lunes, 29 de julio de 2013

De las horribles pérdidas de un hombre ante la sociedad capitalista, entendiendo el sino de la vida y del existencialismo que preceden al......

Fui alguna vez el poeta metralleta. El poeta metralleta. Ahora solo soy metralleta porque perdí el poeta en una apuesta. Perdí también 8 lucas en la misma apuesta. Por lo que perdí una estupidez, además de ocho lucas. Fui alguna vez el poeta metralleta y me enfrenté con medio Santiago. Me enfrenté con un cuarto de Chile y con un octavo de Sudacalandia. Me enfrenté a todos y ante todos perdí. Perdí apuestas. Perdí debates. Perdí mi tiempo. Perdí credibilidad y perdí las ganas de luchar. Por lo que perdí un montón de estupideces además de perder una apuesta. Ya no seré más el poeta metralleta. Nunca más seré el poeta metralleta. Porque desde ahora soy EL METRALLETA.

domingo, 21 de julio de 2013

De porqué no soy un aporte a la economía de mi país


¿Me hablan a mí de trabajar? ¿A mí? Sí, claro, soy flojo, no he trabajado en más de un año y medio. Pero Dios sabe que trabajé como imbécil, catorce horas por jornada, carajo, todos los días por dos años, ganando una caca de plata y perdiendo el pelo de tanto estrés. Por eso ahora no trabajo, me lo merezco. Y siempre, PERO SIEMPRE, te salen con la weá de que el trabajo dignifica. ¿Dignificar? Estresado, con deudas, sin tiempo pa pololear, con ganas de dormir, sin poder dormir, sin tiempo para los amigos, sin tiempo para la familia (aún la tenía en aquel entonces), sin tiempo para masturbarse, sin tiempo para leer, sin tiempo para escribir, sin tiempo para descansar, ni para comer, ni para mirar el cielo, ni para coquetear con alguna chiquilla, ni para ver alguna puta película, ni pa leer el diario, no, no hay tiempo, si vas al baño te apuran y si vas apurado te dicen que te apures, produce mierda, produce mierrrda! Produce, produce, produce, que pa eso estás y pa eso te pagamos estas inmensas cientochenta lucas menos el siete por ciento de fonasa. Hijos de perra, yo soy gamblero únicamente por eso, por mi aversión a surgir en lo económico, por mi odio al progreso, por lo insoportable que se me hace el éxito y la ropa cara. Que progrese tu abuela, che, que la mía ya está muerta. Me preguntaron cómo lo hacía para vivir estos días. No hago nada ilegal. Bueno, sí. Aprendí a abrir teléfonos públicos y los sangro hasta que la cosa se vuelve obvia. Me enseñó un tipo que me cobró por aquel conocimiento… No me cobró plata -él igual es gamblero- si no que me cobró un favor: tenía que ir a cierta parte y decir que él estaba muerto. Así lo hice y así aprendí a abrir teléfonos públicos. ¿Que eso es robar? OBVIO QUE ES ROBAR, no me importa güeón, no me importa. Si tengo que seguir robando teléfonos pa vivir en esta pocilga del Marcoleta rodeado de amigos lo seguiré haciendo, si tengo que apostar hasta mis recuerdos pa comer un día, lo seguiré haciendo, si tengo que intercambiar favores hasta con el diablo, coño que seguiré haciéndolo, si tengo arriesgar mi vida pa vivir una aventura mil veces mejor que tu hermosa rutina, pardiéz que lo haré hasta que me la arrebaten. Ahora tomemos nuestras manos y recemos:
En el nombre de Rokha, de Nitche y del espíritu Vilches
Padre nuestro que caíste del cielo
Santificado sea tu nombre y el mío
Vamos a tu reino porque acá nos obligan a trabajar
Que se haga mi voluntad tanto en la tierra como en el infierno
Danos hoy nuestra suerte de cada día
Perdona a los que nos deben cosas
Y líbranos de los pacos.
Salud.

lunes, 15 de julio de 2013

Record

(Solo dejo constancia de mi nuevo récord: llevo 4 días sin bajar a la calle y una semana completa sin bañarme. Nadie me felicitará y puede que muera de tifus, pero al menos batí mi propio récord. Continuaré leyendo, si no me baño y muero es culpa de Bolaño, al menos mi hígado aún funciona muajaja)

miércoles, 10 de julio de 2013

Lo que me contó el Pecas el otro día en un bar



-No sé si te has fijado- dijo el Pecas.

