miércoles, 29 de mayo de 2013

Cuando chico era NAZI y no lo sabía

Hace poco estaba mirando unas fotos de mí mismo cuando chico. La imagen es reveladora: Yo, con mi jardinera de mezclilla, mis zapatillas osito y mi boina de viejo (se perdió, no sé dónde) haciendo  un avión de papel bastante maestro. Era una técnica familiar para confeccionar estos aviones, me la había enseñado mi papá y, si bien eran más chicos que los aviones que hacía mi primo y los otros chicos del pasaje, el mío era más aerodinámico y podía volar/planear más rato que el resto. La cosa es que tenía dos modelos estándar para hacer. El primero consistía en hacer el avión y luego recortarle la parte posterior con un patrón de vueltas que hacían ver el avión como la capa de Batman. Era mi diseño favorito. Y el otro diseño, que era el alternativo, estaba inspirado en la institución yanki que puso al hombre en el espacio y en la luna (según ellos mismos). Hacía el avión de modo convencional y le dibujaba el símbolo de la NASA bien grande y con rojo. Una vez salí al pasaje porque todos los niños estaban jugando con estos avioncitos. Nunca me llevé muy bien con ellos, pero me encantaba el asunto de los aviones porque el mío siempre era notable. Ese día en particular salí con el modelo de la NASA. En la eterna dinámica de lanzar el avión e ir a buscarlo para lanzarlo de nuevo, el chico nuevo del pasaje (como yo, bastante ñoño, de ojos pequeños y cabello rojo, que había llegado como hacía dos semanas y, para lástima mía, ya se llevaba mejor con todos los otros homúnculos; hay que destacar que tanto su nombre como su apellido eran complicadísimos e impronunciables) , tomó mi avioncito cuando este cayó cerca de él y, horrorizado, tomó mi artilugio y se lo llevó corriendo a su casa. Yo no entendí qué había pasado. Mientras yo buscaba una excusa para retirarme a mi casucha, al poco rato volvió con su papá y este me exigió que lo llevara ante mi padre –Era fin de semana, nadie trabajaba-. Lo llevé, asustado porque, al parecer, me acusarían por algo que supuestamente hice, pero que aún no sabía muy bien en qué consistía ese algo. Para más mala suerte, por cosas inexplicables del ADN, mi querido padre era rubio y tenía unos sospechosos ojos azules. Cosa extraña siendo que venía de una familia con un fuerte componente mapuche- como todos los Chilenos, con un apellido repetido y con un pasado común a toda la cuadra-, y cosa más rara aún siendo que había tenido un hijo tan morocho como yo. Bueno, la cosa es que el papá de este chico, cuando vio a mi padre tan rubio e imponente, transformó su cara. Ya no estaba enojado, estaba ESPANTADO y mi padre, con su típica parada de hombre rudo, le preguntó que qué pasaba. El padre del chico balbució algo sobre los alemanes que yo no entendí y, acto seguido, le mostró mi querido avioncito. Yo iba a protestar que el chico que lo había robado, cuando mi papá, sorprendido, lo toma entre sus manos y me pregunta por el símbolo en él. Yo dije que era de la NASA, que son los que mandaron al hombre a la Luna, los mismos que perseguían a Indiana Jones… Los dos adultos rieron y yo, con un poco de odio, miré al mocoso que se había robado mi avioncito. Ahora mi padre siempre cuenta, como anécdota, que yo confundía la NASA con lo Nazi y que le hice creer a una pobre familia que le había llegado su hora (Hay que aclarar que aquel vecino judío fue muy buen amigo mío durante mucho tiempo, pero nunca estuvo de acuerdo con mi fascinación infantil con la “NASA”).

viernes, 24 de mayo de 2013

Sonrisa traicionera

En el nombre del padre: Yo (el burro por delante), el Baraja, el Pecas, el tío Parche y un hombre pelao que venía acompañando al tío Parche.

