lunes, 17 de marzo de 2014

Escape del Marcoleta (Versión Baraja)

“No sabes lo que me pasó en el Marcoleta. No sabes nada. Estábamos jugando cacho, ahí, con los cabros, cuando, de pronto, un güeón le dijo a otro güeón, ‘oye güeón, que eris güeón’ y el primer güeón le preguntó que por qué aquella injuria, a lo que el segundo le dijo ‘porque perdiste de puro longi’. Eso, claro, no se podía quedar así, entonces el primero le dijo, que si él era taan ducho en el arte del cacho, que ganara con más viveza. Y el desgraciado ganó. Entonces, el ofendido terminó por ofenderse en serio y pescó los cachos y, ZAS, se los tiró en la cara. El otro, pa’ defenderse, se confundió y tiró un mangazo que le llegó a cualquiera menos al primero y, cuento corto, quedó la zorraipa. En el caos, alguien se robó la fuente que tenía las apuestas, entonces fue cuando otro tipo, creo que esbirro del dueño, le disparó a una botella para que se calmaran y soltaran quién había sido el ladrón. Todos callados. El güeón ofendido dijo: es él, y sí, sí, te apuntó a ti. Y saliste raja’o, con pura cara de miedo. Yo, claro, valiente, caché que tú no te habías robado nada, entonces le dije al del arma ‘Hey, hey, hey, no le dispares, ¿ok? No se te ocurra hacerlo, él es mi amigo, él no se ha robado nada, ¿ok?’ otro de los esbirros me miró y me dijo ‘entonces da la cara por él poh’ y lo hice, no lo pensé, fue un zas, le mandé la media patada en el pecho y, paf, a tierra, como costal de papas. El otro se acojonó al verme, entonces le ordenó a otros dos que me sacaran, pero no la tendrían fácil, Zaca, combo en el plexo, mueremierdaaa, golpe de karate, entre 3 me tuvieron que reducir, entre tres. Y me sacaron, con disculpas, que vuelve pronto, que perdón, pero tenemos que ponernos duros con los revoltosos, a lo que yo le dije que yo no soy revoltoso, que hago valer el derecho de mis amigos y si alguien tiene algo contra él, que se las verá conmigo, se las verá conmigo, como que mi nombre el Tito Navaja, se las verá conmigo. Les dejé claro, a todos, que tú no eras el culpable de nada, así que se pusieron a buscar al ladrón y no sé cómo habrá terminado todo. Pero puedes dejar de preocuparte, ya que nadie te busca. De nada, güeón, de nada.”

1 comentario:

  1. Esto es un amigo. Cuenta unas historias magníficas. ¿Quién pagó las copas?

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