martes, 23 de septiembre de 2014

Razones metafísicas para no aparecer en las fotografías


-Oye Sémola, ponte pa’ la foto.

-No, no me gusta sacarme fotos.

-¿Por qué?- preguntó El Pecas, el más inexperto y pardillo del grupo. Tomé mucho aire y le respondí:

-¿Te has fijado en lo que pasa cuando se muere un guëón? Quiero decir, cuando muere de manera terrible, como posiblemente nos pase a nosotros: que los atropellan, que los acuchillan, que se quedan dormidos en la línea del tren, que les llega una bala perdida, que se suicidan, todo eso. Ya po’, cuando muere un güeón en esas circunstancias siempre, SIEMPRE, llega la tele y, tate, hacen un mini documental con fotos del compadre que se murió. Y ponen fotos del pobre güeón, fotos. Y no cualquier foto, no señor, tienen la indecencia de poner fotos donde el difunto aparece feliz, carreteando con sus amigos, en la playa, comiendo completos, bailando cueca, riéndose del que saca la foto, mochileando en el Sur, etc. Y uno dice “puta, pobre güeón, pobrecito, era tan feliz y tuvo que morir de esa forma tan miserable”. Y luego viene el show del velorio. Ahí la familia tiene el desatino de poner fotografías de la misma calaña ¿lo hacen para que recuerden al fina’o cuando era feliz? No. Lo hacen para manipular el recuerdo de los concurrentes, para que lo recuerden como el mejor hijo, amigo, pololo, etc. No hay nada más triste que eso. Pecas, escucha: es obvio que nosotros vamos a morir de una manera bien rata. Es obvio que el desgraciado que no esté muerto tendrá el desparpajo de facilitarle las fotos a quien se las pida, pa’ honrar nuestro nombre. Es obvio que los que vayan a mi funeral verán mis fotos geniales y me recordarán como el mejor hombre, el más íntegro y consecuente. Y ojo que no estoy pidiendo que me recuerden como un conchetumadre, no. Solo estoy en contra de que me recuerden a través del hermoso momento congelado de una fotografía. Quiero que me recuerden como el perro flaco que soy, con todas las pifias y problemas que me caracterizan…-En ese momento el Tito Baraja me interrumpió.

-Mentira, Pecas, El Sémola no se saca fotos porque el idiota siempre aparece parpadeando.


-Es verdad- confesé. Y justo cuando respondí (y parpadeé), el costal de machas del Pecas me sacó una foto. “Para que te recuerden como el agüeonao que hablaba hasta por los codos”.

6 comentarios:

  1. Te has dado cuenta de lo que pasa con las fotos de los muertos. Ese color que toman medio desveído. Medio lúgubre.
    Te has dado cuenta que con sólo ver una foto sabes si murió feliz o quedó con algu a deuda pendiente??? Observa Sémola, no estoy tan loco después de todo.

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    1. Estás re-loco, por eso me agradas, jajaja.
      Pero no sé, al último funeral que fui la foto del finado era una de hace muchísimos años areás, cuando era guagua -cosa rara, de todos los que fuimos nadie le conoció guagua-. Se veía feliz, muy feliz... Esta persona murió porque le cayó un rayo en Brazil mientras tomaba una foto. Fue tan fulminante que sí, murió feliz.

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    1. Gracias, lo soy. (en realidad no, soy bastante feo).

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