miércoles, 4 de diciembre de 2013

la peor reseña del mundo SOBRE EL MEJOR LIBRO DEL GÉNERO: "El Crucero" (segunda parte)


FE DE ERRATAS: Llegó ese momento del año en el que soy sincero. El pela’o maldito sabrá por qué hice así la reseña de su libro, su escritura -la de la reseña- fue con tal saña y con tal engaño por motivos variados. Puntualmente, por tres motivos: uno, por venganza, él se robó mi diario de vida hace ya más de un año, lo que nos unió más como enemigos que éramos. Dos, si decía lo que en efecto pasaba, bajo los mismos prismas, arruinaría todo. Tres, lo hice por envidia, era un historia tremendamente bien contada y lograda. Estoy lejos de hacer algo así. En la novela, pasa casi lo mismo que conté, solo que con matices y enfoques muy logrados y originales. Habiéndome enmendado, continúo con la reseña.

Como conté, hubo un asesinato. Complejo, como antaño. En la torre del crucero, en donde se hacen las maniobras del navío, se encontró una cabeza, claro, solo la cabeza, puesta en el centro matemático de la habitación, mirando hacia la puerta. Quien la viera se cagaría entero. Lo peor –o mejor-, es el hecho de que todos tuvieron que mirar aquella cabeza para reconocerla y todos se traumaron…ya que nadie la reconoció. Es más, ante el asombro, hicieron una cuenta de los pasajeros, y no faltaba nadie. El hallazgo de la cabeza ocurre un año después de que apareciese aquel bicho inmenso y se encuentra en la mitad del relato, en la mitad cronológica (un año, en una historia que transcurre en dos años) y en la mitad física (capítulo 12, de 24). Magistral. El equipo médico revisa el despojo humano e, ingenuamente, datan que la muerte del tipo ocurrió hace semanas. Había algo extraño en la cabeza, al fondo de la cavidad bucal, hacia arriba, encontraron un trozo de hielo. Esto era aún más desconcertante, hasta que, por supuesto, llega el Escritor protagonista. “Está así porque se encontraba refrigerada”. Investigan todas las neveras de la nave, que son muchas, y se llevan una oscura sorpresa. Encuentran, efectivamente, un cuerpo sin cabeza. Estaba en una nevera que se encontraba en la ultratumba del crucero, en un cuarto que fue ocupado como engorde de peces, por lo que nadie ocupaba el aparato ni se fijaba mucho en él. Es más, el hecho de que estuviera conectado era aún más extraño, dado que, por medidas de ahorro, todo lo que no se ocupara tenía que ser desenchufado. En hallazgo fue macabro porque el cuerpo no correspondía a la cabeza encontrada: la cabeza era la de un sujeto de unos 30 años; el cuerpo, el de una mujer más vieja, como de 50. 

Creo que lo dejaré hasta acá. El asesinato y su resolución logra algo incalculable: olvidas el hecho de que la humanidad fue masacrada por bichos titánicos, olvidas que están a la deriva y, por último, olvidas algo que, ya en la última parte del libro, se revela. Pondré el fragmento exacto, únicamente, porque estamos seguros de que nadie nunca publicará su obra, por lo que, en pocas palabras, esto es un homenaje a esos relatos que nunca verán la luz, ya sea porque son insuficientes, o porque no se atreven a salir de la cabeza.

Te equivocas… Te confiaré, entonces, un secreto […] El combustible se acabó hace meses. No entiendo cómo nos movemos aún. Es más, antes de que se acabara, llevábamos más de un año recorriendo el mar en la misma dirección […] Para esta fecha, debimos haberle dado, por lo menos, un par de vueltas al mundo y de tierra, nada…(continúa)

2 comentarios:

  1. Si alguien hubiera escrito una historia así se la publicarían enseguida. Es para premio.

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    1. De todas formas, tiene su gracia seguir en el anonimato.

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