-En qué cosa.

- Por supuesto que no te hay fija’o, eres un despistado- dijo el Pecas.

- Chúpalo, la última vez que me dijiste eso…

- La última vez que te dije eso fue cuando no notaste las tremendas ubres del caballero que iba sentado delante de nosotros en el metro, lo recuerdo- dijo el Pecas.

- Por eso, imbécil. Nadie se fija en esas boludeces.

- Y yo soy nadie, cochinocu?- dijo el Pecas

- No, pero te esfuerzas una enormidad en serlo.

- Deberías ser más divertido, morirás de enojo- dijo el Pecas.

- Y tú deberías trabajar, morirás de hambre.

- O de SIDA- dijo el Pecas.

- O de SIDA.

- Pico, la cosa es la siguiente- dijo el Pecas- cuando fuimos a ese bar de San Diego y un compadre me quiso pegar por algo que no recuerdo.

- Quedó la zorra, fue porque le agarraste el poto a su mina.

-Filo, eso no es lo relevante- dijo el Pecas.

- ¿Qué es lo relevante entonces?

- Eso po, que quedó la zorra- dijo el Pecas.

- Ya… No te entiendo.

- Otro ejemplo- dijo el Pecas- ¿recuerdas cuando llevábamos caminando como nueve horas, desde Chaitén, antes de quel volcán se lo cagara, hasta Coihaique. Ya habíamos perdido las esperanzas de conseguir a alguien que nos llevara cuando una loca, muy rica, nos llevó hasta Coihaique y nos dejó en un Macdonals, nos dos dio su número de teléfono, comimos como chanchos lo que no habíamos comido durante todo el día y, a la noche, nos acostamos con esta minita?

- “Nos acostamos” es mucha gente.

-Bueno, me acosté con esa minita- dijo el Pecas.

- ¿Perdón?

-BUENO, te acostaste con esa minita, que no era tan rica- dijo el Pecas.

- Sí, me acuerdo, lo único penca fue tener que comer en el Macdonals porque a voh se te cruzó y porque era la única weá con un baño cercano.

- Filo pero ¿cómo fue la experiencia? - dijo el Pecas.

- Fue la zorra.

- Ahí está- dijo el Pecas.

- ¿Qué cosa?

- Que fue la zorra po- dijo el Pecas.

- No entiendo.

- Que para distintos eventos ocupamos la misma expresión- dijo el Pecas- primero nos sacaron la chucha, fue terrible, una catástrofe. Luego comimos hasta la saciedad y nos, bueno, TE, no me mires así, TE PREMIARON con un culeón. La cosa es que ambas cosas son tan distintas, tan radicalmente distintas que solo un error en el idioma las catalogaría con el mismo nombre.

- Los usos léxicos cambian, nunca son estáticos…

- No metas a tu mierda universitaria en esto, esto es pa’ gente con espadas, no pa’ maricas con togas- dijo el Pecas.

- Ya, entonces veámoslo como una coincidencia simple y sin equivalente.

- No es tan así- dijo el Pecas.

- ¿Ah no?

- No, de hecho tengo una teoría al respecto- dijo el Pecas.

- A ver, canta.

- La zorra, cuando uno dice “la zorra”, no hace referencia al animal canino al que llamamos zorro, si no que, por su similitud, estamos ante un símil que se ocupa para designar a la vagina- dijo el Pecas.

