miércoles, 2 de septiembre de 2015

Sobre palomas y contenedores de basura


Junto al Tito Baraja, iba caminando frente al Cerro Santa Lucía. Nos amenazábamos sobre cierta apuesta que pactamos para el 18. Mientras escuchaba sus reclamos, metí la mano en mi bolsillo y noté una gran cantidad de papeles: boletas, servilletas, basuritas varias. Comencé a hacer dos bolas con esos restos y, cuando ya estaban sólidas, le dije a mi amigo: “Tito, te apuesto una mosca dentro de una botella a que no le achuntas al basurero”. Acompañé mi afirmación mostrándole las pelotitas y señalándole el basurero que se encontraba lejos (como cinco o seis metros sobre el sócalo formado por la ladera del cerro).

—Ts, ¿será una mosca viva?
—La más viva de todas.
—Trato. Si tú le achuntas equilibraré un alfiler sobre la punta de un lápiz— Era justo. Se entiende que, de no lograrlo ninguno de los dos, ambos deberíamos entregar esos odradeks.

Partió el Baraja. Su lanzamiento careció de fuerza, pues no logró avanzar ni 2 metros. Era mi turno. Pensé en trazar un arco con mi lanzamiento, pero como el basurero se encontraba por sobre nuestro plano, el arco era muy dificultoso. No había otra opción: el trayecto tendría que ser directo. Letal como saeta. Basándome en el fracaso del Tito, le apliqué una fuerza no menor al lanzamiento. Y, amigos míos, ocurrió algo mágico. Fue evidente que había subestimado mi fuerza, el papelito iba directo a pasar de largo. Pero hace cuatro o cinco años atrás nació una paloma que justo en ese instante tuvo la magnífica idea de volar por el lugar. El papel rebotó en su pecho y entró de lleno en el basurero. Incluso se escuchó el golpe de la bolita contra el contenedor. Fue hermoso. Sí, lloré, y el Baraja gritó como niño. Me dijo que lamentaba que nadie más en la humanidad hubiese podido ver esta irrepetible obra de azar. Pero eso nunca me ha importado.

Así es la vida en estos días, lo que me hace pensar que, con toda probabilidad, siempre fue así (la vida). Los que escribimos blogs sabemos que es una empresa estéril. Los que escribimos blogs personales sabemos que pasamos hace rato de moda. Los que escribimos blogs con contenido literario original nunca estuvimos de moda. NUNCA. Y no lo estaremos. Y si es que lo estamos, pasará algo que nos sacará de la onda (como el Fin del Mundo, por ejemplo). Termina siendo como esos tatuajes lindos pero ilógicos que se hacen en alguna etapa. Ilógico porque pagas por hacerte una marca de por vida que no le mostrarás a nadie. A nadie con excepción de ese amigo valiente que siempre está ahí para compartir experiencias. Con excepción, también, de la paloma que pasaba por casualidad y, por qué no, con excepción del pobre basurero. Mientras tenga eso, no me importa nada más.

4 comentarios:

  1. Hacia el final me pareció escuchar una música grandiosa (ta ta ta chan cha chan, etc) y vislumbrar a una figura a contra luz del crepúsculo en la colina...

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  2. Vi la paloma, símbolo del peruanismo capitalino (lo sé, es racista y toda la weá que querai)...
    Sabes, ando tan narcotizado con pastillas para el cerebro y para el nefasto colon que ya ni pienso, vomito... El Juanito Fulanito que conociste murió en CiudadPasiva dando puñaladas de carne a cuanto maraco sidoso se encontró (sin gorro no hay fiesta)
    En ACity la cosa anda peor porque no hay culos peludos para rellenar, nada...

    Ahora, leí entre líneas algo y me re cagué de la risa... La zapatito nuevo...

    PORQUE NUNCA SE LO HAN PUESTO!!!!!

    Saludines Semolines

    --
    Juanito Fulanito

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  3. he pasado la ultima hora pegadizimo leyendote, me he cagao de la risa, narrai de forma liviana pero muy ilustrativa y precisa situaciones banales que terminan siendo magistrales, ademas pareci muy wena onda loco jajaja saludos

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    1. HOOOOOOOOLa, oye, veo que tienes un Blog igual. Considéralo dentro de mi lista, che.

      Un abrazo y millón de gracias por la lectura.

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