martes, 22 de abril de 2014

Los nuevos amigos del Tito Baraja



Mañana, por fin, Paul Auster me conocerá. En realidad no es tan relevante, excepto para el Tito: por vísperas de ir a ver al gringo se dejó un bigotazo, grueso y frondozo. Titín siempre luce una barba mal afeitada, pero ahora el bigote lo vuelve más exagerado, más grotesco, más Baraja que nunca. Quien lo vea pensará: “¡Voto a bríos! Jamás imaginé que tamaños mostachos fueran soportados por tan solo una persona”.  

Sus bigotes son tan grandes que tienen sentimientos.
Sus bigotes son tan grandes que tuvo que bautizarlos.
Sus bigotes son tan grandes que los peina con una reja.
Sus bigotes son tan grandes que le faltan el respeto a Dios.
Sus bigotes son tan grandes que los escuchas respirar.
Sus bigotes son tan grandes que incluso les creció una persona atrás.
Sus bigotes son tan grandes que en lugar de piojos, tienen rinocerontes.
Sus bigotes son tan grandes que fueron proclamados ave nacional.
Sus bigotes son tan grandes que hacen fotosíntesis.
Sus bigotes son tan grandes que en lugar de pelos, tiene cables.
Sus bigotes son tan grandes que en él duermen las almas de sus ancestros.

Si Auster no lo nota, será un desperdició. Pero yo seguiré haciendo chistes al respecto. 

PS: El de la foto es Nietzsche.

4 comentarios:

  1. Buena aclaración. Ya estaba a punto de escribir: ¡Joder, cómo se parece el Tito a Nietzsche!

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    1. Nietzsche era más depresivo. Cualquiera es más depresivo que mi amigo Bigotes.

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  2. Qué risas me traes, Semolita amigo, mis bigotes y yo no te vimos en el Marcoleta estas duras y penosas noches de apuestas mal paridas (el diminutivo, entonces, porque mis bigotes me dijeron que te extrañaron).
    Pero te faltó una versito, que no es ná broma, huevón:
    Mis bigotes son tan grandes pero tan grandes que me ayudan a tocar el saxofón cuando toco a la salida del metro

    Y te faltó decir que mis bigotes son tanto más grandes que los del abuelo Nietzsche.

    Y te faltó agregar, respondiéndole en tu diario de vida virtual, al buen tiranosaurio Rex, que lo de Pol Oster fue una verdadera mierda, que ni mi cuidado bigote notó gracias a esos celulares re culeadísimos que, dicen, son inteligentes.
    Mis pelotas, huevón, mis pelotas, qué idiotez (menos mal que te saliste de la academia universitaria)...hasta el tatita que estaba junto al Oster era más barbón que este gringo reculiao fome. Porque eso fue, FOME.
    MUY FOME.
    Te voy a ir a ver, maricón.

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    1. Trae vino, Titín. Escribiste este mensaje hace un buen par de horas, espero no te haya pasado nada ni a ti, ni a tus bigotes.
      PD: Dios, me recuerdas lo de Auster y me invade un sueño que no puedo controlar, golpea fuerte si vienes.

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