domingo, 7 de diciembre de 2014

Prejuicios chilenos



Ayer, llamó por teléfono mi mamá. Dijo que necesitaba un favor urgente. Me preocupé, nunca me llaman a menos que haya pasado algo verdaderamente grave. Emprendí de inmediato el viaje. Cuando llegué a mi antigua casa, entré en seguida, pues la puerta estaba abierta. Sentada en el sillón estaba mi mamá. Me mira, solemne, un poco triste, melancólica y dice:

-Necesito que le lleves este vestido a tu tía, para que lo arregle.

-Pero maami, yo pensé que había pasado algo maaalo. 

Argumentó que de verdad era una urgencia, porque mi hermana tenía que ocupar ese vestido en una obra la próxima semana y que nadie más se lo podía llevar a mi tía. Ella vive a un número importante de cuadras, entonces decidí que iría en la bicicleta de mi hermana. Me puse un buzo que encontré, metí el vestido de mi hermana en el canastito y bajé con la bicicleta.


No le di importancia al hecho de que la bicicleta de mi hermana fuera rosa. Pero lo primero que escucho cuando paso junto a unos jóvenes fueron unas risitas bastante despectivas ¿Qué problema había? ¿Acaso usar rosado me volvía homosexual? ¿Acaso era un pecado volverme homosexual? ¿Tan atrasados estábamos? ¿Tan trogloditas éramos? ¿200 años de historia y seguíamos igual de inquisidores? Y el asunto no terminó ahí, pues varios más me gritaron estupideces en el camino. Varios. Qué sociedad más idiota e inmadura, me dije.


Cuando llegué a la casa de mi tía, noté algo fatal: una especie de aire me había acompañado todo el camino. Una brisa, atrás, en mi trasero. Resulta que el buzo que me había puesto tenía descocido su parte posterior. Se podían ver mis graciosas nalgas desde todos los ángulos. Avergonzado, le pedí a mi tía un pantalón para devolverme. Me lo prestó no sin antes burlarse por mi negligencia. Enfilé de vuelta por el mismo camino, con unos pantalones íntegros, montado en la misma bicicleta rosa de niñita y, alegría, alegría, nadie me gritó nada. Quizás, después de todo, no somos tan idiotas (a excepción de mí, que usé un buzo que me dejó el poto al aire).

4 comentarios:

  1. Alguno de tus comentaristas se volverá loco con esta entrada.

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  2. Sí, Yo, me imaginé tus nagas redondas y formadas como para darles unas palmadas, pero se me olvida que eres hetero.

    Te dejo mi nuevo blog...

    juanitofulanito.blogspot.com

    Chau

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    1. Hoooola! Lo visitaré en seguida. Un gusto volver a saber de ti.

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