viernes, 27 de noviembre de 2015

Sobre la simpleza de algunos hombres

Las polémicas, en tanto literarias, despiertan pasiones muy mal vistas. Ese rechazo se relaciona con la posición de los implicados; no es raro que íntimas rencillas personales salgan a encender la batalla, cuestión que se aleja del campo literario y que, por ende, no genera los frutos esperados entre el choque de dos artistas. Sin embargo, el grueso del público siempre se manifiesta en contra la polémica, independientemente de los contendores o los temas en discusión. Al consultársele por su opinión sobre la típica pelea De Rokha/Neruda, Gonzalo Rojas deslegitima dicha contienda, argumentando que alimentarla es fruto del conventilleo y el reconcomio típico del Chileno, preocupado más por la nota banal y estéril que por apreciar el monumento de ambos poetas.



Yo soy un hombre simple. Un típico chileno. Soy del tipo de weones que está a favor de la polémica, sin importarme los implicados o los temas. Guardo mis libros de Pérez-Reverte junto a los de Bolaño solo para que estén ahí, tensos. O los de Bolaño con el ejemplar de La Casa de los Espíritus. O los de Bolaño con los de Eltit. No tengo nada de Góngora, así que guardo los de Bolaño con los de Quevedo también. Yo soy un hombre simple. Yo solo quiero ver cómo se sacan la conchetumare.

lunes, 23 de noviembre de 2015

El súper-ataque de la gótica borracha

“Moriré antes de terminar el Quijote”, pensaba. “Seguro que moriré antes de leer la mejor parte, la más recordada”, seguía pensando. Estaba tan borracho que prendí el cigarro al revés, pero eso no me detuvo. Dije en voz alta: “nada detiene a alguien que no tiene nada por qué luchar”. Reí. Era la peor consigna. La palabra “nada” aparecía dos veces, lo mismo que “tiene”, además de la nunca bien recibida doble negación. Era más bien un trabalenguas. Cacofonías de un borracho. Soporté fumar el filtro así como si nada, haciéndome el canchero, hierático. Sentí placer al llegar a la parte del tabaco. 

Vi que se me acercaba una chica gótica. La más gótica de Chile. Palidez y ropa negra, nada más. Me pide fuego.
Lo siento, no transo con los de tu clase, le respondo.
¿Con los de mi clase?, me impreca.
Con los de tu clase, replico.
Y, según tú ¿cuál es mi clase?, me interrogó desafiante y un ápice de agresiva. 
Parpadeé dos veces antes de responder. Le dije que bajo ningún motivo yo haría tratos con vampiros. Ella, bajo toda seguridad, era un vampiro.
“No soy un vampiro, agüeona’o”, me dijo, riendo, pensando que mi inquietud era parte de una broma, de un cortejo, cuando en realidad era parte de mi ebriedad (un cortejo también).
Le respondo que eso mismo me diría un vampiro al verse pillado, pero que yo era más inteligente de ella.
Me dice que aunque fuera un vampiro, jamás me chuparía la sangre, en parte por mi negligente condición estético-higiénica, en parte por mi ácido humor
¿Humor? Si quisiera hacerte reír contaría algún chiste el colmo de ordinario, con garabatos innecesarios e involucrando partes pudendas a granel, dije. Soy de los que hace chistes del garabato fácil, de la ordinariez sin sentido. No sé, llámame poeta, no sé.
Me mandó a la chucha. Me quitó el cigarro y con la brasa prendió el suyo. No se fue. Se quedó sentada junto a mí, notablemente picada. 
La gente cree que una, como vampiro, se anda comiendo a cualquiera. La gente piensa que una mata personas por placer, por diversión. La gente te juzga sin ponerse antes en tu lugar.

Le digo que no me venga con güeás. Se lo digo así: no me vengas con güeás. Me toma la mano y me pregunta si quiero ir a bailar. De borracha olvidó que estábamos en Plaza Baquedano y debió pensar que estábamos, no sé, en una disco o en mi pieza o en su pieza. En la cara frontal de su hombro lucía un Tatuaje morado y azulesco de una araña, en cuyo abdomen se podía apreciar una mano de seis dedos haciendo algo como el signo de la paz. Le pregunto por su significado y me dice que no me meta, que era cosa de vampiros, que vayamos a bailar. Nos pusimos de pie y bailamos ahí en la calle. Por suerte no había música, así que no cachó que tengo menos ritmo que esos tarritos con monedas que blanden los ciegos. 

