martes, 31 de diciembre de 2013

Del nuevo año y de pasadas celebraciones

Un año menos en este planeta, uno más en esta ciudad. 
El Tito Baraja tiene una tradición bastante peculiar para celebrar Año Nuevo, o Año Viejo: hace un plan de celebración complejo y perfecto, en donde cada cosa tiene una hora y un lugar determinados. Contempla, además, los licores que se beberán e incluso la música que se bailará, los comestibles y las posibles variantes. La gracia de todo aquello es que nada, pero nada, se cumple. El año pasado se suponía que estaríamos en la casa de uno de los Chicos del Saturno y que cenaríamos pollo a las brasas. Se suponía que nos tendríamos que juntar a las 16 hrs en Baquedano. El Tito llegó a las 18 hrs, ebrio, después nos fuimos al Marcoleta, en donde me emborraché yo, perdí la memoria por un rato. Desperté en Valparaíso, más de 100 kms de distancia que no recuerdo haber recorrido, el Baraja me decía que habíamos llegado en helicóptero. Espero no haya sido verdad. Este año la cosa no será muy distinta. En la mañana, el Pecas leyó mi horóscopo, el chino y el otro, el occidental; decía predicciones ambiguas y atroces. Es cosa de Gambleros, le dije, “ganarle a pulso al destino, joderse a las estrellas y las constelaciones, somos las ratas más importantes de Santiago, Pecas, para nosotros nunca ha sido fácil y he ahí la gracia”. Y así se vienen las cartas, la Suerte ama a quien no ama su vida y nos vamos poniendo viejos al son de las palomas. Otro año en que prefiero creer mis propias mentiras que vivir de verdades ajenas. Lo único que espero, es no perder ningún diente este año, mi dentadura es el último lujo que me va quedando.

martes, 24 de diciembre de 2013

Payada contra Rapeada I

Payas
Rap

Volviendo de una fiesta que prometía ser un paraíso venusino -pero que terminó siendo, más bien, espartano-, veníamos en la micro (microbús), el Baraja y yo, cuando unos jóvenes se suben por la puerta de atrás, sin pagar, claro. Eran “raperos”, de esos malos, de esos que acojonan, “hip-hoperos”, para los entendidos, “flaites”, para los resentidos. Cuando nos vieron sentados ahí atrás, -nosotros, dos jóvenes, igual que ellos, pero con mucho menos bríos- comenzaron a insultarnos. No dijimos nada, simplemente callamos y desviamos la mirada. El Baraja andaba con su saxofón, en cuanto subieron los chicos malandras, éste, el Tito, lo escondió bajo el asiento en prevención de algún robo. Cesando los insultos a nuestras mercedes, comenzaron a gritarle cosas a las personas que iban por la calle, les gritaban de todo, hasta que una chica se les cruzó, una real chica, de esas que entran en la categoría de “la chica más hermosa del universo”. Entonces, los raperos se volvieron locos gritándole, estaban medios “duros”, medio esnifados, cocaína, se les notaba en las pupilas. De pronto uno de ellos, el más bajo, comenzó un sonido con su boca: puso su mano, sus dedos, en su hocico, haciendo una “magia” para que el aire saliera de modo más compacto, imitaba el sonido de un sintetizador, pum ts ts pum ts ts pum, y otro rapero comenzó, claramente, a rapear, dijo cosas bastante agresivas, pero una de ellas, la importante, decía así:

Porque a loh longi loh pehco a puñalá
(por que yo, a los tontos, los apuñalo)
Y si no, la venden, el par de mermeláh
( o si no, el par de tontos, se condena)

Y con “par de mermelá” se refería a nosotros. Nos lo dejó claro, lo “rapeó” mirándonos a la cara. Podíamos dejar pasar cualquier afrenta, total, no tenemos mucha dignidad, pero un insulto en rima era imperdonable. Los raperos de Chile adoptaron esa vieja costumbre de tirarse mierda en certámenes de rimas, por lo que, sin esperar una invitación, recogimos el guante y nos enfrentamos, solo que, en lugar de rimas producto de la improvisación rapera, lo hicimos como lo hacen los gambleros, con payas gambleras, esto es, payas acompañadas por instrumentos que no son guitarras: el saxofón del Baraja. Ya antes lo habíamos hecho, es más, somos conocidos payadores del centro, solo que los chicos no lo sabían…

*La traducción al castellano estándar de los versos estará entre paréntesis, los turnos serán identificados por letras: S para mis rimas y R para las de ellos, cualquier otra acotación irá entre paréntesis rectos.


**Por supuesto, el Baraja de mierda se comprometió a transcribir lo ocurrido, que ya ocurrió hace algunas semanas, pero como todo buen amigo, el conchadesumadre  no se ha pronunciado, es más, cada vez que se lo recuerdo finge un ataque de epilepsia, bastante mula, lo que me indica que no ha hecho nada. De todas formas pego la introducción, que por sí misma es bastante literaria, creo. En cuanto aquel simio logre articular las rimas –de los dos, él es el de la buena memoria-, las pego, pero dudo que sea antes de Año Nuevo, que por cierto, posiblemente lo celebremos acá, ya que el año pasado casi nos matan en Valparaíso, recuerdo que aquella vez confundí a un gordo con Vilas-Matas, fue una noche atroz. 

lunes, 16 de diciembre de 2013

Sobre el Bosón de Higgs, de pasados no tan lejanos y de futuros próximos.




Uno siempre está a una copa del suicidio. A una copa de de vino. Hace tiempo conocí el dolor y el desgarro del frío santiaguino moliéndote los huesos y las esperanzas. Viví como 5 meses en la calle, pidiendo limosnas y vagando sin sentido. Vi morir a unos cuantos, de frío, de puñaladas, de olvido. Pero vi cosas más atroces: los fantasmas arrastrados por una capital que se construyó pensando en que, algún día, la invadirían hordas de mapuche(s) beligerantes.
Las voces que partieron dentro de mi cabeza, pero que terminaron en los muros y el los grafittis, de esos grotescos que no tienen autor, de esos deformes, que en sí mismo son un pequeño infierno, esas voces ahora recién cobran forma. Nunca tuve inspiración. El futuro se me perdió de vista y el pasado dejó de tener sentido, pero había algo secreto, una poesía que se intuye ahí, pero nada más, está, es intuición solamente. Y la voz dentro de mi cabeza tomó forma alargada y frágil, un poco depresiva y se vistió de ternos decadentes y se puso una corona negra y unas botas gastadas y un pañuelo que cuesta seis veces más que cualquier cuartucho. He me ahí. Nunca tuve inspiración, solo tuve a Nick Cave, una bala que se perdió dentro de mi cabeza. Leer libros me volvió loco, pero escuchar su música me volvió indecente, grosero y vil, me volvió el mejor. Desde ahí que sonrío porque sé cómo terminaré. Ver la propia muerte da cierta libertad. Libertad paradójica porque no sirve de nada, solo de garantía. Amén por las horas que me faltan y por las personas que me extrañarán y me odiarán al mismo tiempo, pero ganarle al Diablo implica agarrarle los cuernos, para que no se mueva, mirarlo a la cara y gritarle: Hoy no te la llevarás. Hoy me pertenece, cabrón, hoy la desgarro como quiera, hoy es mía y solo mía, cuando no le quede nada te la podrás llevar, te la regalo incluso, pero, hasta antes de eso, es mía.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

la peor reseña del mundo SOBRE EL MEJOR LIBRO DEL GÉNERO: "El Crucero" (segunda parte)


FE DE ERRATAS: Llegó ese momento del año en el que soy sincero. El pela’o maldito sabrá por qué hice así la reseña de su libro, su escritura -la de la reseña- fue con tal saña y con tal engaño por motivos variados. Puntualmente, por tres motivos: uno, por venganza, él se robó mi diario de vida hace ya más de un año, lo que nos unió más como enemigos que éramos. Dos, si decía lo que en efecto pasaba, bajo los mismos prismas, arruinaría todo. Tres, lo hice por envidia, era un historia tremendamente bien contada y lograda. Estoy lejos de hacer algo así. En la novela, pasa casi lo mismo que conté, solo que con matices y enfoques muy logrados y originales. Habiéndome enmendado, continúo con la reseña.

