domingo, 3 de noviembre de 2013

Sobre las sorpresas que la Diosa Fortuna le guarda a su fiel Sémola

Tengo un dato, al fin tengo un dato, joder que tengo un dato, un dato, un dato. Toda mi vida he esperado ese dato, mañana lo confirmaré ¿será verdad? ¿será real? Me tiemblan las manos y me suena el estómago, me cuesta escribir, UN DATO, UN DATO. Pura casualidad, Azar, Fortuna, RAJA, pura RAJA. De esto depende mi alimentación del mes y la mensualidad del Saturno, la que llevo atrasada en 9 meses, todo un embarazo sin poner un peso por vivir acá. Si me va bien invitaré al Baraja a comerse un completo al café Baquedano y me compraré un vodka de calidad, no ese Jelzin, tan malo, es como el licor del libro “1984”, ése que servía pa’ matar gárgolas y dragones; también le llevaré un sostén nuevo a la chica del casinillo de La Alameda, jugaré al cacho con el Tres Bastos, me pasearé por el Marcoleta haciendo gala de mis billetes nuevos, me compraré calcetines que no tengan hoyos, conseguiré esa edición del Quijote que nunca tuve y gastaré todo el resto en comprarle algo lindo e inútil a mi hermanita, quien estuvo de cumpleaños hace un par de meses atrás. Un dato, mi dato. Mañana: ¡DÍA DE HIPÓDROMO!






2 comentarios:

  1. Hubo por aquí hace poco un anuncio muy gracioso que te adjunto
    http://youtu.be/iECvWfs5ncA
    pasa que tu "un dato, un dato, un dato", se parece mucho a este anuncio.

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    1. JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAJAJAJA bueno, yo estaba bastante emocionado, incluso más que el crío. Un abrazo!

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