sábado, 22 de agosto de 2015

El día en que la literatura venció a la pornografía

Estaba en el metro cuando se sube una chica el colmo de borracha. El vagón no iba tan lleno, pero ella se acercó hasta que puso su nariz en la comisura de mi boca por unos exquisitos y eternos 5 segundos. Se bajó en la siguiente estación. Intento no masturbarme mucho, porque una vez que comienzo no me detengo hasta que de la palma de mi mano emerge un portal a otra dimensión. Esto me quita la energía de una semana y reduce considerablemente mi vida útil. Pero el sensual coqueteo de la mina fue una buena excusa para doparse con pajas. Antes de llegar a mi pieza ya había decidido mandarme un maratón de aquellos
Si bien el primer estímulo fue contundente, necesitaba alguna otra excusa para comenzar mi larga carrera hacia la languidez. Por supuesto que recurrí a la pornografía. No soy un experto en el tema, pero tengo gustos claros e inmutables: videos amateurs y en español. Luego de un par de búsquedas, llegué a esto (acá debería ir el link, pero sacaron el video. Solo encontré la imagen que pongo a continuación).


Conocidos por todos es el experimento donde las chicas leen alguna novela clásica mientras tienen conectado un aparato que les produce orgasmos brutales. Mi video es más rústico, pues en lugar de un sofisticado artilugio, tenemos a un tipo que le mete los dedos. Vieja escuela. Todo iba, pues, relativamente bien hasta que la chica se pone a leer 100 Años de Soledad. Me dio risa la elección del libro, porque es gordo y pesado. No sé, para la otra deberían elegir algo más chiquitito, cosa que sea más manipulable. La señorita leía muy bien. En lugar de interesarme en el contenido del video, comencé a perderme en la lectura de la chica. …Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo No tengo ese libro, lo leí hace muchos años. Recuerdo que al final de la novela hice una conexión que me permitió pensar que uno de sus personajes, Melquiades, era en realidad el escritor ficticio de la novela, su narrador. Hasta ahora había olvidado ese tema. Así que dejé correr el video y me puse a buscar información al respecto. Luego de un rato llegué a un texto donde Vargas Llosa explicaba que, en efecto, una lectura muy posible era considerar que Melquiades fuese el narrador de la obra. Tate. Me puse contento. Volví al video y la chica ya no leía, le practicaba una felación al tipo que antes la masturbaba. Se me quitaron las ganas de masturbarme. Abrí la ventana, me tomé lo que quedaba de vodka y supe que era un día importante. Así es, dejé de lado un día de pajas por un día de literatura. Oficialmente he dejado de ser un adolescente (al fin). Oficialmente he vencido a la pornografía con literatura.

3 comentarios:

  1. Me ha interesado mucho esa modalidad de pornografía que hasta ahora nunca he pillado. ¿Así que mientras una chica lee como distraída, alguien, o una máquina, la estimula? Curioso.

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    1. Curioso. Me pareció buena idea, aunque impracticable para uno, donde el estímulo debe ser obligadamente multisensorial. Dejo un video de la sesión, aunque está algo resumido.
      https://www.youtube.com/watch?v=Tu0NpR_cvuI

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  2. Pornografía Literaria. Es lo que busco, sugerencias favor enviar a lahuevadabuenahuevon@gmail.com

    Gracias

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