miércoles, 25 de junio de 2014

Mi primer flor de soneto

Hace poco fui a mi vieja casa para atender un pequeño asunto familiar. Extrañamente, mis padres no han tocado mis cajas, siguen ahí, intactas con todos sus recuerdos adentro. Y como todo lo intacto y bello en esta tierra, me propuse manosearlas y desordenarlas un poco. Encontré algo demasiado entretenido como para no compartirlo. Se trata de un cuaderno del colegio, de Lenguaje y Comunicación ¿habré tenido unos 11 cuando lo ocupé? Espero que menos. En él había varios fragmentos y trozos de cosas que ahora "grande" sigo haciendo, solo que en aquella época eran, para mí, un verdadero orgullo. Extraño, pues mientras más miro el cuadernito noto que mi calidad escolar era equivalente a la de un pupitre con problemas de aprendizaje. Por ejemplo, en la clase de lírica, textual:

“El sonete es un pomea de 14 cilabas en cada estr. verso y cinco estrofas tres”

Es una lástima que no puedan ver mi grandiosa caligrafía, retrasada en todos los aspectos posibles. También es una lástima que no puedan ver los dibujos y anotaciones que hay al margen de la hoja, pues aquello me deja un poco mejor parado desde un punto de vista intelectual. Dibujé algo como una boca, de la cual salen algo como avispas con alas de murciélago y llegan a algo como un ojo y lo mastican. Está muy logrado para mi edad. Su sentido me es críptico, pero estoy seguro que algo tenía que ver con Rosita, la chica de quien estaba enamorado hasta los cocos. Mi amor por ella se acabó cuando a otras chicas también les comenzó a crecer busto. No me juzguen, tenía 12 años y una prometedora pubertad masturbera. En la hoja siguiente hay un ejercicio, dice “escriba un soneto” y se debía tener en cuenta, claro, la materia que habíamos pasado hasta entonces en clases. Pero esa información aterrizó en cualquier lugar menos en mi cabeza, por lo que mi soneto es cualquier cosa menos soneto. Es un SONETE. Se los dejo copiado íntegramente, lo que está tachado son palabras que fueron corregidas sobre la marcha, nunca fui muy aficionado a las gomas de borrar. Ojo que se llama “Sonete del perro” …

Sonete del gato perro

El gato es un animal que vive en el techo
El gato y sus amigos comen la cena
El gato es un animal echo y derecho
El gato y sus amigos me dan cena pena

El gato El hombre no lo quiere al gato feo
Porque dice que le rompe las plantas
Pero el gato se esconde en el cerro
Alli no lo encuentran el malo cartas [(no puedo entender qué sentido tiene este verso)]

El gato se va a dormir en la mañana
Porque sus amigos son de noche
Y duerme toda toda la mañana
Y en la noche hace mucho boche


Es el finnnn [(esto lo agregué al final)]

sábado, 21 de junio de 2014

Citas de Nick Cave

“Desde que recuerdo, siempre he querido llevar traje, antes que cualquier otra cosa; veía a los tipos que tocaban blues con su traje y creo que da una imagen perfecta. De todas formas, los llevo solo desde que pude permitirme comprarlos” 



“Mi musa no es ningún caballo y no participo en ninguna carrera de caballos, pero, aun cuando de hecho lo fuera, no la ataría jamás a esa carreta, a ese carro sangriento de cabezas cortadas y premios resplandecientes”

miércoles, 11 de junio de 2014

Nunca arrastres a un niño por el suelo


(Estaba releyendo mi blog. Me tomó un tiempo, pero al terminar saqué una conclusión: mucho de lo que me ha pasado no está escrito acá y, aún así, lo que sí está escrito suena tan inverosímil que, desde hoy, solo me remitiré a dar datos objetivos y precisos sin hacer mucho análisis ni reflexiones, pues siento que eso le quita realidad a las cosas que me pasan. De manera que quien lea pensará: ah, este loco ya no está exagerando, se quería hacer el bohemio, pero no es más que un bausán. Por eso, desde ahora, solo objetividad, señores, solo objetividad. Nada de versos ni de cosas raras. No. Ahora solo roca y hielo. Nada de referencias extravagantes ni de mentiras. No. Solo sobriedad. Esta es la última vez, por lo tanto, que escribo ebrio. Y no me colgaré más del internet de la iglesia, y si lo hago, donaré dinero los domingos. Ahora solo letras y referentes precisos. Habiendo establecido ya los límites, procederé a relatar, sucintamente, lo que me pasó el 6 de este mes.)

Un par de gitanas me pillaron arrastrando del pie a un niño – el hijo de una de ellas, 4 o 5 años de edad-; mientras lo arrastraba, su cabecita raspaba pavimento. No explicaré cómo sucedió, solo diré que fue un accidente. Ante tal escena que no tuve tiempo de explicar, las gitanas me golpearon hasta dejarme medio muerto. Cuando llegó Carabineros les expliqué todo y el maldito niño confesó que fue un accidente. En retribución, las romaníes me regalaron un zapato, el que me faltaba.

(85 palabras. Abortaré el plan de ser breve, el texto es más aburrido que navidad en China. Hablando de China, ya es un hecho: china, peruana, argentina, española, chilena, gringa, haitiana y una francesa me han golpeado injustamente. Me falta el continente africano y seré mundialmente aporreado, todo un orgullo. A todo esto, las gitanas son muy simpáticas: extraño contraste al comprobar la dureza de sus nudillos)