En el nombre del hijo: Una mujer espectacular sentada varias mesas más allá, miento, no era espectacular, era lindísima, aclaremos las cosas: espectacular es aquella que vuela y que detiene las balas con la mirada. Lindísima es aquella que tiene una cara por la que matarías a tu madre y a la de toda la humanidad por ver a esta mujer sonriéndote en pelota, leíste bien, en pelota. Pa’ verla sonreír es cosa de decirle cualquier lesera y pa’  verla sonreír en pelota es cosa de que alguien le pague un par de trillones de pesos y todos la podrán ver sonriendo en pelota, pero sonriÉNDOTE en pelota, a ti mismo y a nadie más, NO TIENE PRECIO, o sea, sí lo tiene, matar a mi mamá y eso (pobre madre mía, siempre la mato en mis historias y en mis mentiras) (pero filo, yo la mato si puedo ver a esa chiquilla en pelota y sonriéndome).

En el nombre del espíritu Santo: les apuesto que no son capaces de ir y hacer que la chica se ría.

De seguro el pelao que estaba acompañando al tío Parche no era un empresario magno del imperio de Chile, lo más probable es que sea tan perdedor como nosotros, así que la cosa era la siguiente: 5 hombres socialmente fracasados, gambleros de tomo y lomo, intentando hacer reír a una mujer lindísima. Todos nos pusimos nerviosos de solo pensarlo. Hablarle a una mujer linda sin ningún motivo aparente era un suicidio social, además nosotros, los más feos entre los feos, los más tontos entre los tontos, los más humildes entre TODOS LOS HUMILDES DEL UNIVERSO, no teníamos nada de alcohol en nuestra sangre, cosa contraproducente en estos actos de valentía. En eso aparece su pareja, la de la chica, un toro de cómo 9 metros de altura  y su desplante y personalidad competían con sus músculos y su cara hecha por la caridad de la divina providencia.
No teníamos por donde, por lo mismo apostamos.
La apuesta era la siguiente: Iríamos uno a uno a través de las mesas a saludarla para hacerla reír y el que no lo lograra tenía que romper su tarjeta de cuenta rut como penitencia (a través de esa tarjeta nos pagan a todos, perderla era lo peor). Para ver el orden de las idas, el Baraja sacó su baraja (por algo el sobrenombre)  y cada uno extrajo una carta al azar, por su puesto el que sacaba la carta más alta partía y por supuesto yo saqué la más baja, el puto 2 de corazones.

Quina de picas (no supe cómo escribir el nombre de la carta, se pronuncia “Cuina”): El pelao se levanta bastante nervioso, no es para menos, camina entre la gente, pasa por las mesas que están entre él y aquel demonio de mujer. Quiero decirle que es la persona más linda que he visto. Ambos se giran, el hombre sorprendido y la mujer con una cara (hermosa) de interrogación, en eso el pelao dice con el mejor tono de travesti de Parque Bustamante: ay, ridícula, le digo a él. Ambos ríen.
Ese acto, señores, era mi plan. Cuando miré horrorizado al Baraja este me miró y me dio a entender, por su mirada de espanto, que él también había pensado hacerse el colipato.

9 de diamantes: El pecas nunca fue muy vivito, pero de seguro es el ser humano más simpático de la capital. Sin embargo al levantarse se notaba que no tenía ninguna idea, estaba aterrado, ni siquiera habló. Pasó entre la gente, entre las mesas y cuando estaba a la vista de la chica, cruzó una mirada con ella, una mirada directa y, en ese preciso segundo, cruzó uno de sus pies con la pata de una mesa. Caída, otro recurso clásico. Al maldito le salió sin querer, por lo que dijo después, y le provocó una carcajada tal a la chica que ya solo quedaban 3 derrotas, o eso creía yo.

