martes, 10 de febrero de 2015

Día laboral 1


En mi nuevo trabajo (que odio, por cierto) hay un ingeniero que generalmente recorre la construcción inspeccionando no sé qué cosas. Es un viejo de 60 años aproximadamente y tiene cara de malas pulgas, no saluda ni mira a los empleados como yo. Eso no es lo raro, tal comportamiento es de lo más normal en su calaña. Lo raro es que al viejo lo conozco. Lo vi hace mucho, mucho, cuando yo aún era un niñito. Por esa época estaba en el taller de ajedrez del colegio y cierto día fue un sujeto que era algo así como el maestro del maestro de nuestro maestro. Lo que hizo siempre lo recordaré, porque en esa época lo tildé de fantástico e inimaginable, como si fuera un super héroe. Nos pusimos todos (los doce o trece muchachos que éramos) ordenados en una fila con un tablero dispuesto frente a cada uno. El sujeto jugó con todos al mismo tiempo. Mientras caminaba, movía piezas. Obvio que perdí, todos lo hicimos.
Pero han pasado años y me he transformado en un jugador de ajedrez bastante competente. La Fortuna me lo puso en el camino y es tiempo de tirar los dados. Ayer, en una hoja de cuaderno que llevé de mi casa, escribí mi primer movimiento:

1. b4 

(esto significa que moví un peón al cuadrito b4 del tablero, un tablero imaginario pero tan real como tú y como yo).

Lo dejé anónimamente bajo la puerta de la garita donde este sujeto tiene su base, sin mucha esperanza. Pero, sorpresa, hoy pegó la misma hoja con su movimiento escrito en ella. Lo dejó luego de irse, lo que me hizo pensar que pretendía seguir adelante con esto sin violar mi anonimato. Además, en lugar de ser parco y distante como antes, el día de hoy el tipo anduvo feliz, mirando a todo el mundo a la cara y saludando como mormón. Veremos cómo sigue este asunto, pretendo ganar para luego extorsionarlo. 

7 comentarios:

  1. Nunca he conseguido interesarme en el ajedrez. Soy un pésimo luchador, para cualquier clase de competencia soy el seguro derrotado. Sé mover las piezas pero no sé jugar. Pues bien, si alguna vez he tenido interés en jugar es exclusivamente por ese código del ajedrez. Jugar por carta, remotamente. Me encanta esa faceta del ajedrez. Lo que digo, lástima que no me interese ni una pizca. (la última vez que estuve jugando fue porque una muchacha a la que perseguía era aficionada. Perdió el interés. Desde entonces ya definitivamente odio ese juego)
    Respecto a la historia: lo único que necesita la gente es un poco de misterio.

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    1. Es verdad. Eso de la álgebra ajedrecística lo hace muy atractivo. El otro día vi una partida que jugó Napoleón con otro sujeto X. Es como el antepasado de los canales deportivos. A todo esto, yo igual soy pésimo. Podríamos jugar a ver quién pierde más rápido ajaja.

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  2. Em todos lados los ingenieros, técnicos o cualquier weón con casco blanco se comportan de la misma manera... por suerte tengo tengo lengua afilada y no me vienen con weás...

    Salidines Semolines. Pase por mi blog...

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    1. Loco, sí, una lástima. Lo bueno es que detrás de toda esa mierda, siempre, pero siempre, se esconde un weón cobarde.
      (siempre paso por tu blog, jajaja)
      Un abrazo!
      S.

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    2. A tu pregunta así es, si tienes Hepatitis B y eres del afortunado 90% eliminas el virus y tu cuerpo queda inmune a la infección, pero si no y eres del 10% que queda crónico serás siempre propenso a la cirrosis y al cáncer, y lo peor, persona que toques (fluidos desde el semen hasta saliva) quedarán contagiados...

      Saludines Semolines...

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