martes, 5 de mayo de 2015

El secreto de la felicidad


¡¡He descubierto el secreto de la felicidad!! Me tomó casi dos semanas descubrirlo. Todo partió después de la última entrada que escribí. Creo que al día siguiente el Tito Baraja me regaló un juego de computador, me lo debía no sé si de la Navidad o de mi último cumpleaños. Aunque minimalista, es un juego excelente. Es de piratas. Jugué, por Dios que jugué. Noche y día, sin parar, sin comer mucho, durmiendo poco, soñando con el videojuego cuando dormía, soñando con el videojuego cuando estaba despierto sin jugarlo. Eso hasta ayer en la mañana, cuando me di cuenta de que pasé más de una semana girando yo en torno a este juego.

Me di cuenta que fui feliz, pero aun así estaba desconforme (o disconforme): como que ser feliz tiende a cierta poderosa inercia que sin embargo es fácilmente desguazada por el espíritu. Movimiento rectilíneo uniforme. Apagué el computador y comencé a escribir esto que posiblemente leen ahora.

El secreto de la felicidad consiste en ser un estúpido. Comportarse como un completo imbécil. Y volverse estúpido es fácil: hablar siempre de lo mismo, hacer siempre las mismas cosas, leer siempre el mismo libro, caer en una rutina. Eso te da una seguridad palpable, como un objeto moviéndose por el espacio, seguro de que seguirá moviéndose. Y ya solo te faltaría perder un poco de conciencia para ser feliz y considerar que la felicidad de mierda es una meta de vida y no una alegoría malvada como realmente lo es. Quien dijo eso de “la sonrisa abunda en la boca de los tontos” no supo ver que, en realidad, “la felicidad abunda en la boca de los tontos”.


En el conflicto yace la mecha de la humanidad y, por qué no, de arte mismo. La cosa es que cuando uno es feliz por mucho tiempo debería preguntarse "qué pasa conmigo". No es una buena señal estar así, porque significa que, o bien te volviste estúpido, o bien moriste y estás en el paraíso. Tampoco estoy en contra de la felicidad, pero sí estoy en contra de su banalización y de las consecuencias egoístas y primermundistas que esto acarrea. Está comprobado que un ciudadano feliz es también un buen consumidor.

Espero que la próxima revelación de este estilo me pille borracho, de manera que si escribo algo espero que sea más coherente.

5 comentarios:

  1. Creo que yo ya expuse este mismo pensamiento en mi célebre frase: "Quiero ser una vaca". Que es una respuesta a la no menos célebre frase de Bernardo Soares : "Soy lúcido, ¡mierda!, soy lúcido".

    ResponderEliminar
  2. Descubriste el semen poh Sémola, los más felices son los ignorantes, los tontos, los wns que no piensan y sólo se dejan llevar por la vida, que fluyé y los devora de a poco, son felices, y nosotros los miramos con desprecio cuando ellos no son conscientes que a la vez los envidiamos...
    Quiero ser feliz, con un pedazo de culo para follar y una mano que me de una caricia cuando la necesite, pero mientras piense que las personas son usables y no me aweonice, no seré feliz...

    Saludines Semolines.

    --
    Juanito Fulanito
    Maricón Arrepentido

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizás, en lugar de buscar la felicidad, pues, haya que buscar otra cosa. No sé qué. Casi me sale una hernia con eso de "Descubriste el semen..", me recagué de la risa, jajaja.
      Saludos, Juanito.
      S.

      Eliminar
  3. Brígido.No tienes remota idea de que existo. Intento escribir bonito en pleno viaje, después de quedarme pegada leyendo y leyendo y leyendo y leyendo. Fantaseo con andar en un after mientras hablas de cosas que te hacen feliz. No pa culiar, no pa que yo crea que eres intelectual y bacán,porque te dan lo mismo esas etiquetas y a mi igual, sólo hablando cosas felices. Mientras uno, anònimopsiconautarandom te deja un mensaje pa qe digas "loco una persona estaba en otra dimension mientras me leía, sin conocerme, y creía que podíamos llevarnos bien, mientras se le deshacía el teclado de google en los dedos" <3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oye, anónimo, no te imaginas lo agradecido que estoy de estos comentarios. En volá, anónimo, pronto nos toparemos por ahí, es cosa de tiempo; esta ciudad no es tan grande o quizás nosotros no somos tan pequeños después de todo. En fin, anónimo, espero leerte de nuevo. Emborráchate en mi nombre al menos una vez, yo haré lo mismo (al menos seis veces).

      Eliminar