martes, 17 de febrero de 2015

UMBILICUS


Cerca de donde trabajo hay un negocio que es atendido por una muchacha. Es bien linda. Sé su nombre porque usa una pequeña identificación sobre su pecho derecho. Es bien linda. Debe tener mi edad, o menos, aunque se ve de mi edad. Es bien linda. Cuando soy atendido por ella, me sostiene la mirada seriamente, lo que me hace pensar que busca algo más que venderme alfajores. Pero yo solo le doy las gracias y me voy. Cada vez que me volteo la sorprendo mirándome con sus intensos ojos. Hoy en la tarde, como de costumbre, fui. Ella estaba fuera arreglando unos afiches en la parte superior de un ventanal. Eso hizo que se le subiera la camisa con la que trabaja, dejando ver una zona que suele estar cubierta por ropa, esa que se ubica sobre el pantalón y bajo la camisa. Pude ver que tenía un ombligo notablemente peludo. Me dio mucha risa, cosa que disimulé siendo más simpático de lo común. Así, una cosa llevó a la otra y resulta que ahora saldré con ella el sábado en la noche. Tengo que llegar a ese ombligo aunque sea lo último que intente.

4 comentarios:

  1. Loable objetivo. Tendrás que atravesar esa intensa mirada. Será duro. Pero una vez que estés allí, aprovecha y explora todo, todo lo que le rodea.

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  2. JAJAJJA pudiste llegar a ese ombligo o no amigo? nos tienes con la duda

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