8 de corazones: Como todo viejo crack, el tío Parche se puso de pie con una confianza que, en principio, no existía en su corazón, pero de tanto hacernos creer en su falsa confianza, posiblemente el también confió en su confianza falsa. Tengo que dejar de escribir así jajajaja. Ya, la cosa es que se puso de pie, y, en el camino, se robó impunemente un par de tragos que había en la barra, tragos caros, eran esas copas con colores. Se acerca a la pareja y dice sonriendo como abuelo: chicos, buenas tardes, la casa invita. Se lo agradecieron con mucha amabilidad y esa amabilidad contemplaba una sonrisa que lo eximió de romper su tarjeta de cuenta rut.

Ya para este punto yo estaba desesperado, no entiendo como alguien se puede reír después de 5 interrupciones seguidas, SEGUIDAS, no tenía como ganar, no tenía ningún plan, y el Baraja no estaba mejor. Su baraja lo traicionó y quedó penúltimo. Me miraba con agonía, yo pensaba que ese horror nacía de su ausencia de plan. Me equivoqué.

5 de trébol: El Tito Baraja, mi amigo, mi camarada, siempre me traiciona. Yo hago lo mismo, siempre, es como una competencia tácita entre nosotros. Cuando se acercó a la pareja les susurró algo y apuntó hacia donde estábamos nosotros sentados, los dos miraron y quedaron sorprendidos, se voltearon para ver al baraja y este recibió las “gracias” con una sonrisa tan verdadera que la falsedad de la misma era vista únicamente  a la distancia, por la mesa donde nosotros estábamos. Por supuesto los dos hijos de Adán, que no habían podido estar tranquilos en su velada, le dieron las gracias también con una gran sonrisa. Otro ganador. El Tito no volvió a la mesa. Nos sacó el dedo de al medio cuando la pareja ya no estaba viéndolo y salió del local. Nos hizo una señal que indicaba que nos esperaría fuera.

2 de corazones: entre los segundos en que los de la mesa me molestaban por mi inminente derrota producto de una traición, mientras me ponía de pie, se me ocurrió el siguiente plan. Podía llegar a donde ellos y… la verdad no tenía un plan. Lo que hizo el Tito Baraja aún no lo podía comprobar pero a todas luces fue una mariconada. Bueno, ya estaba dicho, me acercaría  a la pareja y le confesaría lo de la apuesta, les pediría disculpas y le invitaría un trago a ambos. Original, mis pelotas. Chistoso, mis polainas.
-Hola, bueno, disculpen las mole-
-No, el chico que antes vino nos contó todo, que has estado mandando a tus amiguitos para esta mesa con la intención de poder culiarte a mi esposa. Si no te vas, yo mismo te pongo afuera del local- dijo el mastodonte y me tuve que retirar.

Amén: ahí entendí el horror del Tito baraja, era horror por traicionarme de esa manera tan cochina, Judas de mala muerte. Más tarde rompí mi tarjeta de cuenta rut, todos se burlaron y gritaron de alegría, el Baraja quedó como el ídolo y yo como el tontito. Pero yo tengo un secreto: mientras el mastodonte  me estaba amenazando vi de reojo a la chica. Me sonrió. No sé por qué lo hizo, pero me sonrió, perdí la apuesta, pero me sonrió, nadie la vio y me alegro, fue algo mío, únicamente mío. Sé que algún día me la encontraré y, luego de explicarle que era todo producto de una apuesta y de recriminarle la pérdida de mi cuenta rut, le diré que solo estoy a un par de cervezas de ser su eterno esclavo.

Saludos.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Nuevamente el último día de mi vida.

Despertar: el peor ritual instaurado por la modernidad en donde dejas destar durmiendo pacíficamente y te levantas para bañarte e ir trabajar, llorando, mojado aún con placenta. Bienvenido a la adultez.
Hoy cuando desperté, cuando abrí los ojos, lo primero que vi fue pedazo de araña en mi techo-esto es una gran araña-, mirando no sé qué, quizás la arácnida (porque era mujer, de eso no hay duda) me estaba mirando a mí con sus ocho ojillos. Me encantan esos bichos: comen moscas, son pequeñísimos pero la gente les teme, pican feo, matan a los idiotas… Por lo mismo no la maté, es posible que tenga mi nombre escrito en sus colmillos y cuando vuelva a mi casa y me acueste ella, la araña, decidirá que llegó mi hora y suácate, adiós Sémola. Suena horrible pero no lo es tanto. En otras palabras hoy puede ser el último día  de mi vida-aunque ya es de noche-, así que lo aprovecharé como corresponde.Así, cuando la ochopatas me pique, yo estaré lelo de tanto “disfrutar”. Si me quieren encontrar luego de muerto, en el más allá, pretendo ir a donde esté Freddy Mercury.
Cariños.

