lunes, 2 de febrero de 2015

De los ambiguos motivos de mi despido

“Toma asiento, te explico. Me imagino que habrás escuchado los rumores y, en realidad, no me parece prudente tener que trabajar con alguien que inspire desconfianza en el local. Es verdad que has vendido más que ningún otro vendedor en su primer mes y es verdad que has hecho harto por que el flujo de gente aumente en el local, cosa que nos ha ayudado a superar por mucho la meta del año pasado en estas mismas fechas. Pero no puedo pasar por alto el hecho de que los libros que vendes no son Best Sellers, ni puedo ignorar que durante todo el día te viene a ver gente de dudosa calaña, gente que se nota que no son lectores. Tampoco puedo desconocer que nuestras pérdidas por hurto han sido las más altas de todos los locales en toda la historia de la franquicia. Con esto no estoy afirmando nada, porque no tengo pruebas. Solo digo que desde que llegaste las cosas no son como antes. Te ofrezco, entonces, lo siguiente: en lugar de despedirte, propongo que renuncies. Si lo haces, no habrá investigación y no daremos malas referencias de ti. Esto, en retribución por lo de las ventas y debido a las sospechas que me generas. Tómalo o déjalo”.

Y lo tomé, claro. 

Trabajé vendiendo libros como por un mes y me gané una cantidad importante de plata. No me referiré a mi implicación en tales pérdidas por hurto. Solo diré que soy de las personas que cuida y hace libros, no de las personas que los venden como si fueran impresoras. Sigo en crisis. La próxima semana entro a trabajar a la constru. Veremos si duro más, aunque lo dudo. Nací para ser un flojo.

6 comentarios:

  1. Yo creo que lo haces a propósito para hacer currículum de escritor. (De todas maneras, a alguien que le gustan los libros lo que le apetece es regalarlos no venderlos)

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  2. Claro, preferiría vender abuelos que vender libros. Me hicieron un favor, ja.
    S.

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  3. El últilo imbécil que insinuó que robé algo le puse una denuncia en la inspección del trabajo. Lo reventaron a multas y me llevé una jugosa indemnización... A todo esto no robé nada.

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    1. Oh, no lo pensé. Carajo que estoy muy pero es que muy necesitado de dinero, como nunca. Como siempre, en realidad, solo que ahora está mi cuello en juego.

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  4. Honesto retrato de quien busca trabajo con ganas de no encontrarlo.

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    1. Amén. Ahora me dedico a la construcción. Deconstrucción, já. Un abrazo!
      S.

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