- Estoy seguro que no conoces el significado de casi ninguna de las palabras que dijiste.

- Es verdad, pero sé lo que es una vagina y con eso es suficiente- dijo el Pecas.

- Verdad, salud.

- Bueno. Una vagina, en la vida real, sirve pa’ dos cosas- dijo el Pecas.

-Ya…

- Primero para sacar pequeños humanos a los que la prensa llama bebés y para orinar. Y, en segundo lugar, para que uno tenga sexo - dijo el Pecas.

-Ya…

- O sea que para que entre algo y para que salga otra cosa. Para algo malo, que es hacer guachos y echar la meada, y para algo bueno, que es meterlo hasta quedar con lumbago- dijo el Pecas.

- No creo que mear sea tan malo. Además, por lo que sé eres virgen.

- Ése no es el punto, conchetumare- dijo el Pecas-, he follado con medio Chile, pero pasa que justo no conoces a las minas con las que he culeado.

- Ni las he visto.

- Pero están, créeme. Y se derriten por mí- dijo el Pecas-. Bueno, continúo. La cosa es que como es un órgano que sirve para algo bueno y para algo malo, catalogamos las cosas o bien buenas, o bien malas, con este sustantivo “la zorra”.

-Bueno eso de ser malo o bueno es súper subjetivo.

- Es verdad, la cosa es que, más allá del bien y del mal, es un órgano que sirve para meter cosas y para sacar cosas- dijo el Pecas.

- Es verdad, ¿has leído a Bajtin?

- No leo weás, déjame terminar- dijo el Pecas.

- Dale.

- Como tal, lo ocupamos para catalogar los eventos. La cosa interesante en todo esto es que el otro órgano que comparte esta capacidad se ocupa de la misma manera- dijo el Pecas.

- Ya… me está gustando la estupidez que estás diciendo, continúa.

- El ano- dijo el Pecas.

- ¿El ano?

- ¿Cómo te fue en las carreras la semana pasada?- dijo el Pecas.

- La raja…

- Y ¿cómo fue la cita que tuviste con la mina del otro día? Esa en dónde te dijo que ella era artista y que por eso entendía lo que verdaderamente pasaba en ‘legalmente rubia’- dijo el Pecas.

- Jajaja, como el hoyo.

- Gualá- dijo el Pecas.

- Es “voilà”.

- Pico, pico ¿Entendiste? - dijo el Pecas.

- Creo que sí.

- Claro, como el poto sirve pa’ sacar cosas como caca o pa’ meter otras, como mi gran nepe, lo ocupamos pa’ designar tanto cosas buenas como cosas malas. Y viene la mejor parte- dijo el Pecas.

- No creo que haya algo mejor.

- Ja- dijo el Pecas- el pene.

- El pene, casi todos tus temas de conversación giran en torno al falo.

- Si por falo te refieres a pico, sí- dijo el Pecas.

- Eso mismo.

- Ya, el pene, pico, pichula, sirve únicamente pa’ sacar cosas, o semenópolis o meao. Y, como tal, únicamente sirve para designar cosas con un puro matiz . Nada bueno es como el pico, nada hermoso es como el pene. Cuando uno está haciendo una fila en el banco, es como la tula, cuando uno se compra una parca de mala calidad, vale callampa, cuando uno no está ni ahí con lo que dicen en la tele, dice pichula, cuando a uno quiere invalidar algún argumento dice, pico con tu weá, cuando alguien da una idea muy mala, le dice chúpalo y así. No se compara con la gloria de un coño o con la felicidad de un asterisco, ésos son tan importantes y tan grandes que sirven para clasificar todo el mundo. Podríamos borrar del diccionario casi todas las palabras y perfectamente reemplazarlas con estos núcleos de significado como “zorra” o “raja”- dijo el Pecas.

- Te ganaste una chela.

- Te dije que era interesante- dijo el Pecas.
- De hecho, no lo dijiste.