lunes, 18 de enero de 2016

Potos x Promotoras x Abstinencia x Amor x Quimeras



No lo han hecho, pero si me preguntaran yo diría que no me gusta mucho eso de culiarme a las personas. O sea, ya, me gusta, como a todos, pero estos días me da flojera tener relaciones sexuales. Es que ha hecho mucho calor y me pongo nervioso y transpiro como viejo coquero y me preocupo más por lo que siente la prójima, entonces me distraigo y me da risa y me preguntan “oye, qué weá, de qué te reis” y yo invento cualquier cosa, lo primero que se me ocurra. “Es que me acordé de un meme súper bueno, te lo recomiendo” y no le agrada mi respuesta, a nadie le agradan mis respuestas. Entonces le digo que el meme decía algo romántico, algo como “me casaría con tu poto” o “en tu aliento duerme el diablo”. No me responde nada al principio. Luego me dice que le explique lo primero, lo del poto, lo del poto. Yo le confieso que lo primero que le vi fue el poto, pero no porque “los potos” me vuelvan loco. O sea, sí, me vuelven loco, amo los potos, yo, básicamente, soy un gran poto parlante y humanoide, pero el punto es otro. Mi obsesión con los potos, en general, y con el de ella, en particular, obedece a fuerzas por sobre mi control. Y es que los trajes de las promotoras buscan realzar el poto, tienen elásticos y cosas que hacen que el poto les destaque. Típica estrategia bellaca y vulpeja empleada por una sociedad patriarcal, en donde te ponen minas en pelota hasta pa’ venderte una biblia. Negocio redondo: te hacen adicto a las minas con poca ropa y luego te las venden. Horrible. 

“Así que, si te miré el poto antes que todo, no fue mi culpa, fue culpa de la sociedad patriarcal”, exclamé.

“Pero yo no soy promotora”, acota. 

Y tiene toda la razón. Acá les va un dato. He tenido sexo con millones de mujeres (20), montones tras montones de mujeres (más bien 14), actividad que me otorgó la capacidad de poder diferenciar si una chica es promotora o no. Es algo en el aura, loco, algo en sus huesos. Da lo mismo que esté vestida de promotora. Incluso da lo mismo que vista ropa. Yo lo descubriría. Y, claro, esta chica no era promotora. Lo sé debido a la cantidad de promotoras que se han acostado conmigo: cero promotoras. No hay promotoras para el Sémola. Serán lindas, sí, conforme (¿quién no es linda? díganme), pero luego se desvisten y cachas que no tienen ni pizca de grasa y que son como labradas en porcelana, cero imperfecciones, cero asimetría y de a poco te convences de que no es muy distinto culiarse un maniquí que refregarse con una promotora, así que desistes.

Según mi visión del mundo, eso es lo que pasaría si me acuesto con una promotora. Lo que realmente pasaría es lo clásico. Durar dos minutos. Entonces vendría la vergüenza, seguida de la culpa, seguida de rabia, seguida de la autolástima, de llanto, júbilo, pereza, indiferencia, otra vez culpa, otra vez llanto y así hasta que la chica se vaya y hable con el gremio de las promotoras sobre tus pobrísimas capacidades cachísticas.

Así que le respondo “sé que no eres promotora, también sé que te he vi hace años, un par de veces no más, en la universidad. Sé también que fuiste de las pocas personas que me trató medianamente bien, de esas que al menos fingió reírse de mis chistes. Yo te amo. Debes saber que lo que más me dolió de mi ruptura con la academia fue no tener el tiempo suficiente para conocerte mejor. Me conformaba con ser tu amigo. Estas palabras, amor, son fiel monumento a las maratones de mastubación que me he pegado en tu nombre”.


Eso le diría a mi excompañera de universidad si la volviera a ver. Y esas cosas pienso inmediatamente después de masturbarme. Estoy triste. Estoy ebrio.

5 comentarios:

  1. Resulta que después de leer esta erudita reflexión y sin comprender muy bien a qué demonios se refiere el "poto" en la anatomía femenina (tengo dos candidatos, ambos situados hacia la parte media del cuerpo justo donde se divide en dos columnas que se prolongan hacia el suelo, uno está por delante, significando con "delante" según se mira a las tetas, y el otro está por detrás) me fui a la cafetería de Arquitectura a tomarme un café y había una muchacha con uno de esos pantaloncitos que parecen pintados en la piel...

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    1. Jajajaja. Bueno, el poto es lo de atrás, lo que se usa para sentarse.
      Un abrazo!
      S.

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  2. Respuestas
    1. Me negaría a vivir en un mundo así. Acá la prueba:
      http://blogdesemola.blogspot.cl/2014/12/pechos.html

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  3. BUEN DIA,
    SOY DE PERÚ.

    Poul Rogger Portilla Condezo
    Dr. Portilla

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