Como conté, hubo un asesinato. Complejo, como antaño. En la torre del crucero, en donde se hacen las maniobras del navío, se encontró una cabeza, claro, solo la cabeza, puesta en el centro matemático de la habitación, mirando hacia la puerta. Quien la viera se cagaría entero. Lo peor –o mejor-, es el hecho de que todos tuvieron que mirar aquella cabeza para reconocerla y todos se traumaron…ya que nadie la reconoció. Es más, ante el asombro, hicieron una cuenta de los pasajeros, y no faltaba nadie. El hallazgo de la cabeza ocurre un año después de que apareciese aquel bicho inmenso y se encuentra en la mitad del relato, en la mitad cronológica (un año, en una historia que transcurre en dos años) y en la mitad física (capítulo 12, de 24). Magistral. El equipo médico revisa el despojo humano e, ingenuamente, datan que la muerte del tipo ocurrió hace semanas. Había algo extraño en la cabeza, al fondo de la cavidad bucal, hacia arriba, encontraron un trozo de hielo. Esto era aún más desconcertante, hasta que, por supuesto, llega el Escritor protagonista. “Está así porque se encontraba refrigerada”. Investigan todas las neveras de la nave, que son muchas, y se llevan una oscura sorpresa. Encuentran, efectivamente, un cuerpo sin cabeza. Estaba en una nevera que se encontraba en la ultratumba del crucero, en un cuarto que fue ocupado como engorde de peces, por lo que nadie ocupaba el aparato ni se fijaba mucho en él. Es más, el hecho de que estuviera conectado era aún más extraño, dado que, por medidas de ahorro, todo lo que no se ocupara tenía que ser desenchufado. En hallazgo fue macabro porque el cuerpo no correspondía a la cabeza encontrada: la cabeza era la de un sujeto de unos 30 años; el cuerpo, el de una mujer más vieja, como de 50. 

Creo que lo dejaré hasta acá. El asesinato y su resolución logra algo incalculable: olvidas el hecho de que la humanidad fue masacrada por bichos titánicos, olvidas que están a la deriva y, por último, olvidas algo que, ya en la última parte del libro, se revela. Pondré el fragmento exacto, únicamente, porque estamos seguros de que nadie nunca publicará su obra, por lo que, en pocas palabras, esto es un homenaje a esos relatos que nunca verán la luz, ya sea porque son insuficientes, o porque no se atreven a salir de la cabeza.

Te equivocas… Te confiaré, entonces, un secreto […] El combustible se acabó hace meses. No entiendo cómo nos movemos aún. Es más, antes de que se acabara, llevábamos más de un año recorriendo el mar en la misma dirección […] Para esta fecha, debimos haberle dado, por lo menos, un par de vueltas al mundo y de tierra, nada…(continúa)

martes, 3 de diciembre de 2013

LA MEJOR RESEÑA DEL MUNDO sobre un libro que no es tan bueno: "El Crucero" (primera parte)

El título ya nos da pistas de qué puede tratarse, y, de entrada, la primera línea marca el ritmo de lo que será una historia cuya principal falencia son las comas y las tildes de palabras esdrújulas. “Nadie intuía lo que le esperaba el futuro del crucero”, primera oración, un poco sin sentido; un narrador omnisciente relata las vivencias en una embarcación de lujo, en donde los tripulantes pasan unas vacaciones de lo más caras: tragos con sombrilla, mujeres espectaculares, abuelos millonarios, mar, sol, etc. Todo iba bien hasta que, de pronto, una tarde hermosa en las aguas del Atlántico, hacia el este, emerge una figura inmensa y desproporcionadamente viva, sí, como Godzila, pero más atroz, una masa gigantesca, color “gris puro” (creo que no conozco ese color), que reflejaba en su piel la luz del ocaso, se movía, entonces, hacia el este. Lo último que se sabe de aquello, es un extraño mensaje radial que les informa, textual: “extrañas e inmensas criaturas están devastando las ciudades de todo el mundo”. No se vuelve a hablar de aquellos monstruos. En el crucero, todos se desesperan, no es pa’ menos, pero, extrañamente, la “estructura social” del barco sigue igual pesar del Armagedón: unos servidos y otros sirvientes. Esto, hasta que, uno de los tripulantes, que era escritor -y que al mismo tiempo era pelado-, decide formar una revolución con los trabajadores. Lo logra, y él toma la capitanía del crucero.
No sé si ya habrán leído Moby Dick, cuando leí aquel libro por primera vez, esperé como 100 capítulos a que apareciera la legendaria ballena. Antes de su magnífica aparición, relataban la vida del Pequod, lo que terminó por fascinarme tanto como la ballena albina. Acá paso algo PARECIDO. Lo único que quieres saber es qué pasará cuando, eventualmente, tengan que bajarse del barco; en lugar de eso, el narrador omnisciente hace una descripción de cómo, bajo el liderazgo de este insigne tripulante escritor, se mantiene la vida en el crucero: comienzan a pescar para comer; lo peces se mantienen vivos en los estanques hasta que se los comen; alguien crea un molino que carga lentamente las baterías eléctricas del buque; otro diseña un aparato que evapora el agua salada y provee a la tripulación de agua bebestible; otro, el antiguo capitán, piensa todo el día en cómo aprovechar de mejor manera el combustible del armatoste; otros están encargados de cocinar; otros están encargados de mantener el higiene del lugar; hay un grupo de enfermeros, que distribuyen medicamentos y comida; otro, un grupo bien interesante, está encargado de levantar el ánimo de la tripulación; otros cuidan a los niños; otros, con lo que encuentran a bordo, logran hacer un huerto con papas y lechugas; otros logran hacer harina de pescado… básicamente es una sociedad equilibrada y sana, casi anarquista, todos hacen algo de provecho para todos, y lo hacen felices, y todo gracias al mejor escritor del buque (que hasta la fecha, es el mundo).
Cierto día se topan con otro barco.
Hablan alemán e inglés, pero eran alemanes. Por suerte hay varios tripulantes que se manejan en la lengua de Goete. Los tipos están hechos un desastre, desnutridos y estresados, era un barco petrolero, con 35 almas en él. Obviamente los alojan, luego de sacar las cosas que puedan servir para mantener el crucero (incluyendo petróleo). Todo bien, se crean algunos romances, el escritor confiesa, ante un espejo, que está sufriendo de curiosidad por ver la tierra, por ver a los monstruos, hay una que otra pelea, nada grave, hasta que, cierto día, otro barco. Esta vez todos hablaban inglés en aquel navío, pero como lengua franca, aunque son de un lugar no especificado, griegos, según yo. Los tripulantes del crucero hacen exactamente lo mismo que con los alemanes. Pero entre ellos hay una manzana podrida. La historia da un giro de lo más extraño. Su extrañeza radica, no tanto en el hecho mismo, sino que, en cómo deviene el resto de la historia luego de este hecho. Tres días después de que estos veintitantos tripulantes se unieran, aparece un muerto: hay un asesinato.

