superado. Falta un segundo logro, una meta que persigo con ansias desde hace poco. Mi otra meta es que facebuk me censure. No descansaré, muchachos. Y gracias, muchas gracias hombre de la pichula gigantesca. 

jueves, 18 de febrero de 2016

Etimologías de Sémola #1 (no habrá 2)

Se puede conocer todo el mundo a través de un par de ojos. El todo por la parte. El universo concentrado en la punta de tus dedos. Una palabra final que involucra a toda la creación: CONCHETUMARE.
Caminando hacia la cordillera se le pronuncia ConchAtumaDre. Arcaísmo que destaca las vocales iniciales de nuestra joya. La Concha y la Madre, sustantivos titánicos, siguen siendo entidades aún con personalidad. Pero le sobran sonidos... Es como decir hueVón o empanaDa. El Conchatumadre es la soberbia de los conservadores. Es el bigote, el monóculo y el bastón. Es la élite anquilosada en su endogámico lecho de riquezas. La inercia del arte académico. Vuestra soberbia os hundirá.
Volando hacia el sur se le reduce a su mínima expresión: CTM. Ceteeme. Cometa veloz, cuya velocidad es símbolo de la era reducida y minimalista en la que vivimos (o morimos). El CTM es el arte más vanguardista aplicado a nuestro garabato. Es la podredumbre intelectual de los pueblos. Su decadencia en pro del consumismo y la instrumentalización. Evitar el CTM es chocar contra el pensamiento. Vuestra idiotez os perderá.
Directo desde el infierno viene la depuración exacta. Elixir decantado durante años de historia y lengua. Sabor mental que deleita solo a aquellos que se atreven a cruzar el portal como se debe. CONCHETUMARE, gritan los pueblos, cantan los viejos, murmuran los hijos. Sonidos violentos que turban las cejas y agrandan al más pequeño corazón. El Conchetumare no es el futuro, pero sí el camino. ¿Acaso no amainaremos? me preguntáis. Y os respondo: sí, el ocaso llegará, pero moriremos bailando como los Conchetumares que somos. 
Ven y muere conmigo, hermana, hermano.

martes, 9 de febrero de 2016

Zombis Sexuales

Estaba bien borrachito ahí en Plaza Italia, cuando mi amigo el Tito Baraja exclama: “¡Mira, Zombis Sexuales!”. Antes de voltear y ver a los Zombis Sexuales, un fuego furioso recorrió mis venas. El día había llegado. Toda mi vida preparándome para resistir una invasión de Zombis Sexuales me había dado la templanza y la entereza para no perder la calma. Calma que mantenía a raya este nuevo poder que emergía de mis huesos. Zombis que te convierten teniendo sexo. Eso sí que es el fin del mundo, el resto de las catástrofes son paseos por la playa en comparación con los Zombis Sexuales. Desde ahora yo sería el Rey, vuestro nuevo mesías. Me volteo y solo veo a mi amiga Zapatito Nuevo besándose con una muchacha. Nada de Zombis Sexuales. Digo “Tito, culia’o, no hay Zombis Sexuales, no me mientas, no juegues con mis sentimientos”. Me responde “no, agüeonao, SON BISEXUALES”. Pero el agüeonao es él, que era el único que no sabía que la Zapato Nuevo chutea para todos lados. Es como un futbolista con epilepsia.