domingo, 19 de mayo de 2013

La lengua del Diablo zzaaaaaaaa jajajajajaja De la noche de la muerte de los fuegos del Hades ¡¡Oh Dios qué oscuro soy!!




Te habían dicho que la literatura te haría libre, que te mostraría mundos y te abriría la cabeza. Y aquí estás, anestesiado de tanto masturbarte, con la boca seca y con hambre, no de conocimiento ni de libertad, me refiero a la real hambre, eso que incluye tragar y cagar, tragar y cagar, masticar, destruir. Dejaron de creer en Dios, descartaron los mitos y su incertidumbre fue solo parte, una parte importante, de lo que sus bases plantean. Y de pronto para ellos todo tiene sentido, ahora vuelan y hablan y gozan de la vida, se ríen y disfrutan, luchan, felices, por cambiar las reglas del ajedrez para así ganar. Pero tú sigues ahí, sin bañarte ya por días, sin ver la luz del sol ni escuchar voz humana hace horas, metido en la pocilga de tu pieza esperando a que todo se derrumbe, porque esa sí que es una certidumbre y todo lo demás que se joda. Y sigues ebrio por la última masturbación que se llevó tu decencia y tus promesas, a cambio te trajo las ganas de escribir y esta fiebre incómoda que recorre tu cuerpo acostumbrado, demasiado pronto, a leer: brazos inútiles, pulmones de cartón, ojos enfermos, dientes amarillos, café por sangre. Y no eres el único, todos danzan al mismo compás, todos. Y así y todo siguen creyendo en la literatura, lo que, por contraste, muestra la diferencia que tenemos con ellos: YO NO CREO EN ELLA. Sí, carajo, escribo, pero no para crear, ya hace rato que lo hago para destruir, porque es lo único que tiene sentido, no, no lo tiene en verdad, pero parece tenerlo, ¿es como nosotros no? Aparenta y no es. No sabes si tienes sueño o nauseas. Las manos aún calientes, no me jodan, no esperaré a que se apague el sol para que todo se destruya, bienvenido vacío, dices y te convences que estás mal, que vas por el camino equivocado, el de los locos y tontos y por eso, solo por eso, continúas en ese camino. Cuesta abajo mierda, a sotaviento mierda, nada de esfuerzo, dejarse caer de espaldas y atrás el diablo que te espera, confianzudo, para agarrarte. Y las deudas me comen y mis planes fracasan y mis amores me darán la espalda y mis amigos formarán familias y mi familia me expulsará como un tumor y el mundo me verá y me dará la espalda y el diablo me dirá, cara o sello Sémola culiao, cara o cruz. El resultado me lo sé, diga lo que diga se pierde, por lo tanto, en un ingenioso intento por ganar, me las arreglo para engañar al diablo ¿cara o cruz dices? Yo diré la misma que tú digas. Se ríe, no se sabía esa. Obvio que no, yo le escribo los libretos al hijo de la chancha, por mi culpa no existe pero vaya que por mi culpa sí habla, soy como su lengua pero más limpia.