lunes, 2 de diciembre de 2013

De mi peor y más terrible enemigo en la vida


Como todo buen hijo de vecino, tengo varios enemigos declarados. Entre ellos, dos destacan: el primero, es un pájaro que lleva cantando varios días a las 5 AM, con intenciones claras de no dejarme dormir; el segundo, es un “pelado” de quien siempre hablo. Respecto al segundo, su nombre real, para variar, nadie lo conoce; él se ha esforzado porque le digan “El Poeta”, sin embargo, el nombre que te pone la calle es como una marca a fuego, de esas que no se borran, por lo que, a pesar de sus insistencias, le dicen simple y coloquialmente “El Pelado”, debe ser porque tiene una cabeza monda, craneal, con cero pelo en ella, decisión personal que todas las mañanas reafirma, sagradamente, rapándose el incipiente cabello. Él es gamblero declarado hace más tiempo que yo, debe tener unos 35 o 38 años, y cuando supo que El Vilches, antes de morir, me legó la misión de escribir la historia oficial de la Gamblerística Chilena, el Pelado, que también se las da descritor, se declaró formalmente mi peor enemigo. Hemos pasado por situaciones bastante parecidas: hemos perdido los mismos concursos literarios, nos han echado de varias lecturas poéticas, ambos hemos aceptado la derrota y nos hemos reído de ella, ambos creemos, juramos de espalda, que escribimos bien, y, por último, a ambos nos han echado a patadas de las editoriales más irresponsables y libres de Santiago.
Como el Pelado tiene más años, ha escrito más cosas que yo, varias más. Según él, tiene 10 novelas en su catálogo, ninguna de ellas mala, todas perfectas y, según él nuevamente, la última es su obra maestra, tal como la primera, un intento desesperado de Quijote, de inmortalizarse en respuesta a ese mundo cultural que nunca nos mirará. Ayer en la noche terminé de leerla, me dijo que no se la comentara a nadie porque le robarían la idea, pero como él fue mismo desgraciado que se robó mi diario de vida, la siguiente entrada (la de mañana) será una reseña detallada de su última novela "El Crucero".

jueves, 21 de noviembre de 2013

En donde reclamo por lo último del acontecer nacional, en "verso"


Un incendio duerme en mi cabeza.
Acá estamos, veinte millones y pico de chilenos
remando todos hacia todos lados,
pero ordenados, porque nos lo mandan,
sin hacer mucha bulla, porque nos lo exigen
y odiamos a quienes nos exigen aquello,
pero no nos importa, porque los elegimos de todas maneras,
por votación popular, carajo.
“La alegría ya viene”,
me gritaba mi padre cuando apenas podía hablar…
y acá estoy viendo como todo se desmorona.
Pinochet, me decía, Pinochet tiene la culpa de todo,
es malo, el ogro, el más malo.
Y tenía razón mi viejo,
las mentes retorcidas de los militares fueron capaces de meter ratas vivas en la vagina de las chicas que no querían fornicar con ellos,
y el Diablo se sonrojó,
porque es literal, zaca, lexema por lexema,
se las violaba un perro a las feas, por diversión, qué se yo,
por maldad.
Y el Diablo se sintió incómodo.
Pasó el tiempo.
Venía un futuro milagroso y prodigioso,
lleno de alegría,
pero nos engañaron:
no se puede ser libre si se es idiota.
No se puede ser libre
si nos interesan los goles de la selección,
si nos apetece saber qué vestido vistió la Geisha en su último escándalo,
si nos masturbamos los unos a los otros al ver aquella televisión que nos convence que todo está de lujo,
que Chile está forrado,
que somos especiales,
somos el mejor rebaño,
el mejor de todos,
el más obediente,
upa dicen, chalupa gritamos.
Un incendio duerme en mi cabeza.
La alegría ya viene, hijos de perra.
Les creímos
Y NOS DOMARON,
COMO QUIEN DOMA A UN CHANGO, A UN PERRO A UN HOMBRE,
Y NOS ESCLAVIZARON,
en lugar de esposas
UN I-PHONE: Un diseño fino y ligero, conexión inalámbrica ultrarrápida y montones de apps de productividad lo convierten en el mejor compañero de trabajo. Con seis aplicaciones de lo más genial. Estas seis apps geniales son ahora mejores que nunca, para que hagas autenticas virguerías con tus fotos, vídeos, canciones, documentos, hojas de cálculo y presentaciones. Están preparadas para la arquitectura de 64 bits, así que aprovechan al máximo la potencia del hardware. Y como iCloud está integrado con todas ellas, tus dispositivos se entienden de maravilla.
Un celular inteligente, toucht, con mil y tantos megapixeles para que te mires a ti y veas el mundo a través de una pantalla capaz de registrar cada arruga de tu jodido dedo.

ME NIEGO A SER FELIZ EN UN MUNDO ASÍ.
Y el incendio que duerme en mi cabeza se saldrá de control.



martes, 12 de noviembre de 2013

Sobre las oscuras artes del ajedrez


En la Plaza de Armas los viejos siempre se ganan a jugar ajedrez, siempre me les uno. Entre ellos, hay un viejo llamado Nicolás, por lo que la calle lo bautizó con el original nombre de Viejo Nicolás. Esto pasó cuando me senté a jugar una partida ajedrecística con él.

-Hace años- me dijo el Viejo Nicolás- hace muchos años, cuando tenía como tu edad o quizás un poco más, yo también jugaba con un viejo.

- ¿Ah sí? Apuesto que ahora está muerto.

-Claro, murió hace tiempo ya.

- Amén.

-No te burles. Bueno, este viejo no tenía buen juego, tú mirabas sus jugadas y nunca fueron muy espectaculares. No es que haya sido un novato, es solo que no era inteligente: los que juegan bien ajedrez, los ajedrecistas, no cometen errores, el que gana lo hace porque es más “vivito de mente” que el oponente, no porque el otro se equivoque. Pero este viejo ganaba siempre y era porque se aprovechaba de errores que los otros cometían, errores que muchas veces pasaban inadvertidos hasta para el mismo jugador que los perpetuaba.

- En otras palabras, el viejo tenía una Suerte del porte de mi pe…

- No, o sea, todos pensaban eso, pero un día me fijé bien, muy bien: el viejo resulta que era inteligente, pero no al nivel del ajedrez. Me explico: es sabido que los grandes ajedrecistas consideran que las 8x8 casillas encierran un mundo con sus propias reglas, un mundo que se resuelve por sí mismo.

-Claro, Kasparov lo veía todo como un microcosmos medio Kafikiano- (ahora que leo esto, noto que tiene demasiadas letras K para ser una cláusula en español).

-Sí. La cosa es, que este viejo en particular no veía el ajedrez de esta manera excluyente, todo lo contrario. Para el viejo el ajedrez era un juego en un mundo “real”, por lo tanto, lo que pasaba en ese mundo “real” afectaba al juego, aunque fuera un poquito.

