miércoles, 10 de julio de 2013

Lo que me contó el Pecas el otro día en un bar



-No sé si te has fijado- dijo el Pecas.

-En qué cosa.

- Por supuesto que no te hay fija’o, eres un despistado- dijo el Pecas.

- Chúpalo, la última vez que me dijiste eso…

- La última vez que te dije eso fue cuando no notaste las tremendas ubres del caballero que iba sentado delante de nosotros en el metro, lo recuerdo- dijo el Pecas.

- Por eso, imbécil. Nadie se fija en esas boludeces.

- Y yo soy nadie, cochinocu?- dijo el Pecas

- No, pero te esfuerzas una enormidad en serlo.

- Deberías ser más divertido, morirás de enojo- dijo el Pecas.

- Y tú deberías trabajar, morirás de hambre.

- O de SIDA- dijo el Pecas.

- O de SIDA.

- Pico, la cosa es la siguiente- dijo el Pecas- cuando fuimos a ese bar de San Diego y un compadre me quiso pegar por algo que no recuerdo.

- Quedó la zorra, fue porque le agarraste el poto a su mina.

-Filo, eso no es lo relevante- dijo el Pecas.

- ¿Qué es lo relevante entonces?

- Eso po, que quedó la zorra- dijo el Pecas.

- Ya… No te entiendo.

- Otro ejemplo- dijo el Pecas- ¿recuerdas cuando llevábamos caminando como nueve horas, desde Chaitén, antes de quel volcán se lo cagara, hasta Coihaique. Ya habíamos perdido las esperanzas de conseguir a alguien que nos llevara cuando una loca, muy rica, nos llevó hasta Coihaique y nos dejó en un Macdonals, nos dos dio su número de teléfono, comimos como chanchos lo que no habíamos comido durante todo el día y, a la noche, nos acostamos con esta minita?

- “Nos acostamos” es mucha gente.

-Bueno, me acosté con esa minita- dijo el Pecas.

- ¿Perdón?

-BUENO, te acostaste con esa minita, que no era tan rica- dijo el Pecas.

- Sí, me acuerdo, lo único penca fue tener que comer en el Macdonals porque a voh se te cruzó y porque era la única weá con un baño cercano.

- Filo pero ¿cómo fue la experiencia? - dijo el Pecas.

- Fue la zorra.

- Ahí está- dijo el Pecas.

- ¿Qué cosa?

- Que fue la zorra po- dijo el Pecas.

- No entiendo.

- Que para distintos eventos ocupamos la misma expresión- dijo el Pecas- primero nos sacaron la chucha, fue terrible, una catástrofe. Luego comimos hasta la saciedad y nos, bueno, TE, no me mires así, TE PREMIARON con un culeón. La cosa es que ambas cosas son tan distintas, tan radicalmente distintas que solo un error en el idioma las catalogaría con el mismo nombre.

- Los usos léxicos cambian, nunca son estáticos…

- No metas a tu mierda universitaria en esto, esto es pa’ gente con espadas, no pa’ maricas con togas- dijo el Pecas.

- Ya, entonces veámoslo como una coincidencia simple y sin equivalente.

- No es tan así- dijo el Pecas.

- ¿Ah no?

- No, de hecho tengo una teoría al respecto- dijo el Pecas.

- A ver, canta.

- La zorra, cuando uno dice “la zorra”, no hace referencia al animal canino al que llamamos zorro, si no que, por su similitud, estamos ante un símil que se ocupa para designar a la vagina- dijo el Pecas.

- Estoy seguro que no conoces el significado de casi ninguna de las palabras que dijiste.

- Es verdad, pero sé lo que es una vagina y con eso es suficiente- dijo el Pecas.

- Verdad, salud.

- Bueno. Una vagina, en la vida real, sirve pa’ dos cosas- dijo el Pecas.

-Ya…

- Primero para sacar pequeños humanos a los que la prensa llama bebés y para orinar. Y, en segundo lugar, para que uno tenga sexo - dijo el Pecas.

-Ya…

- O sea que para que entre algo y para que salga otra cosa. Para algo malo, que es hacer guachos y echar la meada, y para algo bueno, que es meterlo hasta quedar con lumbago- dijo el Pecas.

- No creo que mear sea tan malo. Además, por lo que sé eres virgen.

- Ése no es el punto, conchetumare- dijo el Pecas-, he follado con medio Chile, pero pasa que justo no conoces a las minas con las que he culeado.

- Ni las he visto.

- Pero están, créeme. Y se derriten por mí- dijo el Pecas-. Bueno, continúo. La cosa es que como es un órgano que sirve para algo bueno y para algo malo, catalogamos las cosas o bien buenas, o bien malas, con este sustantivo “la zorra”.

-Bueno eso de ser malo o bueno es súper subjetivo.

- Es verdad, la cosa es que, más allá del bien y del mal, es un órgano que sirve para meter cosas y para sacar cosas- dijo el Pecas.

- Es verdad, ¿has leído a Bajtin?

- No leo weás, déjame terminar- dijo el Pecas.

- Dale.

- Como tal, lo ocupamos para catalogar los eventos. La cosa interesante en todo esto es que el otro órgano que comparte esta capacidad se ocupa de la misma manera- dijo el Pecas.

- Ya… me está gustando la estupidez que estás diciendo, continúa.

- El ano- dijo el Pecas.

- ¿El ano?

- ¿Cómo te fue en las carreras la semana pasada?- dijo el Pecas.

- La raja…

- Y ¿cómo fue la cita que tuviste con la mina del otro día? Esa en dónde te dijo que ella era artista y que por eso entendía lo que verdaderamente pasaba en ‘legalmente rubia’- dijo el Pecas.

- Jajaja, como el hoyo.

- Gualá- dijo el Pecas.

- Es “voilà”.

- Pico, pico ¿Entendiste? - dijo el Pecas.

- Creo que sí.

- Claro, como el poto sirve pa’ sacar cosas como caca o pa’ meter otras, como mi gran nepe, lo ocupamos pa’ designar tanto cosas buenas como cosas malas. Y viene la mejor parte- dijo el Pecas.

- No creo que haya algo mejor.

- Ja- dijo el Pecas- el pene.

- El pene, casi todos tus temas de conversación giran en torno al falo.

- Si por falo te refieres a pico, sí- dijo el Pecas.

- Eso mismo.

- Ya, el pene, pico, pichula, sirve únicamente pa’ sacar cosas, o semenópolis o meao. Y, como tal, únicamente sirve para designar cosas con un puro matiz . Nada bueno es como el pico, nada hermoso es como el pene. Cuando uno está haciendo una fila en el banco, es como la tula, cuando uno se compra una parca de mala calidad, vale callampa, cuando uno no está ni ahí con lo que dicen en la tele, dice pichula, cuando a uno quiere invalidar algún argumento dice, pico con tu weá, cuando alguien da una idea muy mala, le dice chúpalo y así. No se compara con la gloria de un coño o con la felicidad de un asterisco, ésos son tan importantes y tan grandes que sirven para clasificar todo el mundo. Podríamos borrar del diccionario casi todas las palabras y perfectamente reemplazarlas con estos núcleos de significado como “zorra” o “raja”- dijo el Pecas.

- Te ganaste una chela.

- Te dije que era interesante- dijo el Pecas.
- De hecho, no lo dijiste.

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