viernes, 21 de marzo de 2014

Escape del Marcoleta (Versión Perilla)

(El Perilla es uno de los el que prepara los tragos en el Marcoleta. Vio todo desde un punto de vista más lúcido que cualquiera)

“No, güeón, todo lo que dijo ese otro culia’o es mentira. No. Mira, yo vi todo lo que pasó. Primero que todo, me contaron que tu amiguito, el Tito Baraja, estaba terrible denso de puro copete. Había ganado como tres mesas seguidas, y, cuando ganó, ponte tú, la cuarta, comenzó a insultar a los demás, entonces uno de los locos le tiró un cornete y, ve tú a saber, el Tito le pegó a otro, por la espalda, sí güeón, por la espalda. Y claro, el golpeado la agarró con otro más y lo de siempre… La cosa es que el Pesadilla tuvo que disparar pa’ que se tranquilizaran. Como ya no puede hacerle más hoyos al techo, disparó hacia la botella que estaba más allá, por eso me agaché. Fuiste cuático sí, Sémola culia’o, la bala pasó como a diez metros de donde estabas tú. Ya poh, entonces, cuando todo “se calmó”, cacharon que la charola de las apuestas estaba vacía. La plata la tenía tu amiguito, la estaba separando debajo de la mesa. El maricón dijo: “él la tiene” y todos te miramos. Ahí cascaste. 

Obvio que yo sabía que tú no tenías nada, ya que vi todo, incluso vi al Tito decir “él la tiene”. Cuando saliste, me paré de la barra y les dije que, en realidad, el Baraja de mierda tenía las monedas. Ahí pasó algo muy chistoso. Sacaron al agüeona’o de abajo de la mesa y cacharon que la charola, mágicamente,  tenía otra vez toda la plata, o sea, no toda, pero casi toda. Le preguntaron qué onda y dijo que estaba sacando su parte, porque había ganado en regla y no era justo que le quitaran su platita. Lo dijo llorando, sí, llorando, entro ebrio. Los cabros estaban cagados de la risa. Amenazaron con matarlo “Te estabay robando la plata, perro de mierda, te la estabay robando”. Y el Tito bramaba “No, se la robó el Sémola, yo solo saqué mi parte, no me maaten, no me  maaten”. Te juro que me salieron abdominales de tanto reírme. El güeón de verdad sacó su plata y devolvió el resto; si se la hubiese robado, al menos, habría quedado como más vivito, pero no, sacó solo lo suyo. No aguanto la risa. Le dijeron que lo dejarían ir vivo si se rajaba con copetes para todos los presentes. Lo hizo, total ganó cualquier billete. Ya estaba curado de espanto el Tito. Cuando pasó por la barra me preguntó si te habían disparado. Le dije que sí, pero en realidad nadie te disparó. Y  ya deja de andar diciendo eso, alaraco.”


No les voy a mentir, yo hubiese hecho lo mismo que el Tito, o, claro, algo más inteligente. LO QUE ME MOLESTA ES QUE ESTE IMBÉCIL TIENE PLATA Y AÚN NO ME PAGA. Tito culia’o mula. 

2 comentarios:

  1. Jooder, me emociona la honradez de ese tío. Te juro que había pensado que se había robado todo el dinero. Pero ahí lo tienes, un testigo objetivo declara la auténtica verdad. Es para darle un abrazo al Baraja, emocionado. (Pero después una buena piña, por traidor)

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