- Ya…

- El viejo tenía una técnica secreta que me demoré en pillar… Se sentaba ahí, frente a su oponente, y mientras dicho oponente ponía toda su atención en el tablero, el viejo de mierda lo miraba directo a los ojos, mucho rato, sin parpadear, fijo el hijo de perra. Podías ignorarlo, sí, pero el anciano de todas formas te ponía nervioso, haciendo que te equivocaras. Entonces, en cierto momento de debilidad, cometías un error grave. El viejo no sabía mucho de jugar bien, pero si pillaba el yerro, chas, te apuñalaba con un jaque mate. Y nadie nunca lo notó, a pesar de su poder, era bastante discreto.

-¡Guau! Era re-inteligente.

-De hecho sí. La cosa es que intenté ganarle varias veces, pero mientras más consciente estaba de su juego o de su técnica, más me equivocaba. Empezaba re-bien, pero mientras el juego avanzaba ya no podía seguir concentrado, y transpiraba o hablaba tonteras o me movía más de la cuenta, todas señales de que el viejo estaba efectuando su mierda de técnica con éxito.

- ¿Nunca le ganaste?

- Casi.

- Cuenta.

- Cierto día soporté estoico el flagelo de su mirada, estaba todo perfecto en mi juego. En pocos movimientos más tendría mi ansiado Jaque Mate. Él estaba enterado de que su mirada no había penetrado, pero por algún motivo siguió hasta que…

- ¿Qué pasó?

- Justo cuando estaba mi victoria a la vista, siento algo suave y terso acariciarme la pierna. Primero pensé que era un perro, pero cuando miré, noté que era el pie del viejo, descalzo, haciéndome cariñito en la parte interna de mi muslo.

-JAJAJAJA

-Cuando lo miro al rostro, seguía ahí, imperturbable, como si su pie y su cara fueran de personas distintas. Era un maldito plan B. No aguanté, moví cualquier cosa, un peón creo, su pata seguía sobándome cariñosamente, y al final, perdí.

-Vaya, qué buena historia, pero no me engañarás a mí, vejete de miércale, porque he develado tu técnica secreta para ganar: desconcentrarme al contar historias interesantes como ésta.

- Y funcionó. Jaque mate.


-Coño, te odio.

viernes, 8 de noviembre de 2013

En donde explico por qué no soy millonario


Se supone que el martes me debería haber convertido en millonario porque cierto jinete de cierto hipódromo en cierta región –lo siento, no puedo dar detalles-, tenía un caballo que, bajo todos arreglos internos del club, debió haber ganado -me perdí con los tiempos verbales-. Era dato fidedigno. El que me lo dio es conocido por entregar buena información. Mis problemas empezaron cuando, la noche del lunes, me emborraché en un local cerca de calle Brasil. Entramos a dicho local –con el Barja- porque tenían música de Queen, empezó todo bien, como siempre, le conté de mi dato y, confiado, me puse a tomar más de la cuenta. Se transformó en una Rapsodia Bohemia, la pasé excelente, hasta donde recuerdo. Desperté en donde duerme el T. Baraja y, sin despedirme, me fui a mi habitación del Saturno en busca del dinero que apostaría. No era tanto, pero dado que las apuestas estarían muy, PERO MUY, favorables, esa plata se quintuplicaría, o más. 
Mientras caminaba al metro comencé a mirar a las personas esforzadas que día a día se levantan a trabajar, a pesar del sueño, del frío, de la miseria y del cansancio, en sus espaldas duerme el país, me dije. Y lo supe. Era de esos momentos en que el universo, con mayúscula, el Universo, comenzaba a moverse de manera tal que la Fortuna, mi fiel amante, tenía más facultades de las comunes, se olía en el aire, había algo espeso en Santiago, se sentía. Bajé a esperar al metro y frente a mí, en el andén que está al otro lado, vi, fotograma a fotograma, cómo él se tiraba a las líneas del metro, justo cuando el bólido venía ansioso por llevarse a la gente a sus trabajos, pero a este cristiano se lo llevó al infierno. No pude dejar de mirarlo, y de sentir el “ckrak” en mis propios huesos y tripas. No tuve tiempo de sorprenderme, porque a mi lado, una chica gritó ante la gráfica muerte. Yo era el más próximo, así que le empecé a "meter conversa" para que dejara la locura y las pesadillas que se le venían inminentemente, tranquila, tranquila, pero no. Llegaron los guardias, cerraron todo y no me pude ir hasta pasado un par de horas. Cuando nos dejaron salir de la estación, la chica estaba en shock. Oye, le dije, te puedo invitar un café. Me dijo que ya, que de todas formas ese día iba a su trabajo a renunciar. Para colmo de todo, conversando, me contó que su padre había muerto arrollado por esa locomotora que se lleva a todos los borrachos que se duermen en las vías, en Pedro Aguirre Cerda, por lo que el descalabre del joven de la estación ULA le dolía el doble. A eso le sumó que estaba sola hace tanto, que ya no sabía si le seguía gustando a los hombres, le dije que sí, que yo estaba bastante enamorado de ella, rió lindamente, lo cual no borró la pena de su cara. 
Estuve todo el día con ella y me olvidé del hipódromo. No podía ir, había visto desencajársele el cuerpo a uno como yo, no podía ir. Aun hablo con la chica frecuentemente, si sigo así posiblemente la logre besar en un par de semanas. Lo mejor de todo esto es que el Universo tenía razón: el caballo que me haría millonario, LLEGÓ TERCERO.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Sobre las sorpresas que la Diosa Fortuna le guarda a su fiel Sémola

Tengo un dato, al fin tengo un dato, joder que tengo un dato, un dato, un dato. Toda mi vida he esperado ese dato, mañana lo confirmaré ¿será verdad? ¿será real? Me tiemblan las manos y me suena el estómago, me cuesta escribir, UN DATO, UN DATO. Pura casualidad, Azar, Fortuna, RAJA, pura RAJA. De esto depende mi alimentación del mes y la mensualidad del Saturno, la que llevo atrasada en 9 meses, todo un embarazo sin poner un peso por vivir acá. Si me va bien invitaré al Baraja a comerse un completo al café Baquedano y me compraré un vodka de calidad, no ese Jelzin, tan malo, es como el licor del libro “1984”, ése que servía pa’ matar gárgolas y dragones; también le llevaré un sostén nuevo a la chica del casinillo de La Alameda, jugaré al cacho con el Tres Bastos, me pasearé por el Marcoleta haciendo gala de mis billetes nuevos, me compraré calcetines que no tengan hoyos, conseguiré esa edición del Quijote que nunca tuve y gastaré todo el resto en comprarle algo lindo e inútil a mi hermanita, quien estuvo de cumpleaños hace un par de meses atrás. Un dato, mi dato. Mañana: ¡DÍA DE HIPÓDROMO!






jueves, 24 de octubre de 2013

De las nefastas consecuencias que conlleva tomar cerveza antes de toparse con una protesta