Yo también tengo un tatuaje, le insinúo. Es una consigna de muerte y poder, un himno a la brutalidad de los artistas muertos. Me pregunta qué es y dónde está. Está en mi espalda, le respondo. Dice “Nada detiene a alguien que no tiene nada por qué luchar” con letras bizantinas. Creo que no lo entiendo, me dice. Obvio que no, no es para vampiros. La gótica se fue antes de que saliera el sol. Todo sea por mantener una ilusión. Todo sea por extender una borrachera. Yo terminé de bailar cuando la gente me empezó a dar limosna. 

jueves, 19 de noviembre de 2015

Pornografía Paranormal (fragmento)

En el corto tiempo que trabajé en la Filsa me topé con un libro llamado Pornografía Paranormal. En menos de cien páginas, algunas imágenes y dudosa credibilidad, se habla sobre fantasmas y otros fenómenos captados durante la grabación de videos pornográficos. No lo compré. Agrego algunos fragmentos sacados de ahí.


Pornografía paranormal (fragmento).



[…] Junto con el desarrollo de la tecnología para registrar el movimiento, surgió la necesidad casi inmediata de grabar escenas de sexo explícito. Aunque se cree que hay otras obras anteriores, A Free Ryde (1915) es la cinta más antigua de la que se tiene registro, marcando tendencia dentro del intuitivo y nuevo género de la pornografía en video. La mención de esta efeméride se trae a colación con el objetivo de que el lector comprenda que, a la fecha, la humanidad ha producido cien años de pornografía. De aquel dato se deduce que la cantidad de horas filmadas es ingente, tiempo que se ve notablemente aumentado si consideramos que en la actualidad el acceso a la tecnología cinematográfica es una cuestión cada vez más generalizada.

martes, 17 de noviembre de 2015

Inmensa tormenta


Siempre he temido descubrir que padezco de una parafilia extravagante e ilegal. A veces, me atacan pensamientos involuntarios que freno en cuanto se asoman, pues temo que terminen desembocando en peligrosas obsesiones . Pero por más que ejerza un férreo autocontrol cuando estoy despierto, me traiciono una vez dormido, y desato imágenes libres de cualquier represión.

Hoy soñé que ocurría un accidente vehicular. Me acercaba para comprobar el estado de las víctimas cuando noto que un hombre, vivo aún, tiene abierta media caja torácica. Aunque huesos y músculos fueron desgarrados, puedo ver sus órganos en funcionamiento. Presencio los últimos latidos de su corazón. Me comienza una extraña erección. En lugar de ardor, siento frío allí abajo. Preocupado, me abro el pantalón sin importar guardar decoro por la reciente víctima. Desde adentro del pene comienzan a salir pequeñas arañas rojizas y negruzcas. Son cientos. Y no me asquean, sino que me producen un placer que, intuyo, es viejo, propio de todos nosotros. Es lo que sentiría alguien que se convierte en un árbol. Las arañas me bajan por las piernas y profanan los restos del muerto que yace frente a mí. Lo devoran milimétricamente, sin ninguna clase de respeto. Palpito gélido y no dejo de soltar alimañas, ahora son arañas más grandes, langostas gimientes, moscas. Mi cuerpo es el mineral satánico que se extrae de las pesadillas.


Desperté inquieto. Me masturbé dos veces antes de escribir esto que lees. Conclusiones fútiles sobre pensamientos solubles a lo largo del día: la libertad verdadera requiere también la lejanía de lo humano, la pérdida de toda moralidad. Y esto no implica necesariamente posicionarse en un estrato metafísico superior a la raza humana. Neguémonos a ser ángeles. Todo lo contrario. Lo que me nace es bajar de escala, volverme animal, monstruificarme y perder todos los vestigios sociales y físicos que actualmente me definen. Ser el bufón a quien nadie le importa. Ser el último escritor del planeta y morir bailando mientras incendias los cimientos que alguna vez te sostuvieron.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Imagina tu pena

Hola, amigos de internet. Estaba escribiendo el mejor poema de Chile cuando noté algo inquietante. La sentencia "imagina tu pena” está peligrosamente cerca de la frase “mi vagina y tu pene”. Me detuve. No escribiré el mejor poema de Chile. Escribiré el mejor poema del mundo.