sábado, 18 de mayo de 2013

Coeficientes Intelectuals







Según tooooodos los test de internet –incluyendo esas weás de facebuk- tengo un C.I. nada despreciable. Entonces explíquenme por qué mierda me demoré 3 horas, 3 HORAS, en ponerle un puto fondo al blog y, para más remate, me quedó como si fuera la pared de un baño de cierto motel periférico. En otras palabras, para lo único que sirve mi cabeza es para imaginar mujeres, imaginar resultados de carreras e imaginar esas típicas historias cínicas, muy cínicas, en que uno, como héroe, pelea contra tres flaites y chazám, vas rompiendo quijadas y quebrando brazos y pateando canillas, sin despeinarse ni agitarse, tranquilo, como esos huasos grandes que se agarran a cachos con medio Chile y arman pajarracas magníficas, de esas en que hasta yo- con mi típica humildad tan característica- me veo metido, y de pronto, pum, pacos, pacos, pacos, y se llevan a dicho huaso entre tres o cuatro y lo tratan por el nombre que le dio su madre o por el nombre que le dio la calle, y se lo llevan entre cuatro o cinco y el huaso no chista, total, caer por choro es caer por hombre y pardiez que lo soy, pardiez que lo soy y el que piense lo contrario que se coma flor de puño que acá vengo yo joder, que acá vengo yo. 


(Voy a releer esto que acabo de escribir para darme cuenta cómo terminé contando aquello)


Aaaaaaah, lo de la mente, lo de la mente, de cómo trabaja mi mente, camino dos pasos y me comienzo a imaginar cosas así,  pero esta vez el huaso tiene mi cara – que en mi maravillosa imaginación es atractiva en extremo- y en lugar de pelearse en el Marcoleta lo hago en un ring contra dos, no, TRES, tres compadres, inmensos, los más grandes de su generación, el primero preso porque mató a su mamá, el segundo condenado porque colecciona gorras ensangrentadas de carabineros y el tercero, ay humanidad, el tercero es el peor, tres perpetuas, todas al hilo y por el mismo hecho: le gusta matar traficantes, él dice que es porque es peligroso, porque le gusta. Y yo, con mi cigarro y mi uniforme de costumbre, ni me aflijo, nada de nervios, le digo al Baraja que se quede con mi pucho, que voy a palmarme a estos tres organtutruanes y vuelvo. Las mujeres gritan de emoción, de excitación, el réferi se seca la frente con pañuelo y siente que su sudor es más abundante de lo común, no está provocado por las luces del ring, y qué ring, graderías llenas, están todos esos muchachos del Club México que siempre me ocupan de pushingbag, expectantes por mis mortíferos, letales y venenosos golpes, soy una máquina, soy una máquina, soy una máquina lubricada con veneno. TING TINGytodopasamuyrápido, antes de que suene el tercer campanazo –nunca supe porqué le dicen campana, en el Club México hay un viejo que le dice “pana” me da mucha risa aquella palabra y, desde ahora, la ocuparé- veloz como nadie reparto tres golpes a una velocidad tan, pero TAN potente que rompo la barrera del sonido varias veces, me la violo, y chaz, golpe en la tráquea, prok, en el estómago y zuak en la nuca TING, suena la pana –jajaja “pana”- y todos se levantan llorando de emoción por lo que acaban de presenciar, ooooh y gritan al son de mi triunfo: SE-MO-LA, SE-MO-LA, SE-MO-LA, el Baraja me entrega el cigarro que casi no fumé y me lleva a los camerines, looooco te pasasteeeee, en él, en los camerinos, tres mujeres, Tss elige una amigo, yo me quedo con las otras dos, le digo… Se imaginarán el resto…¿no?... TENEMOS SEXO, pero que quede claro que cada uno por su lado, nada de mezclar nuestros penes, pero tenemos muuuuuucho sexo y en mi fantasía de caminata ebria imagino que soy un se-men-tal, gritan aaaaah, aaaah, aaah las tres al mismo tiempo ¿cómo es eso, las tres al mismo tiempo? Pico idea! Es una fantasía y estoy ebrio escribiendo en el puto blog que me costó 3 horas en arreglar!
 
Buenas noches.

pico con el título

Mi vecino hijo de perra robó mi diario de vida y empezó a regar rumores que no son TAN ciertos. Para que no hablen weás traspaso lo del puto diario paracá, exagerando lo chico y minimizando las derrotas, como lo hacen todos los hombres.