Hace un par de semanas fui detenido injustamente por las Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile. Todo empezó porque estaba con el Baraja, en el bar de San Diego, hablando con el Rolando y éste nos dijo que estaba chato de los encapuchados, que le rompían las cosas a la gente buena; yo le dije que eso era un tongo, que el Gobierno roba de manera legal, lo que es mucho peor, y él me dijo que yo era demasiado chico para hablar de esas cosas (es increíble que ese argumento me lo hayan disparado tantas y tantas veces, desde que tengo uso de lenguaje que me cagan con ese argumento. Con la suerte que tengo, llegará el punto en que, en lugar de decirme que soy un chico para opinar, me dirán que soy muy viejo).
El ambiente se puso un poco denso cuando el Rolando comenzó a hablar de cosas que no quiero transcribir por lo aburridas que son. A una mirada cómplice del Tito Baraja nos paramos de la barra y nos fuimos. En el camino, el Baraja me dice “mira, mira, a las doce” –siempre dice “a las doce”, no sabe qué significa, así que cuando dice “ mira a las 12” puede ser hacia cualquier lado-. Día de protesta: Había tanta, pero tanta gente, que le pedí con un garabato nada amigable que fuera más específico, por la rechucha. Apuntó con el dedo a una muchacha. Qué mujer más rica. Era como esas chicas hermosas de mis épicos días en la Universidad. Con un acuerdo tácito, implícito en las miradas y en inquietudes, la comenzamos a seguir al ritmo de la marcha. No nos costó mucho aprendernos los gritos de protesta, y, como todo gamblero, llegó un punto en que los deformamos; así, en lugar de gritar “quién lleva la batuta” decíamos “quién trae prostitutas”, o en lugar de gritar “el pueblo unido…” gritábamos “el pueblo hundido” y cosas así.
Estábamos por los Héroes cuando comenzó a quedar la zorra. Como siempre, nadie supo quién empezó, pero el chorro de agua se encargó de que nadie lo pensara mucho. CHUM, media hectárea de protestantes menos. Me dan lo mismo ellos, si bien estoy en contra de todo -o de casi todo-, considero que la humanidad por sí misma es mala, por ende, las protestas no cambiarán un sistema que representa la humanidad. Dejaré esa estupidez para otro momento, para que estén atentos y no lo lean.
Lo que desató mi rabia y al mismo tiempo la ira inmensa del Tito Baraja, fue que el impacto hídrico botó a la chica hermosa, quedando toda empapada y magullada, la pobre. En ese momento, cuando la vimos decrépita por el agua y cuando un paco malévolo se le acercaba para detenerla, fue cuando el Baraja grita su ya famoso grito de guerra: ¡A LA SUERTE!
Algo pasó en la multitud: No sé si fue que todos los que presenciaron la escena conocían el grito de guerra, o si vieron al Tito como un héroe medieval, o si todos estaban enamorados de la chiquilla- que es lo más obvio-, pero les juro por vuestra madre que en ese momento todos los hombres hijosdalgo que ahí estaban comenzaron a guerrear. El primero de todos, el Tito, aterrizó con una patada en escudo del carabinero – aquel paco, como todo Fuerzas Espaciales, era una vaca con más músculo que materia gris- y detrás de la patada del Tito, una gran turba de personas. Quedó la zorra. Lo chistoso de todo esto era la ausencia de encapuchados, era un tema de atacar a los pacos en venganza de la hermosa chica mojada y vejada por el guanaco. El éxtasis de la guerra sin cuartel era tal que se requeriría a un poeta de los mejores para plasmar dicha sensación con palabras más o menos fieles. Algún día la describiré yo. Lo último que recuerdo es haber visto al Baraja cayendo por una lacrimógena que le dispararon en plena panza. Tengo que decir que, en ese momento, me recagué de la risa. Mientras me reía me agarraron los pacos y acá pasó lo más inesperado. A mí y al Baraja nos separaron del grupo de estudiantes que tenían detenidos, nos llevaron a otra micro y, en ella, había una gran muestra de la gamblería Santiaguina; me sentí en casa, joder, estaba hasta el Pecas, había como 3 viejos crack, estaba el Hijo del Vilches, el Rolando (encapuchado jajaja), el Tres Bastos, un pelao que siempre odié, el Anselmo del kiosco, el Trululú, El Macana, El Tito Baraja y vuestro Servidor, el gran e inigualable Sémola. Ninguno estaba triste en esa micro, estaban todos contando cómo los habían detenido. Al Macana le sangraba el hocico pero no le importó…
Bueno, la cosa es que me formalizaron por “saqueo”, por eso fue injusto, yo solo defendí a una dama en peligro, nada de saqueo.

miércoles, 16 de octubre de 2013

De ciertas posturas que uno debe tomar para hacer títulos que no tengan nada que ver con lo que se escribe bajo ellos



Hace rato que me alejé de la norma, al menos de la norma lingüística. Ahora mi país es Argot. 

He vuelto a mi antigua casa por un asunto bastante trivial, un trámite. Mi familia me recibió con los brazos cerrados y me dijo que anduviera con cuidado, que con mi vida no se llega muy lejos. Les agradecí su preocupación, pero les rogué que, por favor, no metieran sus narices en mi parte trasera, en mis asuntos (no me metan la ñata n’ la raja). Alterados por esta jerga impura y soez, mi padre me dice que me calme, que no me han hecho nada malo. Yo, por mi parte, le evoqué aquellos maravillosos momentos en que me dijo que entrar a estudiar literatura era la idea más aberrante y baja de todas las ideas aberrantes y bajas, por lo que salirse de aquella carrera –cosa que, en efecto, hice- era semejante a declararle la tercera guerra mundial al Vaticano. En su momento me dolió, pero ahora que lo recuerdo, en lugar de doler, siento una cosa así como una culebra de alambre púas jodiéndome el estómago. En fin, me respondió que aquello había pasado hace tiempo, y que tenía que volver, ya que mi madre y mi hermana estaban constantemente preocupadas por mi salud. Me defendí arguyendo que mis testículos estaban bastante crecidos como para que ellos me controlaran el destino (tengo las güeas bien grandeh como pa’ que me vengan a paquear). Mi madre calmó las aguas… Concluido el trámite, no pude evitar ver cómo estaban de acongojados por mi triste mutación. Entonces, tuve que decirlo: “Mamá, papá, hermana, yo los amo, siempre los amaré y siempre serán lo único bueno que me ha pasado. Entiendan, por favor, que aquellos momentos hermosos que marcaron mi infancia serán siempre mi mayor tesoro. El problema, claro, es que si me quedara con ustedes les haría mucho daño, y los amo lo suficiente como para darme esa licencia.” Mi madre me dijo que no fuera estúpido, que no hay nada en el mundo que yo pudiera hacer que a ellos los dañara. Alto ahí, mamita. Y, con una humildad digna de un incendio forestal o de una crisis económica, prendí un cigarro y le dije que me refería a esto, a fumar, que estaba científicamente comprobado que les haría daño. Para mi sorpresa, entendieron la broma y, de paso, mi postura de vida. Me quedé hasta que ya fue lo suficientemente tarde. En la micro de vuelta al Saturno, lloré como si se me hubiera caído el pene, ese llanto es libertad.
Algún día debería escribir un libro sobre el valor literario de la mentira. La "verdad" como mímesis de la realidad y la "mentira" como proyección de la imaginación. Será el libro más malo del siglo.

domingo, 13 de octubre de 2013

Ahora, con título



Si bien siempre he amado a los gatos, no podría jamás ser uno de ellos: siendo un gato, al autodestruirme como lo hago, destruiría a un gato. No estoy para eso. Seguiré dándole mi jamón al gatote del primer piso, y seguiré aguantándole la mirada mientras me torea la pierna, pero nunca seré de su manada como un miembro felino. Me entristece enormemente, pero así es la cosa. Si me dieran a elegir qué animal ser, siempre lo he tenido bien clarito: UNA TORTUGA. Sí, cara de viejo verde, lento, pesado, arrastrado. Y lo mejor de todo, nacen con su casa a cuestas, lo cual podría ser una bendición, pero no, es una maldición, la mejor de todas: por más que “corra” morirá dentro de su casa, le es imposible escapar. Y si no puedes salir de tu propia casa, ¿qué se hace? Se hace lo más lógico, recorrer el mundo con la casa a cuestas. Por lo tanto, algún día, cuando me encuentre un Genio Mágico que me conceda tres deseos, fijo le pediré poder transformarme en tortuga cuando se me dé la gana. Recordé ese poema de Darío que nunca entendí en mi tortuosa época de estudiante... Ahora lo leo, lo entiendo, y recuerdo lo que decía el Demian de Hesse Las palabras ingeniosas carecen totalmente de valor. Sólo le alejan a uno de sí mismo. Y alejarse de uno mismo es pecado. Hay que saber recogerse en sí mismo por completo, como las tortugas.

