sábado, 28 de febrero de 2015

Guadaña

(Esto me pasó hace una semana exacta. No lo pude subir porque he tenido problemas con mi internet (recién hoy me pude conectar (así es, puse un paréntesis dentro de otro paréntesis dentro de otro paréntesis)). Advierto que es una entrada larga, más de lo normal, en serio, la pulenta que sí)



Jamás pensé en conocer a una mujer tan loca. O sea, sí, obviamente lo he pensado, pero es tan probable como la mayoría de mis pensamientos idiotas: ser presidente o rubio o musculoso o presidente musculoso. En otras palabras, era poco probable. Se los cuento solo porque ella accedió a que lo publicara. Cuestión que siempre le pregunto a “ellas” y que, la mayoría de las veces, termina solo con un buen secreto entre las implicadas y yo.
Luego de pasarla a buscar a su trabajo, fuimos a un local al que soy frecuente, lleno de viejos chicha y de perros sin plata. Antes de la primera cerveza tuve que decirle lo del ombligo, confesión que se tomó con un humor demasiado saludable. Acto seguido, se levantó la camisa hasta la altura de sus pechos y me mostró el vientre (y los pechos, ambos, bien lindos).

¿Ves? Me depilé para ti.


Me explicó que tenía una alergia que le impedía exponer su piel a ciertas abrasiones propias de la depilación, pero que “hoy” había hecho una excepción. La excusa fue innecesaria, sobre todo porque, durante lo que duró su respuesta, estuvo con la camisa levantada. Los viejos chanchos del local estaban a punto de saltar sobre ella. Le pedí que se bajara la camisa y lo hizo lentamente. Así partió todo. La comunicación que establecimos se basó en las múltiples acrobacias que tenía que hacer para responderle sus preguntas:

¿Te gusta que te hagan sexo oral? ¿Has tenidos fantasías con tu madre? Adivina de qué color son mis pezones. ¿Cuántas veces le has mentido a una mujer? ¿Crees que terminaremos culiando hoy? ¿Qué pasa si te agarro el pico acá frente a todos? ¿Vodka o Cerveza? ¿Te han comido las bolas? ¿Piensas en mí cuando te masturbas? ¿Tabaco o Marihuana? ¿Te la ha chupado un hombre? ¿Tienes hermana? ¿Te gustaría morir culiando? ¿Por qué tan nerviosito? ¿Has intentado matar a alguien? Adivina cómo huele mi entrepierna…

En serio, una tras otra, con menos de un segundo de diferencia entre mi respuesta y su nueva pregunta, una metralleta de exquisitas incomodidades. Luego fuimos a la Blondi, a bailar. Nunca lo he dicho por acá, pero con la cantidad justa de copete bailo hasta las carcajadas. Bailo pésimo eso sí, es deprimente, hago idioteces como mover los dos pies en la misma dirección, al mismo tiempo, un bobo de tomo a lomo. Pero bailo, carajo. Entramos a la disco y en seguida fui a comprar algo para seguir emborrachándonos. Cuando la vuelvo a ver, bailaba se besaba con un hombre. Un tipo grande y encachado, mi antónimo.
No me molesté, todo lo contrario, sentí algo muy parecido a felicidad (aunque más depravado). Me quedé apoyado en un pilar mientras veía cómo bailaba con el sujeto. Cada cosa que hacía, cada movimiento de su cuerpo, era una señal de seducción. Lo besaba metiéndole toda la lengua en su boca, como queriendo llegar a su mente. No cerraba los ojos. Pasó un rato hasta que me vio, pero eso no la detuvo, siguió insinuándole las curvas de su cuerpo con pequeños cariños provocados por el baile. Mientras la miraba besando al compadre, riendo, me pregunté “dónde mierda me estoy metiendo”. Estaba entregándole mi cuello al lobo. Así, sin miedo, como si el lobito solo quisiera lamerme. La idea más idiota en lo que va del año. De un momento a otro dejó de bailar con el muchachote y se dirigió hacia donde estaba yo; al llegar a mi altura, me dio un beso intenso, con los ojos abiertos, fiel a su estilo. Más que “besar” fue algo así como gravar, onda, como esos fierros canallas con los que marcan al ganado. Yo era el ganado, claramente. Soy ganado. El tipo que estaba con ella no se tomó bien ese acto imprudente y, como todo idiota machista, fue y me plantó un combó en el estómago. Vomité. Luego de ese titánico golpe no podía seguir bailando, entonces le comuniqué a la muchacha que prefería ir a dormir.

