domingo, 21 de julio de 2013

De porqué no soy un aporte a la economía de mi país


¿Me hablan a mí de trabajar? ¿A mí? Sí, claro, soy flojo, no he trabajado en más de un año y medio. Pero Dios sabe que trabajé como imbécil, catorce horas por jornada, carajo, todos los días por dos años, ganando una caca de plata y perdiendo el pelo de tanto estrés. Por eso ahora no trabajo, me lo merezco. Y siempre, PERO SIEMPRE, te salen con la weá de que el trabajo dignifica. ¿Dignificar? Estresado, con deudas, sin tiempo pa pololear, con ganas de dormir, sin poder dormir, sin tiempo para los amigos, sin tiempo para la familia (aún la tenía en aquel entonces), sin tiempo para masturbarse, sin tiempo para leer, sin tiempo para escribir, sin tiempo para descansar, ni para comer, ni para mirar el cielo, ni para coquetear con alguna chiquilla, ni para ver alguna puta película, ni pa leer el diario, no, no hay tiempo, si vas al baño te apuran y si vas apurado te dicen que te apures, produce mierda, produce mierrrda! Produce, produce, produce, que pa eso estás y pa eso te pagamos estas inmensas cientochenta lucas menos el siete por ciento de fonasa. Hijos de perra, yo soy gamblero únicamente por eso, por mi aversión a surgir en lo económico, por mi odio al progreso, por lo insoportable que se me hace el éxito y la ropa cara. Que progrese tu abuela, che, que la mía ya está muerta. Me preguntaron cómo lo hacía para vivir estos días. No hago nada ilegal. Bueno, sí. Aprendí a abrir teléfonos públicos y los sangro hasta que la cosa se vuelve obvia. Me enseñó un tipo que me cobró por aquel conocimiento… No me cobró plata -él igual es gamblero- si no que me cobró un favor: tenía que ir a cierta parte y decir que él estaba muerto. Así lo hice y así aprendí a abrir teléfonos públicos. ¿Que eso es robar? OBVIO QUE ES ROBAR, no me importa güeón, no me importa. Si tengo que seguir robando teléfonos pa vivir en esta pocilga del Marcoleta rodeado de amigos lo seguiré haciendo, si tengo que apostar hasta mis recuerdos pa comer un día, lo seguiré haciendo, si tengo que intercambiar favores hasta con el diablo, coño que seguiré haciéndolo, si tengo arriesgar mi vida pa vivir una aventura mil veces mejor que tu hermosa rutina, pardiéz que lo haré hasta que me la arrebaten. Ahora tomemos nuestras manos y recemos:
En el nombre de Rokha, de Nitche y del espíritu Vilches
Padre nuestro que caíste del cielo
Santificado sea tu nombre y el mío
Vamos a tu reino porque acá nos obligan a trabajar
Que se haga mi voluntad tanto en la tierra como en el infierno
Danos hoy nuestra suerte de cada día
Perdona a los que nos deben cosas
Y líbranos de los pacos.
Salud.

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