La tortuga de oro camina por la alfombra
y traza por la alfombra un misterioso estigma;
sobre su carapacho hay grabado un enigma
y círculo enigmático se dibuja en su sombra.
Esos signos nos dicen al Dios que no se nombra
y ponen en nosotros su autoritario estigma:
ese círculo encierra la clave del enigma
que a Minotauro mata y a la Medusa asombra.
Ramo de sueños, mazo de ideas florecidas
en explosión de cantos y en floración de vidas,
sois mi pecho suave, mi pensamiento parco.
Y cuando hayan pasado las sedas de la fiesta,
decidme los sutiles efluvios de la orquesta
y lo que está suspenso entre el violín y el arco. (Rubén Darío, "Amado Nervo")

viernes, 4 de octubre de 2013

Sobre el eximio y elevado oficio de la escritura


Hoy en la tarde, antes de estar borracho como ahora, fui a mi antigua casa para hacer un tortuoso trámite. En la micro, una chica como de mi edad iba sentada con su hija: un error de cómo 3 años de edad. La bebé me miraba y le decía cosas a su madre, cosas secretas. A su vez, la madre me miraba y le cuchicheaba alguna infidencia en la cual me veía comprometido. En un punto ya no aguanté más el secretito y me acerqué a ambas. Mi hija dice que eres el hombre más bonito que ha visto. Eso me dijo la madre. Era entendible, tenía 3 años, no había visto muchas cosas, no me halagué, los niños no me caen bien. Respondí: Que lo disfrute, posiblemente seré el único hombre verdadero que vea en toda su vida. La muchacha se espantó, su hija estaba tapándose la cara de vergüenza, por lo que no escuchó nada de eso. La madre me dijo: Oye, mi marido igual es hombre. A lo que respondí: pero yo soy escritor. Lo respondí sin ánimo, y sin esperar que me exigieran publicaciones que no tengo o premios que nunca tendré. Él también es escritor, me dijo la madre. Eso es lo malo, dije, que ahora todos son escritores, incluso yo, que escribo mal.

jueves, 3 de octubre de 2013

La muela del juicio (final)


Me daba pena sacarme las muelas del juicio porque con ellas me identifico. Creciendo chuecas y deformes. Haciendo daño. Moviendo lo que no se tiene que mover. Con caries tan profundas que se puede ver el infierno a través de ellas. No es miedo al rechazo, es cansancio. Cansancio por todos los rechazos. Una y otra vez me han cambiado y me han humillado. Una y otra vez me han marginado e ignorado. Ni segundo, ni tercero, ni nada. Peor aún, peor: te rechazamos porque hay alguien mejor. Estás en ese lugar aburrido y monótono ubicado en el medio de todo. Eres del montón. Eres el que no será protagonista de ninguna historia. El que no aparecerá en la foto grupal. El que da igual. No soy especial, no. No hay cofradía para el Sémola, no hay. No hay parnaso intelectual para el Sémola, no hay. Soy el ser humano más normal, repetido y repetible. Soy el vecino de alguien más, el amigo de alguien más, el conocido de tal. Prácticamente no existo. Casi no tengo fronteras…
…Y el sr Vodka me hace caso y me llena de apatía,
y el sr Vino me regala
un poco de valentía
y me voy quedando ciego, sordo-mudo y demente,
porque soy el mal cliente,
deste mercado de mundo,
ya soy yo el triste difunto,
Que reclama injustamente.
Entre la soga y el gatillo respiro,
veo al mundo que me da la espalda y pienso:
QUE SE JODA,
ahora que todos me dan la espalda les miraré las cartas,
y cuando ya no pueda caer más bajo,
haré un hoyo, 
el más grande, el más grande de todos
y reiré como demente, como mono, como diablo.
¿Y pa’ qué quiero yo al mundo, si es redondo y lleno de gente?,
prefiero ser invisible que ser visto cuando hablo,
porque yo he visto el infierno
y PARDIÉZ que me ha gusta’o,
y con la soga al cuello me pongo la terrible corbata
y la bala que me mataría, ahora abre otra cerveza,
que igual me vuela la cabeza,
pero de manera más sensible:
arte y carne no combinan,
y yo soy el puto maestro,
el brujo del asfalto,
y si te pillo
te asalto,
con la metralleta ardiendo,
uno a uno voy mintiendo,
uno a uno voy quemando,
este mundo insolente,
que de chico me ha negado.
Que se apague la ampolleta,
Y que se raje el cuero,
yo soy yo, el metralleta

y sonrío mientras muero.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Sobre el miedo.

Salgo rápidamente del Saturno porque me llaman los chicos. Que están en Bellavista y que hay unas comadres que engancharon con ellos. Salgo rápidamente del Saturno y me dirijo al metro, el guardia me deja pasar gratis. Sobre mi corazón, en mi chaqueta, mi petaca. Eristrioff, le doy un glup seco y profundo y espero a que haga efecto. Mágicamente se desocupa un asiento. Es milagroso irse sentado en el metro de Santiago, me pasa como cada 10 años. Estaba mirando el piso cuando una extraña melancolía me tocó, fue raro: por el suelo, moviéndose en línea recta hasta mi pie, vi una mota asquerosa de pelo y pelusas que era arrastrada por el vaho interior del metro. Cuando alzo la vista para no ver tan decrépito espectáculo, cacho a una vieja mirándome. Era negra, un poco gorda y no se le veían las pupilas debido a una cara arrugada e hinchada por la edad. Estaba vestida con algo un poco mejor que harapos. La Peta Ponce, pensé, y me reí. Me seguía mirando, fija, con una mueca que no puedo explicar, entre risa y dolor. Dejo de sonreírle. No Aguanto más y me pongo de pié en busca de la puerta, a través del reflejo del vidrio consigo ver su silueta que aún me mira. En cuanto me bajé del metro aquello se me olvidó, llegué a Bella y me di cuenta que el llamado era una mentira, que solamente estaba el Baraja con el Pecas hablando güeás y me senté entendiendo que les hacía falta para una buena y torcida noche de parranda. Cervezas primero, papas fritas después, roncola luego, piscola al final. Nos acercamos a unas chicas que se espantaron. Nos acercamos a otras chicas que también se espantaron. Íbamos hacia el paradero cuando dos minas nos gritaron en la cara, eran lindas, pero eran dos, pico, uno tendría que quedar solo y ese no sería yo. Comencé con lo clásico, que yo soy doctor de la clínica alemana, además de medallista olímpico, además de escritor y abogado. Risas. Fuimos al Coyote. Ellas ya estaban medias mareadas cuando las encontramos, al igual que nosotros. El Pecas nos siguió a pesar de que estaba solo, pero no le importó, estábamos pasando realmente un muy buen momento. Un par de horas después besé a Roxana, como la canción, besaba rico, tenía unos labios carnosos. Me dijo que se tenía que ir porque su amiga estaba demasiado borracha- era verdad, ya se había dejado agarrar por el Baraja- pero que me daría su número para ver qué hacíamos uno de estos días, a lo que respondí: uf! qué no haríamos. Se fueron. El Pecas quería seguir leseando por ahí y el Baraja también, en cambio yo solo quería masturbarme. Separamos caminos. Bajando por la costa norte del Mapocho tomé lo último que me quedaba de vodka, después de un rato me dieron ganas de bajar a la rivera del río. En cuanto logré bajar me dormí apoyado en uno de los muros. Soñé que una avispa me entraba en la oreja. Cuando desperté lo primero que vi fue una silueta al otro lado del río. Era la vieja. Mis huesos, sentí que mis huesos se querían doblar en lugares donde no había articulaciones, era como si siendo una hoja de papel me quisiera arrugar yo mismo. Estaba vomitado, temblando y la vieja seguía mirándome. No recuerdo cómo llegué al Saturno. Espero olvidar todo esto rápido, dicen que cuando te encuentras una bruja una vez, te la encontrarás siempre. Lo más insano de este asunto es que en el bolsillo de la petaca encontré una pelota de pelo, como la del metro. Espero olvidar pronto lo que me pasó esa noche.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Soy el rey de copas