Te acompaño.

Me lo dijo sonriendo, sin tener ninguna consideración con mis queridas tripas, órganos hermosos que aquel orangután intentó sacarme a presión. Lo que viene es bien obvio. Y lo que vendrá es más que predecible. Esa noche tuve sexo como hace tiempo no tenía. Seguí el consejo del Rey Riforfo y navegué por todas las islas ubicadas alrededor de su ombligo. Ella, entre orgasmo y orgasmo, se levantaba y miraba mis paredes adornadas con páginas arrancadas de libros, intruseando mis cosas y mis recuerdos de manera detectivesca. En la mañana, antes de irse, me dijo

Te amo.

Mirándome así cómo lo hace ella, como te miraría una cuchillo antes de rajarte el gaznate, me preguntó si estaba enamorado y le respondí que no, que estaba aterrado. Esto no termina acá. Es como haber tenido una aventura sexual con una Guadaña (con mayúscula, necesitaba un pseudónimo) y ese tipo de aventuras siempre terminan como empiezan: CON EL SÉMOLA VOMITANDO y teniendo sexo.

6 comentarios:

  1. Y que lo digas, tío, es como lanzarse de cabeza en una batidora. Una vez soñé que hacía eso. Pero no. Qué sería de este triste mundo si no creyéramos que existen locas así aunque nunca las encontremos. (o aunque las encontremos)

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    1. Es verdad. Es como disparar a oscuras una saeta y darle, sin querer, a la Reina. Todo se vuelve más interesante, sinónimo de peligroso.
      Un abrazo!
      S.

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  2. Wowowowow. La mejor historia que he leído... Si esa mina fuera cola tendría condilomas, vih, gonorrea, hepatitis B, C, D...
    Sabes. Me gustaría conocerte y no para sodomizarte, sino pa tomar una chela (en mi caso sin alcohol)
    Te cuento por acá porque todavía no subo el post. NO QUEDÉ CRONICO!!! Estoy curado..

    Saludines Semolines

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    1. BIEEEEEEN!!!! Que su merecido lo tengas solo aquellos que se lo merecen. ¿Por qué sin alcohol? Yo, encantado.
      Un abrazo!!
      S.

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  3. Puta hermano es brigido esa movida de terciarse con minas locas, por experiencia, hasta solo como amigas son complicadas este tipo de minas, empero, creo que son necesarias por lo menos una vez en la vida como algo mas que amigos, ya que lo que se puede aprender es bastante aleccionador, en mi caso me enseñaron lo tremendamente inseguros que somos los seres humanos independientemente de la pinta, las monedas o la volaa intelectual que tengas o no tengas, hasta alli los supuestos del capitalismo que vivimos sobre como ser exitosos en la vida se desvanecen de un modo concreto e irreversible, bueno no sigo chamullandote mas loco, en todo caso es brigido enamorarse de estas minas con una vez basta creo que con el tiempo son mejores como amigas,.
    Se despide narigonoso.

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    1. AMÉN. Dicen que hay que pecar todo lo que se pueda para después reconocer el pecado. Mentira. Nadie dice eso, lo acabo de inventar ahora. Es una excusa para pecar mucho y, como excusa, es excelente. Atentar contra uno mismo es siempre atentar también contra la sociedad y, si la sociedad está enferma por un sistema corrupto y negro, qué mejor que atentar contra ella, no?
      Un abrazo y mil gracias por pasar por acá.
      En serio que mil gracias.
      S.

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