viernes, 26 de diciembre de 2014

La venganza

No he escrito mucho últimamente porque, al ser final de año y ese tipo de cosas, pretendo terminar algunos proyectos (y por terminar me refiero a empezar).

Seré breve.

Anoche estaba durmiendo cuando un sonido extraño me despertó. Era como un seseo rápido y monótono. Prendí la luz de la lámpara y el ruido cesó. “Por la mierda, es un ratón”, pensé. Lo imaginé royendo alguno de mis libros (olvidé decir que de allá venía el ruidito, de mis repisas). Como son lo único de valor que tengo, me levanté y comencé a sacarlos en bloque, de manera de pillar al infeliz roedor. De pronto, cuando sacaba una edición de Rayuela que aún no leo, el sonido vuelve y se acentúa. Sss, sss, sss, sss. Era una avispa atrapada en una telaraña. Oh, por Dios. Supe de inmediato que uno de mis más grandes enemigos de toda la historia había vuelto: La Araña Literaria.

Un animal ilógico. No entiendo por qué algo tan chico como una arañita tiene el veneno suficiente para matar a un ser que no se pueden comer. Recuerdo haber visto hace tiempo en un documental en donde se explicaba que algunas arañas, recién nacidas, aún siendo macroscópicas, soltaban un filamento varias veces más largo que la misma arañita. Esto lo hacían subiéndose a la copa de un árbol. Luego, dado su diminuto tamaño y, por ende, su extrema fricción con el aire, el bicho volaba a merced del viento. Vuelan. Y así poblaron todo el mundo, no necesitaron de Noé. Incluso se habían encontrado especímenes a nivel estratosférico. De nada sirvieron mis esfuerzos, tarde o temprano mi pequeño verdugo vendría a cobrar venganza.





Saqué a la avispa con un papel, la pobre murió para servirme de advertencia: esta araña era capaz de matar a otros bichos igualmente cabrones. Después de Año Nuevo juro que pillaré al arácnido y le diré unas cuantas verdades. Pero seré breve.

2 comentarios:

  1. Tampoco hay muchas verdades que contarle... Ahora mismo no se me ocurre ninguna, ya ves.

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  2. Araña, ser incomprendido y triste enemigo del hombre sin razón…
    Puede que sea una araña instruída. Recomiendo hacerla mascota y dejarla disfrutar su corta vida.

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