Soy el rey de copas, 
el rey de copas. 
Nadie toma como yo. 
Nadie lo disfruta tanto. 
Nadie puede aguantar tanto. 
Nadie se tiene menos respeto. 
Nadie desprecia más su salud. 
Nadie tiene tanto dinero. 
Nadie es tan flojo. 
Nadie es así de simpático. 
Fiestas parias, 
felices fiestas parias, felices. 
Yo soy del grupo de personas que no salvará Chile. 
Soy del grupo de secuaces de un constante asalto sin víctimas ni ganancias al que llamamos Nación. 
Soy miembro insigne de esta gran y perra cofradía a la que llamamos Santiago. 
Conozco todos los vértices de éste laberinto. 
Conozco el corazón de esta capital. 
Capital que no encierra nada.
Ajedrez de fortuna, que con una mano mueve las piezas y con la otra apuesta al truco. 
Ay de quién venga a desafiarme, 
que soy la mano derecha e izquierda del Rey de los Gambleros. 
Ay de quién venga y me mire a los ojos,
que soy la cabeza y el cuerpo de los malditos. 
Los verdaderos malditos. 
Y la lluvia seguirá cayendo, 
y la bolsa seguirá inflándose,
y las misas seguirán pidiendo, 
y los ricos seguirán surgiendo,
y las autos seguirán chocando, 
y los pobres seguirán surgiendo,
y la política seguirá prometiendo,
y la tele seguirá corrompiéndose, 
y América entera seguirá respirando, 
y las mujeres seguirán siendo cortejadas, 
y yo, acá, 
seguiré en este autoexilio en donde de los olvidados soy el Jesús. 
El Tito baraja toca la diana. 
Hora de la Poesía Metralleta. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Sobre el Neo-nazismo y el Pinochetismo y mi ex-vecino, el Ballena Blanca



Conocí una vez a un tipo que era neonazi, le traía tatuajes de esvástica, pelo al rape, chaqueta de aviador y una masa ingente de musculatura, pura marcialidad, de tomo a lomo, que yo salvaré a Chile, de los pingüinos, de los marxistas, de los hipies, de los maricones, de las tortilleras, de los peruanos, de los flojos, de los miristas, de los chavistas, de los argentinos, de los negros, de los argentinos, de los sionistas, de los canutos, de los imbéciles, de los anarquistas, de los del frente, de los corruptos, de los desobedientes, de los rebeldes, de las guerrillas, del comunismo, sobre todo del comunismo, no hay lugar para débiles, ni para mariquitas, este es un país de hombres, por algo los españoles, conquistadores de todo un planeta, se frenaron ante el araucano, defensor de una tierra, nunca se ha terminado aquello, nunca se terminará, soy de raza aria, de dos razas arias, europeo y mapuche, por mis venas corre Thule y en mi futuro el Val-Hala, mi General estaría orgulloso, estaría orgulloso, estaría muy orgulloso, me daría una medalla y me premiaría y me daría la mano y mi me diría, buen trabajo soldado de Chile, por eso tu país duerme un día más en paz, a salvo de toda la escoria…

Pasó el tiempo y este chico se hizo adulto, primero ingresó al servicio militar, lo mandaron pal norte. Se quedó de planta por dos años, engordó 12 kilos y generó cierto agrado constante y necesario por la cocaína. Salió del ejército listo pa’ reformar Chile, pero no había trabajo, no para él, fue guardia un tiempo, lo llevaron detenido un par de veces por martirizar a algún peruanito en una que otra noche de alcohol, pero nada grave, no para Chile y su justicia. Después consiguió una pega mejor y se fue al sur. Allí conoció a una chica rubia hermosa, se acostó con ella, sexo, sexo, sexo. Él pensaba que era alemana, por lo rubia, claro, solo los alemanes son rubios, y el sur está lleno de strudels y kuchens, y se convenció de que era alemana, no le quiso preguntar pa’ no ser tan chupamedias. Volvió a Santiago, acá, al Saturno, en donde cada 3 chilenos hay por lo menos 2 peruanos. Llegó contando todo esto que les conté, dándoselas de grande y perdonando la vida de quien le hablara, pegando su bandera con la esvástica en su pieza y caminando a torso desnudo para que medio Perú le viera aquel tatuaje. Me contó lo de la chica-lo único interesante que contaba- y le pregunté su nombre, el de la chica. Se llamaba Ruth, me dice. Ruth. Fui a mi pieza y saqué mi Biblia –sí, leo la Biblia, está junto a mi libro de Milton, espero no le moleste mucho a Dios-. Busqué el pasaje y le expliqué que, dentro de todos los nombres judíos, el más judío de todos era Ruth. No, me dijo, Ruth es alemán, ahí, en tu Biblia, dice Ruth porque es una mala traducción. Se quedó dándole vueltas al asunto. Lo sé. Pasó el tiempo y creo que encontró a la muchacha a través de las redes sociales de internet, qué raro, pensó, escribe con otras letras. Y lo comprobó: el amor de su vida, la única mina que se había acostado con él sin pedir dinero a cambio, era JUDÍA. Lo mejor de todo era cierta foto. En ella estaba mi exvecino, sin ropa, con la esvástica en el corazón y con un flácido pene colgando denigrantemente. En Inglés decía “Jews 2, Nazis 1…1-inch”. Era una referencia a su pene con más prepucio que pene. Después de esa humillación de la que se enteró todo el hotel, se fue y no lo he vuelto a ver. Espero que pases un lindo 11 de septiembre, conchetumadre. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Sobre cómo arriesgo el gaznate por un piropo o dos.

