jueves, 9 de octubre de 2014

Mi canto a la vida

(Me da mucha vergüenza subir esto, pero es un lindo ejercicio para mi feo blog. Lo siguiente lo escribí el martes por la madrugada. No recuerdo exactamente el momento en que lo hice, no recuerdo en qué estaba pensando cuando lo escribí y, ahora que lo leo, no sé qué pasa con mi cristianismo. Debe ser algo muy fuerte que tengo muy adentro, algo que niego, pero en un nivel MUY inconsciente. Me considero una persona poco espiritual, si creo en Dios es por tradición y no por convicción; pero, al parecer, cuando estoy borracho, soy un profeta de lo más detestable. Espero no herir ninguna sensibilidad –excepto la de Dios-).



Allá donde se ve acción, el hombre siempre ha presentido un hálito divino insuflando a la vida. Pero yo no veo eso. Veo algo equivalente en peso y dimensiones, pero diferente en espíritu, contrario en intención. Un kilogramo de oro pesa lo mismo que un kilogramo de huesos. Me he equivocado toda la vida, cada acción, cada palabra emitida, es la contraparte de una obra bien montada. Tantos errores he soportado que sé cuando algo tiene sabor a verdad. Quien mueve las cosas no es Dios. No. Atrás de cada puerta abierta por la ciencia y la filosofía hay una entidad diabólica mirándonos; nos contempla desde el inicio y nos hablará en el final.

4 comentarios:

  1. Si nos atenemos a la Historia, y a eso que se dice de ella de que la escriben los vencedores, que, por supuesto, han vencido al mal, y que gracias a esa victoria la Historia a avanzado hacia mejor y que nuestro bienestar actual se debe precisamente al resultado de esa batalla, etc.,etc., es inevitable pensar en aquella primera derrota. ¿Y si quien en verdad fue derrotado fue el Bien, y el estado actual del mundo es la consecuencia de los designios del vencedor? Desde luego, en estos tiempos en los que no estamos para tirar cohetes (¿lo hemos estado alguna vez?) resulta inquietante pensar en esa entidad que nos contempla.
    Creo que algo de esto es la teoría de los Adoradores de Satán.

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    1. Oh, siempre pensé que los satanistas eran un grupo de adolescentes infantiles. Acabo de hacer la típica búsqueda de internet y descubrí que no. De cualquier forma, es una religión.

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  2. Interesante, soy creyente pero no creo en las instituciones como la iglesia, menos las protestantes.
    Lo otro, aún espero su correo, lo dejé por ahí, búsquelo.
    Saludos.
    --
    Juanito Fulanito

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    1. jajaja, sí guardé el maail. Te escribiré en cuanto lea tus escritos. Te adelanto que me están gustando, aunque son sorprendentes.

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