miércoles, 17 de septiembre de 2014

Otra vuelta de la Fortuna


Recuerdo que anoche, antes de dormir, lancé una moneda al aire. Me dije “si sale cara, me suicido; si sale cruz, no”. Salió cara. De todas formas, ya tenía pensado suicidarme, aunque en varios años más, cuando tenga la cara destruida por el tiempo.
Al respecto, El Marcos Tres Bastos, el dueño del lugar donde vivo y gamblero por mérito propio, ya sabe cómo se suicidará. Resulta que hace años atrás se infiltró en un edificio a medio construir. Era de noche, no había nadie trabajando en él. Subió por las escaleras hasta llegar su azotea.

Por motivos que no comentaré, llevaba una buena provisión de cervezas, cigarros y flores.
Por motivos que no comentaré, se tumbó dentro del hoyo destinado a ser piscina y se quedó mirando el cielo
Por motivos que desconozco, la puerta que conectaba la azotea con el resto del edificio se atrofió, impidiendo su apertura; el Tres Bastos no pudo salir, o sea, no pudo entrar, no pudo bajar. Esto lo descubrió ya en la mañana, cuando despertó dispuesto a irse.

Allá arriba sobrevivió un poco más de tres días bebiendo cerveza, comiéndose las flores y tragándose una que otra polilla. Los trabajadores tendrían varias semanas libres, nadie iría a la construcción por un tiempo debido a problemas con la inmobiliaria. En esos tres días se volvió loco, e intentó lanzarse por la borda del edificio varias veces, pero algo detuvo todos sus intentos. No fue el miedo. No fue la esperanza.

He visitado ese edificio un par de veces, pidiendo exclusivamente subir a la azotea. Resulta que alrededor de él, aunque un poco lejos, hay varios edificios de altura similar, estos ya estaban habitados cuando el Marcos se quedó varado en el cielo. Cada vez que se disponía a saltar y hacer valer su derecho a matarse, veía que una persona lo estaba mirando. De más está decir que el Tres Bastos gritó por ayuda innumerables veces. Los edificios colindantes están lejos, no creo que lo hayan escuchado, pero es perfectamente visible. Como dije, alguien lo vio: esa persona lo miró tres días seguidos, inmóvil la mayoría de las veces, sentado frente a un gran ventanal. Tres días seguidos viéndolo morir.

El Tres Bastos se logró salvar por cosas de la Fortuna, nuestra diosa. Un ingeniero de la empresa inmobiliaria subió a la azotea y encontró al pobre manojo de locura cantando y gritando incoherencias. No revelaré más al respecto, es una historia áspera, extraña y atemorizante. Mi amigo apareció en televisión por el altercado, pero nunca se dijo que estaba loco,  ni se dijo que volvió a la azotea y que, incluso, vivió en ella hasta que lo echaron cuando el edificio comenzó a ocuparse, ni tampoco se dijo nada de esa persona que lo miraba desde su ventana. Yo tampoco diré nada. Solo diré que desde esa misma azotea se matará el Marcos Tres Bastos y lo hará cuando se auto-convenza de que el mundo, y el universo entero, seguirán su curso con o sin él.

5 comentarios:

  1. Wow... Un suicidad al estilo de Hasse... Debo conocerte antes de que mueras.

    Juanito Fulanito.

    Soy maraco por si no te diste cuenta.

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    1. JAJAJA. Oye, guglié "Hasse" y me aparecieron como 10 cosas distintas ¿Quién es? (Disculpando la ignorancia, claro).
      Y Respecto a lo de ser maraco... según mis amigos soy el más maraco de la Tierra, pero no me lo dicen por mis gustos (hasta el momento soy hétero), me lo dicen porque, según ellos, camino como señorita. Debe ser verdad, mal que mal varios de mis amigos son los más gays y me tratan de maraco igual, jajaja.
      Gracias por la "vista".
      S.

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  2. Respuestas
    1. Aaah, sí po. Demian y Unterm Rad están dentro de mis libros favoritos. Pero tengo algo con Harry Haller, eso es más que favoritismo.

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  3. Wow. Un ávido lector... Se mío una noche porfa. Jajajajaja... Nah. Haller es más especial que Max Demian. Prefiero igual a Haller pero no el del Traract sino al que vive y se deja llevar por Armanda.

    Saludines semolisticos.

    --
    JF

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