martes, 17 de noviembre de 2015

Inmensa tormenta


Siempre he temido descubrir que padezco de una parafilia extravagante e ilegal. A veces, me atacan pensamientos involuntarios que freno en cuanto se asoman, pues temo que terminen desembocando en peligrosas obsesiones . Pero por más que ejerza un férreo autocontrol cuando estoy despierto, me traiciono una vez dormido, y desato imágenes libres de cualquier represión.

Hoy soñé que ocurría un accidente vehicular. Me acercaba para comprobar el estado de las víctimas cuando noto que un hombre, vivo aún, tiene abierta media caja torácica. Aunque huesos y músculos fueron desgarrados, puedo ver sus órganos en funcionamiento. Presencio los últimos latidos de su corazón. Me comienza una extraña erección. En lugar de ardor, siento frío allí abajo. Preocupado, me abro el pantalón sin importar guardar decoro por la reciente víctima. Desde adentro del pene comienzan a salir pequeñas arañas rojizas y negruzcas. Son cientos. Y no me asquean, sino que me producen un placer que, intuyo, es viejo, propio de todos nosotros. Es lo que sentiría alguien que se convierte en un árbol. Las arañas me bajan por las piernas y profanan los restos del muerto que yace frente a mí. Lo devoran milimétricamente, sin ninguna clase de respeto. Palpito gélido y no dejo de soltar alimañas, ahora son arañas más grandes, langostas gimientes, moscas. Mi cuerpo es el mineral satánico que se extrae de las pesadillas.


Desperté inquieto. Me masturbé dos veces antes de escribir esto que lees. Conclusiones fútiles sobre pensamientos solubles a lo largo del día: la libertad verdadera requiere también la lejanía de lo humano, la pérdida de toda moralidad. Y esto no implica necesariamente posicionarse en un estrato metafísico superior a la raza humana. Neguémonos a ser ángeles. Todo lo contrario. Lo que me nace es bajar de escala, volverme animal, monstruificarme y perder todos los vestigios sociales y físicos que actualmente me definen. Ser el bufón a quien nadie le importa. Ser el último escritor del planeta y morir bailando mientras incendias los cimientos que alguna vez te sostuvieron.

1 comentario:

  1. "Neguémonos a ser ángeles. Todo lo contrario. Lo que me nace es bajar de escala, volverme animal, monstruificarme y perder todos los vestigios sociales y físicos que actualmente me definen", como todos, eligiendo el camino fácil y pensando que es una heroica elección

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