Se acaba el invierno una vez más y me siento un poco deprimido. Por suerte me contactó el Aguja y me pidió uno de sus clásicos favores en los que no sabes lo que haces, pero lo haces. Lo hago por como paga, nada de plata ni de drogas, paga con información:
Parada en una esquina había una chica con un abrigo y una cartera, a todas luces una prostituta. La seguí de lejos por la calle Monjitas hasta Esmeralda. En esa recta comencé a acercarme, rápidamente. Objetivo: la cartera. Paso a toda velocidad y, CHUM, la robo y corro y corro como si no hubiera mañana. Mientras corro en la dirección acordada me pego el alcachofazo de que conozco a la chica, es la Violeta, la más linda entre las lindas, nunca sería capaz de acostarme con ella por dinero, sería un sacrilegio. Me siguen. Por los pasos que se escuchan deben ser dos tipos y corren como condenados, yo corro y corro y corro, pero luego de un par de cuadras me pisan la raja y no parecen cansarse. Yo, por otro lado, con el exceso de masturbación propio de estos días y por una vida de flojera profesional, ya no doy más. Un rato antes de detenerme y rogar por mi vida me toman ellos y me reducen contra el suelo. No los veo porque mi cara se apoya suavemente contra el pavimento, pero lo que me dicen y cómo me lo dicen es revelador: Nos vas a decil, sapo de mielda, quién te dio la olden. Colombianos, fuertes y rápidos como la mayoría. Peligrosos. Hago jaleo, pero una sola patada en el vientre me deja doblado de dolor y con ello se van mis ganas de gritar. Me registran y lo único que encuentran son veinte lucas en el bolsillo de mi polerón, cuando las pillan digo: No me hagan nada, no sé que lleva la cartera culiáa, él me pagó para que me la robara no máh. Uno de ellos me increpa, aun no lo puedo ver: Bueno, si te quieles salval nos dice dónde vive su patrón. No sé dónde cresta vive, pero me dijo que le dejara la cartera en una parte parte en dónde él la va a recoger. Pierdo las veinte lucas pero me salvo el pescuezo una vez más. Nos metemos en el forestal y dejo la cartera en una de las esquinas del Museo de Bellas Artes, me hacen una seña para que me marche, lo hago obediente. Unas calles más abajo me toca el hombro el Aguja, como siempre apareció de la nada. Ven, me dice. Con un dolor horrible en la panza lo sigo hasta la rivera contraria del Mapocho, desde ahí se podía ver el lugar donde había dejado la cartera. Los colombianos estaban en unas bancas por ahí. Por la hora y la poca luz no se veía nada, pero el Aguja miraba confiado y con una sonrisa filosa como él mismo. De pronto, unos gritos a lo lejos. Acto seguido luces de carabineros rodeando el área. Él, el Aguja, el Alfiler, el corazón de Santiago, lo había hecho una vez más, jaque mate. No me explicó nada sobre el asunto y aunque le preguntara nunca lo haría, pero lo que le pregunté, y la respuesta que me dio, me dejó helado:
-Oye, la chica a la que le robé ¿saldrá lastimada?

-No. La Violeta trabaja conmigo. A todo esto, te encontró lindo.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Sobre los muchos sueños que de niño tenía en relación a mi prometedora vida de adulto

Nunca nadie me ha tenido mucha fe. Eso está súper bien, porque hasta donde recuerdo yo no soy Dios ni pretendo serlo. Y en relación a lo que me gustaría ser…me gustaría…hummm…me HUBIERA gustado:

Correr y correr sin cansarme, eludiendo árboles mientras el mundo pasa a mis pies, gritando groserías a los que se me cruzan, pishá weón, salí de mi camino ché, joerr. Correr y correr, y ver como las nubes se deforman por la velocidad, mi velocidad, chufussssss, chufusssss. Conocer el mar como corresponde, no esa mariconada de playa, mar de verdad, el del sur, estar rodeado de mar y no ver nada, ni pico de tierra, solo mar, mar, mar, mar, por los lados y un abismo de mar por debajo y un abismo de cielo p'ariiba, puro cielo, puto cielo. Ahí viven los muertos, qué weá más fome jajaja. Me hubiera gustado ser espadachín, pelar porque sí, y de paso, pelar bien, toma mierda, muere mierda, tener bigote y barba y caminar con botas y usar capa y engañar y ser famoso por burlar, por burlar, por burlar y por usar sombrero de ala ancha. Caminar por la carretera entre los bosques y, de repente, CHAZAM pico con el camino, entrar al bosque y correr y correr y cansarse y mandar todo al carajo y ver tanto color verde que nunca más verás otro color que no sea el verde. Heme ahí, rodeado de todo lo que no soy, único por fin, único. Volver a Santiago y ganarle a todos los que me han ganado y rechazar a todas las que me han rechazado y beber todo lo que no he bebido y hablar todo lo que no he hablado, sin callar, sin respeto por tus víctimas, sin respeto por la vida, ni por el futuro, ni por la nación, ni MENOS por la literatura, que acá estoy y en lugar de ir rápido,  me pudro de lento y engordo de lento y soy uno entre millones, el peor entre millones, el más bajo, el maldito, su líder, su Jesús.

viernes, 23 de agosto de 2013

Sobre temas TAN relevantes que no se me ocurre un título apropiado. Excepto éste.


No hay niún mérito en ser lindo/a , eso es responsabilidad de los padres de la persona linda, no de la persona misma. Así, me molesta la gente que se vanagloria de su belleza, como si fuera un mérito la güeá. De hecho, me cargan las personas que se vanaglorian de lo que sea, son los peores. Los que NO se vanaglorian en absoluto son peor aún que las personas que sí se vanaglorian. Por eso nunca me quiebro, porque soy peor que todos ellos juntos. No, miento, me vanaglorio mucho, siempre me ando quebrando demasiado. Por ejemplo: 
De todas las peleas 1 vs 1 que he tenido en mi vida he ganado 2, mi gran récord personal. 
Número de concursos ganados: CERO. Eso sí que nadie lo logra. 
Me falta uno y ya habría cometido todos los pecados capitales. 
Cerros que he intentado escalar: 7. 
Pololas conocidas: 3. 
Cerros que he escalado: CERO. 
Pololas no conocidas: TODAS. 
Número de veces que he estado a punto de morir: 9. 
Semestres en la universidad: 1.
Número de veces en que he estado REALMENTE a punto de morir: 1.
Puntaje PSU: 623.
Cantidad máxima ganada en los caballos: $45.000.
Cantidad máxima perdida en los caballos: $60.000 (las quinelas no son lo mío).
Cantidad máxima perdida en el Marcoleta: $45.000 (sí, el mismo día de los caballos).
Número de mujeres que me he follado: 35.
Número de mujeres que me han rechazado: X [donde X es igual al total de la población femenina-35 mujeres].
Cantidad de días que he ocupado la misma ropa: DOS MESES (mochileo).
Número de días seguidos estando borracho: 3, quizás menos.
Número de veces en que se me ha roto el condón mientras macaqueaba: 3.
Dinero gastado en locomoción (desde que vivo solo): CERO
Palabras inventadas: 6.
Chistes inventados: 9.
Chistes buenos inventados: 0.

*

Hoy vendrá el Tito Baraja con su saxofón mágico, espanta a la gente con su saxofón mágico. Yo me iré a tomar un café abajo, con el Marcos Tres de Bastos, y luego me bañaré con agua fría, tradición vieja que ocupo como ritual para una buena noche, para que la perra fortuna se digne a abrir sus piernazas. A cigarro regalado no se mira el filtro: ¿qué diría el Copa Rota, al verme acá, cavilando qué hacer después de las ocho de la noche, como si fuera adulto, como si fuera malo, como si tuviera plata, como si tuviera un plan? ¿Qué diría el Copa Rota al ver la noche santiaguina vomitada por mi baja resistencia al copete? Diría: "Chís! En reírnos se nos pasa el tiempo, güeón, olvídate de tu infancia, güeón culiao. Sale y pierde como los hombreh, para de escribir, que de gamblero no se nace pero sí se muere..." Escucho a los vecinos reclamando porque el Baraja trajo su saxo. Llegó la hora de la poesía metralleta.